ACOSADAS

Por Viridiana Sicart

La Real Academia Española define acoso sexual como: 

Acoso que tiene por objeto obtener los favores sexuales de una persona cuando quien lo realiza abusa de su posición de superioridad sobre quien lo sufre»

Y acosar como:

Perseguir sin darle tregua ni reposo a una persona y apremiar de forma insistente a alguien con molestias o requerimientos”  

Casualmente buscando información en la hemeroteca sobre acoso sexual he encontrado un reportaje titulado Azafatas y periodistas principales víctimas del acoso sexual correspondiente a la revista semanal -Los Domingos de ABC del 30 de agosto de 1987- escrito por María Morisco. El caso es que tras leerlo parecía que estuviera leyendo un reportaje actual.

Una encuesta reciente desveló que el 40% de las mujeres han sido acosadas o agredidas al caminar de día por Madrid, más del triple que los hombres. El 60% modifican sus hábitos de movilidad por motivos de seguridad personal, frente al 30% de los hombres. Y nueve de cada 10 mujeres procuran ir acompañadas por la noche y más de la mitad de las mujeres hablan por teléfono para sentirse seguras, según datos de un estudio hecho por RACC y Zurich Seguros.

El acoso sexual a día de hoy no ha desaparecido, al contrario. Actualmente está extendido en muchísimas profesiones. Incluso me atrevería a decir que está un tanto normalizado. No es la primera vez que escucho un…

—- Yo creo que te estás equivocando, no será para tanto, mujer.

—- No te ha llamado tantas veces.

—- Estás exagerando.

—-  Habrá sido una coincidencia que esté también aquí.

—- Mejor no denuncies. Tiene poder y te va a perjudicar.

—- Si ese tío podría ser tu abuelo. Probablemente pensaría que eres más mayor. ¿Sabéis cómo se llama esto? Justificar e intentar normalizar lo injustificable, así que he salido en busca de testimonios.

He preguntado a una periodista jubilada sobre si ella sufrió acoso sexual en su época. La respuesta fue que sí. La periodista que prefiere preservar su identidad, cuando le pregunté sobre su peor experiencia me relata lo siguiente:

—- Una vez un director de una revista muy conocida me dijo que me publicaba mi reportaje con una condición: que me acostara con él.

Me comenta que fue una situación terriblemente incómoda, desagradable, deplorable y que cuando esto sucedió salió dando un portazo del despacho del director. Me cuenta también que su hija que es periodista ha sufrido acoso sexual en varias ocasiones, a pesar de ser de otra generación.

—- No hemos evolucionado casi nada, salvo que ahora existe más apoyo social, más información y concienciación ante el acoso sexual. Cada vez son más las mujeres que se enfrentan a sus acosadores sexuales y deciden denunciar, pero todavía falta mucho por hacer.

Además hace mención a las redes sociales, que son magníficas cuando se utilizan bien, pero que en algunas ocasiones se convierten en un gran problema para muchas mujeres cuando son utilizadas como un medio para acosarlas. Muchos acosadores se sienten reforzados a través de las redes sociales -donde muchos ocultan su identidad- para acosar. Me comenta que…

—- Cuando una mujer tiene que mirar el perfil de quién le agrega en una red social antes de aceptar una solicitud de amistad, privatizar su perfil para ver quiénes son sus nuevos seguidores antes de aceptarlos o si tiene que pensar qué fotos compartir para evitar ser acosadas significa que debemos reflexionar sobre ello. Si un hombre no pasa por estas dificultades y -cree que no-, esto significa que tenemos un problema.

Existen muchas profesiones donde muchos jefes u hombres presuntamente poderosos con un puesto de rango superior que les hace sentirse empoderados para elegir a sus víctimas. Una mujer no tiene por qué aguantar ningún tipo de discriminación ni acoso. El acosador es un cazador. Busca a sus víctimas, las chantajea, las hace sentirse inferiores, les hace sentir miedo y las persigue físicamente o las acosa mediante llamadas, mensajes o a través de las redes sociales convirtiendo sus vidas en una auténtica pesadilla.

Existen diferentes tipos de acosadores y por tanto distintas maneras de acoso sexual donde el único fin es someter a la víctima, hacerla sentir inferior, que piense que si no accede a esas pretensiones sexuales su vida se convertirá en un martirio. Sin embargo la víctima en algunos casos debido al miedo se calla y no denuncia. Las consecuencias del acoso sexual para las víctimas pueden ser psicológicas y físicas.

Las psicológicas, como por ejemplo el sentimiento de impotencia, indefensión, puesto que creen que no pueden hacer nada ante la situación, sentimientos de humillación, de culpa y vergüenza, baja autoestima, miedo, inseguridad, irritabilidad, estrés, tristeza o incapacidad para contar lo que está ocurriendo.

Y consecuencias físicas como: dolores de cabeza, musculares, cambios en el apetito, náuseas y vómitos, insomnio y todos los síntomas de la ansiedad y el estrés e incluso disminución del sistema inmune. Es importante pedir ayuda profesional, tanto a nivel legal con abogados, como psicológico con un profesional que les pueda ayudar para superar el trauma y todos los síntomas asociados.

El acoso sexual en el trabajo resulta complicado de gestionar porque normalmente el acosador suele estar en un puesto superior y la víctima de acoso sexual se encuentra en desventaja por temor a perder su trabajo o miedo a ser desacreditada por su jefe. Por estos motivos muchasctimas de acoso sexual lo viven en silencio.

También es el momento de preguntarse… ¿Por qué se produce el acoso sexual? ¿Por qué sigue siendo un tema tabú? ¿Un acosador acosa de manera puntual o suele ser reincidente?

Ante tanta incógnita, lo que está claro es que los hombres presuntamente poderosos, bien por el rango superior en una determinada empresa o bien porque aprovecha su fama y poder para acosar, como por ejemplo el caso del poderoso productor de Hollywood Harvey Weinstein, acusado de acosar mujeres durante casi 30 años y que este año fue declarado culpable de violación y delito sexual. No recibirá cadena perpetua, pero irá a prisión. Y a mí me surge una duda, ¿nadie lo sabía o es que todos miraron hacia otro lado?

En España esto también ocurre, sin embargo mucha gente calla o miran hacia otro lado y me vuelve a surgir nuevamente la misma duda: ¿nadie lo sabía? Quizá no interesa desvelar los nombres y apellidos de estos personajes -por llamarlos de alguna manera-. Cuando se trata de famosos y poderosos está claro que hay dos varas de medir y no somos todos iguales ante la ley ni ante los medios de comunicación. No, no lo somos. Quizá pronto llegue un movimiento Me Too, pero español.

(5) Comentarios

  1. Luchemos contra la infamia del acoso sexual en el trabajo, todas juntas, denunciando lo que vemos y lo que sufrimos. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Un gran artículo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *