AGUAS QUE HIERVEN

Procuremos la magia de todo lo que existe en el antiguo espacio y en las hirvientes aguas… 

Las fuentes nacieron para recomponer el relato legendario y en la vieja Auria hay quien piensa, todavía, en la proximidad del infierno.

Otros, por el contrario, creen que es el corazón de Cristo quien calienta el agua, que brota bajo las milenarias piedras de la catedral de Ourense.

En la ciudad de As Burgas aún es posible encontrar figuras transgresoras que crecen para derrotar a la historia.

El Miño abre como una herida las tierras orensanas, marca una brecha que divide la ciudad, pero también la une. Los ourensanos supimos siempre aprovechar este regalo, tanto por el paisaje como por cuestiones más prácticas.

Las hirvientes aguas de las Burgas llegan cálidas hasta el río y sus ribeiras se llenan de piscinas naturales, que, bien acondicionadas, forman un auténtico paraíso termal. Esta cultura balnearia está muy arraigada en toda la provincia, y se vive como algo natural.

Comienza todo en las orillas del Miño, en el lugar conocido “Campo da feira”. Las termas de A Chavasqueira son las más visitadas. Hay una parte pública de uso gratuito y otras cerradas con estética zen, una forma de interpretar el termalismo importado desde Japón.

Estas aguas de a Chavasqueira están recomendadas para el reuma, la artritis y las afecciones de la piel. Y los ourensanos lo saben porque están abarrotadas siempre,  incluso en invierno se disfrutan, que el agua caliente alivia el frío, aunque estemos al aire libre.

PARAÍSO TERMAL

El manantial de O Tinteiro tiene aspecto de antigua bomba de agua. Aquí se acercan con todo tipo de recipientes para poder beber estas aguas, que dicen tienen propiedades curativas. Aunque es necesario algo de constancia y beberla durante nueve días.

Y, justo enfrente,  está el manantial de Reza  del que aseguran es lo mejor para curar y evitar los resfriados.

La Burga do Muíño se ha recuperado como una gran piscina termal. Sus aguas son muy puras;  comentan los usuarios que no están mezcladas  y el entorno es de lo más agradable.

Esto supuso también una mejora del río en su paso por la ciudad y una excusa para reconciliarlo con la urbe.

(4) Comentarios

  1. Cuando fui a ver las Burgas metí la mano en el agua y me quemó. Es verdad que hierven, doy fe, pero no voy a repetir la prueba. (Tenía pocos años)

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