Baleira, postal de plata.

                                                                                                                                                                                                                                                            Baleira es una postal de plata allá donde nacen sus ríos, el Eo y el Neira, que son los que inspiran la belleza y pronuncian la primaveral sinfonía del agua.

    Antes de ser salmonero, el Eo provoca aquí fulgurantes lugares por donde navegan las emociones de los ausentes.

    Cerca, el Neira baila su danza púrpura y consigue hervir el agua cuando salta en cascada.

   Ambos ríos se acuestan sobre la alfombra verde del paisaje, al que ponen brillos de plata.

   Así, este invierno es en Baleira la luz de los cielos limpios, las aves que vuelven y los árboles que brotan en A Marronda…

   Porque, la  espesura de la niebla ya se borra del lecho de sus dos ríos que lucen su fantástica esplendidez de agua de cristal, el espejo transparente de la vida que renace.

RÍOS DE PLATA

       Cuando se llega a Baleira es como abrir la puerta de la comarca de A Fonsagrada e ir a contracorriente de los pocos peregrinos que, pese a su inconmensurable belleza, utilizan el Camino Primitivo para llegar a Compostela. Porque esta es la ruta menos transitada y sin embargo la que nos ofrece un ecosistema más extraordinario.

     La senda primitiva atraviesa este pequeño municipio lucense, de norte a sur, pero el caminante  tiene albergue xacobeo en O Cádavo, la capital municipal de Baleira.

    La historia cuenta que en el monte da Matanza, por donde entra el Camino en Baleira, libró  una cruenta batalla contra los musulmanes el ejército de Alfonso II, de ahí que en la fachada del antiguo ayuntamiento haya un escudo con un soldado cristiano matando a los moros.

   Aquí ejerció señorío el Conde de Amarante, la figura histórica más significativa de Baleira, que divide su geografía en 12 parroquias y nada menos que 117 pequeños pueblos que conforman el Valle de Baleira, dentro de la comarca de A Fonsagrada.

O CÁDAVO

       La vida comercial y de servicios se concentra en O Cádavo, donde por cierto se puede degustar el famoso butelo, el plato más típico de esta zona.

      La emigración fue la constante principal del municipio entre finales del siglo XVIII y mediados del siglo XX, porque entonces, el sector primario, en el que se ocupaba la mayor parte de la población, no garantizaba un digno nivel de vida.

      Hoy la agricultura es de autoconsumo pero la ganadería, -en las partes más bajas del ayuntamiento, en los valles de los ríos Eo y Neira-,  mantiene importantes explotaciones, en su mayor parte dedicada a la producción cárnica, con predominio de la raza rubia gallega, la famosa ternera gallega de donde sale la “carne con carnet”.

      La senda primitiva que atraviesa el municipio nos permite contemplar paisajes magníficos, en donde el verde, el agua y las viejas casas de aldea con techo de pizarra forman conjuntos muy pintorescos.

      En Baleira se conservan algunas pallozas y sobre todo un tipo de hórreo característico y casi exclusivo de esta zona lucense, cuadrados o circulares con techos de paja similares a los de las pallozas.

Desde las áreas recreativas de O Cádavo y Trabeiro es fácil suponer que aquí hay buena caza mayor, sobre todo de jabalí y venados, pero también que el principal valor de esta tierra está en sus espacios naturales.

Así que, hay que hacer un punto y aparte para conocer el Bosque da Marronda. Porque es el bosque de hayas más importante de Europa, forma parte de la Red Natura 2000 y conviven en él numerosas especies vegetales y animales.

Esta es la gran fraga, que se localiza en la parte umbría de la cabecera del río Eo, en un territorio accidentado, entre los 500 y los 700 metros de altitud. Flora y fauna tienen en el aislamiento, en la dificultad del terreno,  todo un seguro de supervivencia.

AMANECER EN A MARRONDA

       A Marronda es, como decíamos,  un bosque pero también una ruta de senderismo que parte de Fonteo, donde nace el Eo, y nos descubre más aspectos interesantes de Baleira.  La senda sube hacia Castiñeiras y Vilares, y llega hasta Pereira, un lugar curioso con restos de un castro.

       Luego se llega hasta Penas y al descender aparece el espléndido paisaje de Estornín y el valle de Cubilledo. Desde aquí, el sendero se estrecha para atravesar carballeiras y soutos, hasta llegar a Suagranda.

       Pasado Castro, la ruta cruza el puente sobre el río Eo en las proximidades de una cascada. Siguiendo en paralelo al río, se atraviesa uno de los tramos más hermosos del sendero flanqueado por el propio curso del agua y los antiguos canales de riego.

       Ya en Cabreira hay que destacar el conjunto de la aldea en sí, con sus pajares y un hórreo de montaña.

      Sigue la senda, en su trazado principal por la cresta del Cordal, proporcionándonos magníficas vistas del Eo, un paisaje que recuerda a menudo el de la Sierra de Os Ancares.

      Entre Mendreiras y A Braña se consiguen las mejores imágenes del Bosque    da Marronda.

(DEDICADO A ALBA LÓPEZ, DE NEW JERSEY (USA)

Y A TODOS LOS GALLEGOS ERRANTES DE BALEIRA).

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