BARBADÁS – El reposo del Obispo

El San Benitiño es el más milagreiro

El inolvidable Eduardo Blancoamor bien conocía Barbadás y fue quien me descubrió A Valenzá de los años sesenta. En una taberna hoy desaparecida inició su “Esmorga”, la mejor novela de la Literatura gallega de todos los tiempos.
Había vuelto de su Buenos Aires querido y fuimos a pié desde la Alameda, cruzando el Barbaña, cuando el Barbaña era un verdadero afluente del Miño.
Llegamos hasta Sobrado do Bispo, en donde me enseñó la Casa da Mitra, la residencia veraniega que mandó construir el obispo de Ourense Francisco Blanco, en el siglo XVI.
Fue aquel prelado, un pionero de la segunda residencia, que los ourensanos de hoy convierten en primera, porque da gloria vivir en la periferia huyendo de los calores de la hoya urbana, cuyos porqués describió el ilustre geógrafo Albino Nuñez.
Otros obispos que veranearon en la Casa da Mitra concedieron al San Benito da Covadolobo, en Piñor, el privilegio de ser el mas milagreiro.
Pero el verdadero milagro es la conservación de los entornos naturales de Barbadás, un municipio que estuvo en peligro de extinción, primero por la emigración del hambre y luego por la invasión capitalina.
Encaramaos al mirador de Ourense porque os merecerá la pena.

El río Barbadás crea un espacio natural único.

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