ACTUALIDAD –SEMANA 353–LUNES 15-1-2018

Una tarde de sol y un indescriptible impulso me trasladaron ayer a la orilla del mar de O Son, entre Basoñas y Queiruga. El mar, cuando estaba sentado en aquella roca, me devolvió cantos cantados ya hace veinte años… Aquella historia se repitió en mi mente, que como dice el tango veinte años no es nada y menos para mí, que nunca olvidaré aquel día de enero de 1998…

En la playa das Furnas se notaba el mar de fondo y esa resaca tan frecuente en el Atlántico abierto de Ribeira. Fue allí, en ese lugar hermoso, cubierto de tostada arena fina que solo interrumpen algunas esculturas del mar, donde empezó la tragedia…

— Yo estaba de pie al borde del pozo natural que formaban las rocas de la playa…

Para apurar los calores del verano, se lanzó al agua… La marea estaba baja y… Su cuerpo, menudo pero fuerte, chocó de pronto contra la arena. Así se fracturó la espina dorsal Ramón Sampedro y así quedó tetrapléjico para toda su vida. Nunca encontró una buena explicación a lo sucedido pero, cuando le conocí, postrado en el aquel lecho donde las horas eran siglos, recitó a Neruda para decirme…

— Estoy cansado de ser hombre…

Hasta los 25 años había disfrutado del mar y el mar causó el accidente que cambiaría su vida; una historia que seguro conoces bien porque te la contaron dos películas, unos cuantos libros y muchas palabras escritas en papel prensa.

Aunque quizá ninguna crónica narró sus pasiones…

—- La mar de la vida y la mar de la muerte. Si la miras de frente, de ola en ola, ves como viene y va… La presencia ahora y ahora la ausencia. Es como si la facultad de recordar sobrevolara todos los lugares amados a la vez…

Ramón hizo memoria para mí, postrado en aquella cama, junto a su amada, a la que ni siquiera podía amar…

Por eso quería morir…

Mientras me contaba aquella tarde como sentía el latido del mar me imaginaba a un Sampedro juvenil, radiante, impetuoso, amante, tierno… Apasionado caminante de inviernos de sol para escribir poemas en la arena de la misma playa, escuchando emocionado la canción de las olas que van y vienen, mientras las gaviotas sobrevuelan su cielo libre, cerca del lugar fulgurante donde los nenúfares nadan.

Ramón Sampedro, el primer español que reclamó ante los tribunales el derecho a una muerte digna, falleció hace 20 años. Su llama se apagó en un piso del centro de Boiro un día de enero de 1998. Abierta dejó una guerra para conseguir que la eutanasia fuera considerada un derecho, lucha en la que todavía hoy siguen lidiando amigos, familiares y algunos colectivos europeos.

La batalla de Sampedro  comenzó en 1993.  Llevaba 25 años postrado en una cama debido a un accidente en esta playa, la playa de As Furnas, ocurrido cuando recién cumpliera los 18.  

Él decidió rebelarse contra el sistema y reclamar la eutanasia como un derecho personal. Su reivindicación llegó al Tribunal Constitucional pero se cansó de pelear y tras un cuarto de siglo postrado en una cama, harto de pelear, hace dos décadas, optó por irse.

Su muerte dio pie a una investigación desde el primer momento, pero no fue hasta el 2005 cuando el misterio se desveló. Ramona Maneiro confesó que había sido la encargada de facilitar a su amigo un vaso con cianuro en su interior.

Sampedro, aquella tarde de confesiones para el DGPM, también subió a bordo del barco de los sueños… y volvió a contemplar la inmensidad oceánica desde la proa, sintiéndose uno más de la estirpe marinera. Ese fue su paisaje del éxtasis…

— Yo era marino mercante y las primeras imágenes que llenaron mi mente fueron las de los puertos que había recorrido…

Aquel día salí de Boiro hacia la playa convencido de que Ramón Sampedro era hijo de Neptuno… y de que solo él hubiera sido capaz de domesticar aquel paisaje de olas,  para alcanzar los favores de las bellas sirenas de los cabellos de oro. Como aquellos atardeceres interminables de su playa.

Porque, como final, me dijo…

— Si hubiese intuido la vida que me esperaba habría bebido toda la mar…

Hace veinte años de su muerte y 45 del fatídico accidente, pero aunque el tiempo pase algunas personas lo sobrepasan.

Por eso ayer volví a la playa das Furnas y no te digo que no, volví a emocionarme con esta historia.

Mi querido Iago Aspas: dicen de ti que parece que has pronunciado las tres malditas palabras que mejor definen a un racista…

—- ¡Negro de mierda!

Yo no quiero creerlo por mucho que insista tu rival, Jefferson Lerma; pero a decir verdad no soy el más indicado para juzgarte… porque soy tu fiel fan. Y además conozco tu bonhomía de cerca.

Tampoco creo que puedan juzgarte esos informadores de Madrid que anoche, en las radios, te han puesto a parir sin tener la certeza de lo que ha ocurrido en el Ciudad de Valencia. Especialmente Juanma Castaño, al que, como ayer, hay veces que se le va la olla.  

Perdóname que me entrometa, pero ante tan grave acusación deberías salir a la palestra y contarle al mundo la verdad; porque estoy seguro que todos entenderán que en el campo hay veces que os calentáis un poco demás. Eso no quiere decir que tú seas racista. Eso nadie se lo cree.

Tras el comité de dirección del PP de la semana pasada, en el que algunos volvieron a culpar al mensajero del fracaso de Cataluña, el Manzanares se desbordó de rumores y uno de ellos nos afecta: dicen que hubo líderes que apuntaron a que era necesaria una renovación del gobierno y que Mariano Rajoy debería cambiar a algunos ministros. Es más, afirman que en esos cambios debiera de incluir a Alberto Nuñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia.

A Feijóo yo le diría aquello que siempre dije a mis hijos cada vez que analizaban una oferta laboral en el exilio…

—- Vale más ser cabeza de ratón que cola de león.

Además, Ciudadanos viene apretando y cada día tiene tres nuevas afiliaciones por ayuntamiento, tras lo de Cataluña. Es más, las encuestas más recientes dicen que dos de cada tres nuevos votantes del partido de Rivera lo fueron antes del PP.

Los asuntos judiciales están que queman. Dicen los unos y las otras que hay demasiadas decisiones políticas en los autos que están dictando últimamente los jueces y las miradas críticas se fijan especialmente en el Tribunal Supremo.

Permíteme solo un ejemplo. Elisa Beni ha escrito:

“El Supremo está interfiriendo en la vida política. Los argumentos pueden ser de una deliciosa factura circunlocutoria pero el hecho cierto es que sus decisiones “preventivas” tendrán efecto directo en la política y los resultados de las urnas. Me dicen que quedan pocas voces dispuestas a manifestarse públicamente contra lo que muchos consideran una extralimitación impune de las funciones de una Corte Suprema.”

Elisa Beni, ya sabes, fue la mujer del juez de la Audiencia Nacional Javier Gómez Bermúdez y sigue teniendo buenos contactos judiciales pese a que hace ya tres años de su separación.

Un chisme: la actual pareja del Juez Bermúdez, Carolina Moreno, es venezolana, abogada y veinticinco años más joven que él.

Esta mañana, la Audiencia de Barcelona ha dado a conocer la sentencia del Caso Palau. Convergencia Democrática de Cataluña tendrá que devolver 6’6 millones de euros que cobró a Ferrovial a cambio de la adjudicación de obra pública, a través del Palau de la Música.

Los primeros actores del caso han sido condenados a penas de cárcel: el saqueador confeso Félix Millet a nueve años y ocho meses; y a Daniél Osácar, tesorero del partido, a cuatro años y a cinco meses.

Podrán recurrir la sentencia al Supremo y de hecho así lo anunciaron.

El surrealismo de la medicina alternativa pasa por un evento que se celebró este fin de semana pasado,  en Barcelona,  bajo el epígrafe “Un mundo sin cáncer. Lo que tu médico no te está contando”.  Organizado por un grupo de neurópatas, consistió en una serie de ponencias en las que se informaba sobre los ya más que conocidos, tratamientos alternativos.

Sin embargo, aunque en los últimos años la medicina no tradicional ha ido aumentando su presencia social, la comunidad médica española ha mostrado su indignación ante lo que considera una organización que “intenta cuestionar la efectividad de las terapias oncológicas”.

Asunto grave en el que intervino la Generalitat preservando la honestidad de los médicos y sobre todo que no se difundiesen consejos contrarios a las evidencias médicas.

La verdad que los ponentes de este acto son como para empezar a tomarse en serio esto que llaman medicina alternativa a la que acuden personas presas de la desesperación. Por ejemplo:

—- El televisivo Jesús María Alfaro, Txumari, en el de La Botica de la Abuela de TVE que nos daba remedios para todo.

—- Josep Pamies, polémico agricultor que se ha hecho conocido por disparates tales como asegurar que el cáncer puede curarse con distintos tipos de plantas que él mismo cultiva.

—- Cocó Deborah Morales March, “doctora” graduada por el Colegio de Ciencias Biológicas y de la Salud de Alicante, centro que en nada se parece a una Facultad de Medicina.

—- Suzanne Powell, norirlandesa afincada en España,  que dice ser psiquiatra filosófica, instructora zen y especialista en Nutrición Ortomolecular.  

—- Antonio Jiménez, que cura el cáncer en México, quien afirma que sus “tratamientos alternativos aún no están disponibles” en EEUU o Canadá. Solo cobra 29.000 dólares por dos semanas de tratamiento.

—- O Gaston Conru-Labat, argentino, médico al que las autoridades de Ohio suspendieron para ejercer la profesión por lo que ahora utiliza métodos que distan mucho de estar avalados por la ciencia.

En fin. Supongo que algún día de estos las autoridades sanitarias se tomarán en serio este negocio. Lo que os recomiendo, mis amigos, es que, por muy desesperados que estéis nunca caigáis en la trampa de estos caraduras sin escrúpulos.

Alana Evans es una actriz porno que ha salido a la palestra en Estados Unidos para contar que Trump y Stormy Danields la invitaron a unirse a ellos en su encuentro sexual para “pasarlo bien”.

Evans no acudió, pero cuando le preguntó a Stormy sobre cómo le había ido la noche, le dijo:

—- Todo lo que te voy a decir es que he acabado con Donald en su habitación. Imagínatelo en calzoncillos persiguiéndome por la habitación.

Sin comentarios.

Debieras leer “La gran adicción”, que firma el filósofo español Enric Puig, escrito tras un descanso digital en el que decidió dejar todas las redes sociales y jubilar a su Smartphone…

—- Ahora soy feliz teniendo solo la web 1.0, es decir, Internet y el correo electrónico.

En su libro quizá encuentres suficientes razones como para imitarle. A él y a un grupo que se hace llamar los exconectados entre los que se encuentran famosos como Andreu Buenafuente o Alejandro Sanz.

Puig afirma:

—- Nos dicen que debemos estar conectados, pero es todo lo contrario. Como todo el mundo está en la vorágine, quien da un paso al lado y vuelve a los métodos tradicionales es el que se diferencia.

Tu mismo.  

Desde Basoñas a la Playa de Queiruga, el mar rompe en As Furnas, zona de acantilados y pequeñas calas mezcladas entre ellos. Este paisaje es salvaje, bello y caprichoso. La culpa es del gran océano… que lo mismo esculpe las rocas…  que desliza sobre la arena blanca espuma desde los azules atlánticos. Aunque a mí me recuerde a Ramón Sampedro, este es un paisaje vital para la gente de mi país.

Hoy me quedo aquí, gozándolo, hasta que la noche me lo impida. Mañana no te olvides de volver a este rincón de la Galicia Única. 

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