ACTUALIDAD –SEMANA 372 – VIERNES, 1/6/2018

El ruido de Mad Max y su máquina infernal, diseccionando sus eucaliptos en la proximidad de mi ventana, puso inicio a este nuevo junio. Al menos viene con raioliñas  para que pensemos ya en verano; y aunque mis pájaros cantores se han ido con su música a otra parte, por culpa de la amenaza de la motosierra, otra melodía me llega desde el televisor vecino para que no me pierda nada de lo que un gracioso del PP de Ames llamó ayer “moción de tortura”.

Así lo debió interpretar el ínclito Rajoy, ese señor que a media mañana ya olía a incinerado político; ya sabes, huyó ayer tarde de la cámara para no escuchar mas improperios de los que le repitieron hasta la saciedad sus señorías, los que por primera vez en la historia de España han juntado sus votos contra la corrupción y el desgobierno que nos mantiene en una caótica situación social y política.

Se sentó en el escaño pocos minutos antes de la votación, hace un par de horas, para despedirse. Un lacónico ya ex presidente dijo adiós con un breve discurso que importó nada a la Cámara.

Pedro Sánchez, un joven socialista luchador que ya ha pasado las suyas, es el nuevo presidente del Gobierno español. Prometió arreglar lo de las pensiones, los problemas sociales de las clases menos favorecidas y todo lo que afecta a la vida de las personas lo situará por encima de las cuestiones económicas. También va a dialogar con los catalanes y a recuperar la memoria histórica. Es decir, quiere hacer política de izquierdas apoyado en las minorías de la cámara, antes de que se celebren unas elecciones que pide a gritos el vencedor demoscópico de unos comicios virtuales, el catalán de derechas Albert Rivera.

Mi gente, me preguntaba esta mañana con ansiedad…

—- ¿Ti crees que Sánchez vai facer coma Rajoy?

La pregunta encierra tal desconfianza en esta clase política que, como nos falle la izquierda, tendríamos que inventarnos otro orden que nos conduzca al poder popular.

Lo de esta moción de censura sirvió para que algunos políticos nos demostraran que, a veces,  aunque sus ideas sean diferentes, también saben unirse para acabar con la adversidad. Porque de lo que no tengo duda es de que Rajoy presidente fue un desastre, aunque inesperado en un principio por quienes confiábamos en la persona. Te digo que por aquí, hace algún tiempo, nadie situaba a Mariano Rajoy como el líder de la corrupción y mucho menos pensaba la gente que iba a quitarle el dinero a los pensionistas para rescatar a los bancos. Mariano, por aquí y no hace mucho tiempo, era una buena persona. Hoy no lo es. No para quienes hemos sido testigos de la ruina de las familias y aún vemos como nuestros jóvenes mejor preparados se van de Galicia, como en los viejos tiempos. Por lo menos, se merecía este final.

Y esta moción de censura también sirvió para demostrar, una vez más, que los gallegos vivimos ocultos detrás de los partidos nacionales y así no tenemos derecho a decir esta boca es mía. Porque nos mandaron al vagón de cola de las autonomías… cuando somos histórica y socialmente un nación diferenciada del resto del Estado. Deberíamos pensar en agrupar nuestro voto para tener un PNG que haga valer nuestros derechos en el Congreso.  Lo que está matando a nuestro pueblo como tal es ese carácter de bueniños que nos atribuyen…  porque sometemos nuestros criterios políticos y damos nuestros votos a quien nos dice el líder de una formación ajena.

En esta Legislatura, esa Marea brava que tanto prometía, no ha subido ni una sola vez, siempre se mantuvo por debajo de las rocas de Podemos. El colmo ha sido esta moción, en cuyas sesiones nuestros diputados parecieron mudos.

Me contó una vez Julio Feo, uno de los asesores clave de Felipe González, que cuando se quedaron solos en su despacho el nuevo presidente, él y Eduardo Sotillos, portavoz del gobierno, les dijo el político sevillano…

—- ¡Ahora hay que gobernar!

Quiso decirles que llegar a la Moncloa es cosa fácil porque, a veces, te ayudan los deméritos de los rivales.

Este parece ser el caso de Pedro Sánchez al que deseo mucha suerte, tanta como tuvo Felipe González en su primer mandato, el que comenzó un día similar al de hoy de 1982 y terminó antes de la primavera de 1986. Aunque Sánchez no tendrá tanto plazo haría bien en repasar aquellos tiempos…

—- ¿Y qué le pedimos los gallegos al nuevo presidente?

Algo tan sencillo como que comparta nuestros deseos y base en ellos sus  acciones de gobierno: que cuide a nuestros mayores, que ayude a la Xunta a mantener una sanidad ejemplar, que se preocupen más todos por la educación, que cambie la estructura territorial –me vale lo de la España de las Naciones-, que inviertan bien el dinero público ayudando más a las personas en vez de derrochar presupuestos en infraestructuras innecesarias y que eviten la sangría de la emigración, apoyando las iniciativas de empleo de empresas y autónomos.

De todas formas, Pedro Sánchez y sus socios preferentes bien saben que han de gobernar de acuerdo con la sociedad y no con quienes han estado expoliándola en los últimos años.

Pasa del mediodía, ha subido la temperatura y el sol calienta lo suficiente para que haga un aparte y me vaya a dar un paseo. Tengo que liberar de política el cerebro, que parece se avecina un buen fin de semana.


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