ALVARO CUNQUEIRO EN VIVO

Conocí a Alvaro Cunqueiro de smoking, cuando yo era una de aquellas voces del Miño juntamente con mis queridos colegas Adela García Bouzas y Pepe Nuñez. En Monterrei, aquel agosto, se celebraba uno de esos eventos medievales que tanto le gustaban a Fraga, a la sazón ministro de Información. Era en el Castillo de la duquesa de Alba, allí presente. Se celebraba una cena medieval en honor del ministro portugués del ramo y Cunqueiro fue el encargado de recordarnos la historia de aquel magnífico entorno.

Aquel encuentro fue breve, pero luego traté a Cunqueiro en Vigo, cuando era director del Faro. Fui muy amigo de José Francisco Armesto Faginas, el periodista que mejor le conoció. A través de él me quedaron algunas anécdotas en el recuerdo y creo que el inolvidable compañero fue quien me hizo conocer mejor al escritor mindoniense.

Porque a partir de entonces, comencé a leerle con mayor asiduidad y comprendí que las apariencias –sobre todo el smoking- siempre engañan. Y me he arrepentido muchas veces de no haber llegado a tiempo a sus tertulias magistrales, en las que se sentaron las bases para el desarrollo de un periodismo propio, del país, de Vigo, que se estudió y creo que aún se estudia en las modernas facultades.

Porque a mí me gustó tanto el Cunqueiro periodista como el fabulador, el más grande de nuestra literatura. Y destaco su magisterio porque de sus alumnos aprendí yo a leer a Rilke, aquel que decía que “la infancia es la patria del hombre”, de ahí que cuando hablamos de la Tierra lo hagamos apasionadamente, recordando solo los tiempos felices.

En la obra de Cunqueiro hay mucha crónica del país camuflada de ficción y en Mondoñedo aún puedes ver a algunos de sus personajes de novela, paseando por las calles estrechas o en la plaza de la Catedral, en donde tiene estatua y dos casas.  Una pertenece a las hermanas Pernas y otra, en la que vivía su hermana Carmiña y que hoy es propiedad de dos emprendedores hoteleros…

Pero, según me contó mi amiga Carmen Fernández Chao, “del fondo de esta que llaman su casa vital emergen nuevas historias escondidas en restos del alto Medievo, con alguna huella romana”.

Yo me imagino a Cunqueiro saludando, afablemente, vecino a vecino, en sus paseos por las calles mindonienses a las que Orlando Gonzalez definió como “un camiño que leva ó corazón do home”.

Pero cuando me siento frente a la antigua casa de Carmiña, en mi experiencia, siempre más abierta al periodista que al literato, no puedo menos que retrotraerme a aquellos días de guerra que me contaba mi padre… 

Porque fue entonces cuando Álvaro Cunqueiro convirtió en mago a Merlín, escribió también las “Crónicas do Sochantre” y “Si o vello Sinbad volvese ás illas”, que son, para mí,  sus tres mejores fábulas.

Hoy te brindo la posibilidad de escuchar a Alvaro Cunqueiro de viva voz, en una de sus escasas intervenciones televisivas. Merecerá la pena que le des al play y te dispongas a disfrutar de su sabia manera de explicar Galicia a lo largo de una hora. Le entrevista en el programa “A Fondo”, de TVE, nada menos que el maestro Soler Serrano.

(5) Comentarios

  1. ¡Que gran maestro era Cunqueiro! Hay que ver como cuenta las cosas en esta entrevista que es una verdadera joya audiovisual. Gracias por descubírmela. Es lo primero que ví hoy de la web y estoy verdaderamente entusiasmado.

  2. Que lujo poder escuchar al Cunqueiro mas brillante. Gracias por resucitar este documento sonoro para que se conozca la grandeza de don Álvaro.

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