ACTUALIDAD –SEMANA 373 – VIERNES, 8/6/2018

El sol ha vuelto. Penetró por mi ventana cuando dormía profundamente y me invitó a pasear la aldea a esa hora en la que aún no habían puesto las corredoiras. Apenas me saludaron cuatro gorriones y una madrugadora pareja de mirlos que andaban ya a lo suyo. Comprenderás que, tan temprano, aún dormitaban los seres humanos que habitan estos predios, despreocupados ya por la política y por el cambio, que la mayoría miran hacia el cielo pensando en que habrá al otro lado. Siempre que me preguntan les digo que no sé, pero que ya nos enteraremos todos cuando nos toque. Aunque, como te decía, esta vez no hubo preguntas porque me acompañó la soledad, siempre tan callada y sin ánimo de molestar.

Te conté ayer que me iba a Compostela para ver como andaba la ciudad medieval y de paso conocer el parecer del Apóstol sobre este asunto del cambio, cuestionado en su primer día de curso por aquellos que lo propiciaron y también por los que lo provocaron. Pero Santiago, el hijo del trueno, estaba metido en faena recibiendo abrazos de peregrinos, tras la primera misa.

Así que me quedé charlando con un grupo de ellos, de caminantes, que descansaban sentados en las escaleras de la Quintana dos Mortos. No veas la mezcla: se trataba de un mexicano, una francesa, un húngaro y una pareja de catalanes que empezaron rompiendo…

—- Vivimos en Lloret de Mar y decidimos emprender el Camino para ver si a la vuelta ya estaban los presos en libertad, el Quim se dejaba de tonterías, los independentistas se volvían federalistas, los españolistas catalanes y volvía todo a ser normal en Cataluña, donde la Generalitat había nombrado embajador en el Tibet a Puigdemont.

Los dos jóvenes llegaran el día anterior a Compostela, a la hora en la que las ministras y lo ministros juraban sus cargos y aún han de seguír camino hasta Fisterra para darles tiempo a que dialoguen sus dos presidentes. A medida que nos contaban de qué iba lo de Catalonia, la francesa, el mexicano y el húngaro mostraban más signos de asombro.

Así que me abrí y decidí buscar un humeante café de los del Casino, que huele a viejo y me sabe a Valle Inclán. Curiosamente la gente hablaba de todo menos del cambio. Ni siquiera de Feijóo. Predominaba en la sala ese tufo a cultureta del que estoy desacostumbrado tras pisar tanta hierba mojada.

En esto vi a Manquiña y me pregunté si llegaría a conselleiro, ahora que Manolito, su hijo, había sentado la cabeza y ya es un londinense de pro. Porque su cuñado Pedro puede ser el nuevo presidente de Galicia si Feijóo se va a Madrid.

—- ¿Y se va?

—- Seguro, aunque los del PPdeG no están muy de acuerdo con la decisión…

Verás, me faltaba pulsar la opinión sobre este asunto en el Puerta del Camino, que es hotel pero también cafetería política por su proximidad a la sede pepera y a los sindicalistas. Allí el murmullo sonaba a cabreo y todo me quedó claro cuando un viejo conocido, funcionario del partido de la gaviota, dijo en alto para que lo oyéramos todos:

—- Ahora que estábamos tranquilos va Alberto y se marcha…

A lo que mi entrañable Manel, viejo lobo sindical, le contestó:

—- ¡Aún puede resultaros peor la cosa!

—- ¿Cómo?

—- Que a Rajoy se le dé por imitar a Fraga y esté pensando en aprender gallego para retirarse en la Xunta…

—- ¡Vade retro!

Cuando regreso al centro, el Ensanche ya es un hormiguero de gente porque la noche le va ganando al día la partida. En el Araguaney me junto con los de siempre pero aquí todos hablan del Mundial o en todo caso de televisión, que esta es la sede principal de Morovisión, donde se cuecen los grandes proyectos.

Yo les digo a todos que Manquiña hubiera mejor ministro de Cultura que Máxim y además mucho más simpático. A lo mejor es conselleiro algún día. Me gustaría, te digo que me gustaría…

Pero antes de las elecciones autonómicas, aquí en Galicia pasaremos por las municipales y lo que empieza a notarse son los descuelgues por cansancio. Siento especialmente el de Paco García, que tras 18 años de alcalde de Allariz, decidió que debe iniciarse otra etapa sin él en el Ayuntamiento.

Siento su marcha, te decía, porque ha convertido Allariz en todo un referente para el desarrollo del interior de Galicia y ahora que estamos empeñados en salvar el rural estaría bien que Paco eche una mano con sus ideas.

Se va todo un líder del municipalismo del BNG, que por otra parte allá donde gobierna deja una impronta digna de elogio. Ahí están como ejemplos, además de Allariz, Pontevedra o Tomiño, sin ir más lejos.

Terminaré hoy con algo muy positivo: el “Dagens Naeringsliv”, tal vez el principal diario noruego, acaba de dedicar a Galicia uno de sus grandes reportajes de viajes, en el que define a nuestro país como “desconocido, bello, salvaje y muy húmedo”, además de destacar una rica gastronomía “exótica” de la que destaca el pulpo, las navajas y la centolla. Además indica que somos muy hospitalarios y Nava Castro, la directora deTurismo, le cuenta al periodista viajero que el visitante puede participar en 300 fiestas que tienen por objetivo ensalzar los productos gastronómicos de esta esquina atlántica.

Por lo visto, el año pasado visitaron Galicia 9.000 noruegos y pueden venir muchos más, sobre todo si tienen hambre.

Por Augapesada no dejan de pasar peregrinos y un día de estos tengo que sentarme con alguno de ellos en la de Jóse para que me cuente sus aventuras, que estoy cavilando si yo sería capaz de hacer algunos tramos de esos que nadie olvida…

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