SER ARTISTA EN UN TEATRO VACÍO

Nunca supe ni cuanta gente me leía, ni cuantos espectadores seguían mis programas en televisión y mucho menos cuantos me escucharon en mis tiempos de radio. En realidad OJD, los puñeteros audímetros y el EGM son instrumentos comerciales que utilizan las empresas de publicidad, pero a los vocacionales de la creación nos importan un pimiento. Escribes, retratas o hablas porque te gusta, porque es uno de los pocos placeres de los que puedes disfrutar gratis y algunos hasta hemos tenido la suerte de que incluso nos pagasen por lo que ellos llamaban trabajo.

—– Por eso siempre se han aprovechado de ti. Porque fuiste y aún eres un vocacional, un paria de la Tierra…

Eso es lo que piensan esos pedantes que se creen genios de las finanzas cuando se miran a sí mismos en el espejo que refleja una bañera de oro entre el que asoma su pequeña cabecita de ignorante. Los explotadores solo son unos fracasados cuyos negocios soñados se ahogan con el tiempo en la copa de un bar.

Perdona que te cuente esto,  pero hoy me impresionó un viejo actor italiano, muy conocido, de esos que han convertido el Teatro en pura vocación artística. Su vida, a pesar de que podría mejorar sensiblemente con el cine y la televisión, transcurre a diario en un camerino, la puerta de acceso a las muchas funciones que ha representado a sus 65 años.

GIOVANNI MONGIANO, ACTOR.

Se llama Giovanni Mongiano y lleva setenta representaciones de un espectáculo de su creación, “Improvisación de un actor que lee”, que a diario escenifica en el Teatro del Pueblo de la ciudad italiana de Gallarate.

Verás. El otro día,  un minuto antes del comienzo de la función, la chica encargada de la taquilla entró en el camerino y le contó…

—– Maestro, no sé cómo decírselo, pero… esta noche en el teatro… no hay ni un solo espectador.

Mongiano se miró fijamente en el espejo rodeado de bombillas que cubría la pared del camerino, mientras la maquilladora le daba los últimos retoques. No pronunció más que diez palabras…

—– Voy a escena igual. Esta noche el espectáculo se hace.

Y efectivamente realizó íntegro su monólogo, durante una hora y veinte minutos. Cuenta el personal del teatro que fue la mejor de sus actuaciones…

En realidad Mongiano transformó su actitud en una poética declaración de amor. Y explicó por qué lo hizo…

—–  Fue un impulso irresistible, debía de hacerlo. Un acto de amor pero también un gesto provocativo y simbólico.

Mongiano no es un actor del montón. Tiene 45 años de carrera, muchos éxitos en su haber y el Teatro del Pueblo estuvo siempre lleno o casi lleno en sus 70 representaciones que lleva hasta la fecha.

Colegas de todo el mundo le han hecho llegar sus respetos y todos los que alguna vez hemos dependido de las audiencias nos sentimos esta semana muy identificados con el hombre al que no le importó ser artista en un teatro vacío.

Giovani Mongiano explicó así sus sensaciones a la prensa italiana…

—– Nunca me pasó algo igual. Como actor hay que aprender que no importa cuántas personas hay en la sala, la función se hace por respeto al teatro y a la gente. Cuando hice esta función sólo había cuatro personas en la sala. Yo sobre el escenario, el técnico de iluminación, mi asistente y una vendedora de billetes en la puerta de la sala. Pero ni ella se quedó. Sentí que sonó su celular y se fue.

Nadie se explica el porqué del teatro vacío, ese día, cuando la obra de Mongiano tuvo hasta ahora una excelente respuesta por parte del respetable.

Lo cierto es que en estos tiempos de basura en la tele, se agradece un gesto de coraje para que podamos contarle al mundo que la cultura tiene mucho más sentido en nuestras vidas que lo hortera, que esos shows de gran audiencia y muy mal gusto.

* No te lo creerás, pero me acabo de poner el cassette ochentero que contiene un programa de radio hecho por mí y para mí mismo… Ya no recordaba el día en que lo grabé y lo guardé para escuchar en las ocasiones solemnes de mi vida. Hoy lo hice en honor a Mongiano, mi admirado personaje único de esta semana.

  

Un Comentario

  1. Bravo Giovanni, grande.
    Cuando dice que la función se hace por respeto al teatro y a la gente yo añadiría, con perdón, por respeto a si mismo, por su dignidad inembargable.
    Enhorabuena a ti también por “guardar” para ti mismo esa grabación especial que un día te dedicaste.
    Un abrazo

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