A Gudiña

Desde el siglo XVIII, parada y fonda.

Pentes es una de las aldeas mas pintorescas de la Vía de la Plata, en A Gudiña.

Los grandiosos montes de Pena Nofre y las sierras Seca y Segundeira son  el nexo geográfico entre Galicia, el nordeste de Portugal y las tierras de Castilla y León. A su sombra se cobija de inviernos de nieve A Gudiña.

Por aquí transcurrían las calzadas romanas y aún es en la actualidad trayecto xacobeo de la Vía de la Plata, una de las siete rutas a Compostela.

A Gudiña está rodeada de relieves ásperos y desolados en los que nacen pequeños ríos que fertilizan una tierra en donde todavía vive alguna gente del ganado y del pastoreo.

La modernidad cambió por una excelente autovía la serpenteante carretera vieja de entrada a Galicia; la de las portillas del Padornelo y la Canda, donde están escritas emocionantes historias de los segadores gallegos, cuando regresaban de las fatigosas jornadas de la siega en tierras de Castilla.

Dice la historia que A Gudiña es lugar de parada y fonda desde el siglo XVIII, cuando peregrinos, arrieros y segadores frecuentaban los viejos mesones. Hoy el sector servicios ocupa al 50 por ciento de la población de la villa.

Pero ya no es lo mismo. Aunque hay mucha gente de paso, otros muchos quieren descubrir sus valores naturales, la fuerza de la montaña y los espacios que provocan los ríos Cenza y Conso, creadores de la belleza del paisaje.

Los viajeros y peregrinos se interesan especialmente por la iglesia de San Martiño, del siglo XVII y el pazo de Seixo, bella muestra de la típica arquitectura civil gallega.

La villa es de inviernos de nieve y tiene a gala su hospitalidad.

Un Comentario

  1. Pingback: TIERRA [La geografía vibrante]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *