AHÍ VEN O MAIO

Es una tradición tan ancestral que remonta las cumbres de mi memoria; pero los vagos recuerdos de aquel Ourense de mi infancia me permiten contemplar la felicidad en los rostros de la gente y descubrir la literatura picaresca de una copla popular que se había ido por el Miño del olvido.

Tengo entendido que fue el semanario “O Tío Marcos da Portela” quien, a principios del siglo XX,  dota a la fiesta de Os Maios del actual formato de concurso-exhibición, tratando de que no se pierda una de las manifestaciones populares más interesantes de nuestra historia.

Y ocurrió de tal manera que los “Maios”, a partir de entonces,  agudizan la imaginación popular y ya no solo se ven pirámides de musgo en la urbana fiesta; sino también auténticas esculturas hechas del mismo vegetal y adornadas con flores y carrabouxos, que compiten por los premios, dinero en metálico que pone en juego el ayuntamiento,  en unos actos de interés cultural, así declarados en la actualidad por la Xunta de Galicia.

Durante la dictadura, lo recuerdo bien, las coplas de los Maios servían para criticar de forma burlesca lo poco que se permitía criticar. Pero siempre había unos cuantos poetas valientes que le cantaban las verdades al lucero del alba y todos les admirábamos hasta que llegaba el censor y se encargaba de prohibir lo que ya sabíamos todos que estaba prohibido.

Un día, mi abuela, Mamá Ramona, me leyó el poema de Curros Enríquez como lo leía ella, con voz de maestra nacional jubilada, de aquellas que marcaron un estilo en una época difícil… Aquello despertó mi rebeldía y ese año escribí varias coplas-panfleto que cantaba a todo correr antes de que el censor se ocupara de un jovencito de 17 años que estudiaba Latín con Jesús Ferro Couselo en el Instituto que hoy llaman “Otero Pedrayo”. Vamos, un aprendiz de rojillo…, que decía el tipo.

El coronavirus nos ha dejado este año sin la Festa dos Maios y a mí no se me ocurrió mejor cosa que invitarte a escuchar la que, a mi modesto entender, es la mejor canción de la música gallega de todos los tiempos…

Porque a aquel poema de Curros Enríquez que me recitara mi abuela le puso música uno de mis mejores amigos cantores… Luís Emilio Batallán que, en el programa más longevo de la TVG, Luar, hizo dueto inolvidable, en directo, con Pablo Milanés. Mi recuerdo más cariñoso para ambos y para ti, mi amigo, la especial dedicatoria de esta semana… ¡Disfrútala ahora que puedes escuchar sin miedo estas cosas que aún nos queman!

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