A Teixeira

El bosque y el río sagrados.

El Sil desde los Balcones de Madrid, un mirador así llamado desde donde se despedían quienes tenían que abandonar estas tierras…


Al fondo, el río del oro.

En las terrazas de la Ribeira, el paisaje del vino.

En la ladera, trepando, los castiñeiros de otoño.

En el outeiro, el pueblo que dió origen a lo monástico.

El Sil. El mencía. El souto próximo y Cristosende.

Aquí, en A Teixeira, confluyen la ilimitada hermosura del paisaje y la calma de los días de placer en el rural de Galicia.

Nos conmueve la santa de nuestra fe y la cruz que nos sale al paso. Santa Catuxa y el cruceiro de Lumeares.

Es admirable el taller textil de Anna Champeney y el pasado de esfuerzos comunes en los fornos de Xirás.

Y el gran cañón. Porque aquí, en A Teixeira, lo que mas emociona es la sagrada perspectiva desde el lugar elegido por aquellos ascetas  que llegaron para contemplar el camino de agua que el río traza entre paredes de piedra…

El Sil es, en A Teixeira,  el creador de la obra perfecta.

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