ARNOIA

La perfecta armonía

Los cultivos de vino rodean ahora la románica iglesia.

Los dos ríos se encuentran para fertilizar la Tierra. Uno, el Arnoia, cede su nombre al municipio. Otro, el Miño, es el espejo de la vida saludable de esta villa termal de aguas con magnetismo sulfuroso.

Al pie de estos dos ríos nacieron muchas vocaciones viajeras, consecuencia de las miserias de aquellos tiempos que nadie olvida, porque la torre del reloj eleva al cielo su memoria.

La actual y perfecta armonía de esta nueva Arnoia, surgida de la tierra mejor labrada y de los modernos espacios termales, es el fruto del esfuerzo revitalizador y generoso de aquellos jóvenes emigrantes; protagonistas, como el agua, de todo cuanto aquí nos emociona.

Este es ahora el horizonte soñado. Bien se ve desde la atalaya del castro que preside la villa, como todo es mas propicio:

Los vinos nuevos y los mimados cultivos. Las casas reconstruidas y los símbolos recuperados. La belleza del agua viva de Inquiau o el agua mansa del Miño. Es decir, el paisaje de la memoria.

Un Comentario

  1. Pingback: TIERRA [La geografía vibrante]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *