ANDREA Y CRISTINA, PEREGRINARON A COMPOSTELA…

Hace poco tiempo que recibí uno de esos mails que me emocionan: una persona se dirigía a mí para que le indicara alojamientos en Campobecerros, uno de los más hermosos pueblos de Galicia y mi “campo base” para cuando voy al Invernadoiro, que es Parque Natural muy recomendable, sobre todo en el otoño.

Allí me alojo siempre en la Casa de Antonio Núñez, que te recomiendo sobre todo por la afabilidad de toda su familia, aunque a mi último recomendado le hayan dejado a la intemperie después de haber hecho la correspondiente reserva.

Me gustó mucho más su segundo mail porque… Ante mi creencia de que se proponía visitar el Invernadoiro resultó ser una Peregrina a Compostela que eligió la Vía de la Plata, el más largo de los caminos a Santiago y también el menos concurrido, aunque quizá el que ofrece más motivos para echarse a andar.

Las rutas xacobeas siguen tan vivas en el siglo XXI como  cuando, en sus inicios, eran los únicos senderos por los que se expandía la cultura europea y Santiago de Compostela disputaba a Roma el epicentro de la Cristiandad. Es más, cuando leas esta historia sabrás que, salvo a los vaticanistas, esta Galicia apostólica también conquista a los italianos, que son los que encabezan el ranking extranjero de peregrinos.

…Y SE QUEDARON EN LA ALDEA DE IGLESIAS.

Se llaman Andrea Grugnetti y Cristina Abbatemarco. Vivían en el Milano industrial y de la moda, la segunda ciudad de Italia y eligieron la Vía de la Plata para hacer su peregrinaje a Compostela.

De esto hace diez años; más o menos el tiempo que llevan viviendo en la aldea de Iglesias, de la parroquia de Dornelas, del ayuntamiento de Silleda, al pié del Camino.

Tras completar su peregrinación aquel año de gracia, Andrea y Cristina volvieron a Milano vendieron su piso y decidieron comprar una hermosa casa del siglo XIX en este lugar de la comarca de Trasdeza, donde el sol baila su danza sobre el verde de la tierra, borrando del paisaje la niebla y dejando al descubierto la fantasía de cristal de agua que baja de la montaña dominante, la de los cielos limpios.

Frente al paraíso de sus sueños, Andrea y Cristina desean ahora buen camino a los peregrinos de concha y bordón y también a los que buscan solo la estética de este mosaico natural increíble.

Le dijeron al periodista:

—-  Esta es la casa de nuestros sueños, la que andábamos buscando. Queríamos un lugar así, con espacio para huerta…

Tuvieron que reconstruirla y para ello pidieron ayuda a los vecinos de Iglesias, que también son mi gente única. Todos se pusieron el traje de faena para que los “italianos” no solo levantaran su casa sino también montaran un albergue.

Estaban empeñados en que Iglesias se convirtiera en un punto de encuentro de la Vía de la Plata donde sus vecinos puedan conocer a gentes que, como ellos, saben de que va la verdadera aventura de vivir. Y lo consiguieron.

Andrea y Cristina hablan gallego y a mí no me cabe la menor duda de que son gente única… y estupenda.

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