Barbanza

Una sierra entre dos rías

La sierra desde la propia sierra ofrece paisajes increíbles.

Hay una sierra que toca el cielo para contemplar dos rías a sus costados y mira de frente al mar imitando a los barcos que van a buscar la vida desde sus puertos litorales.

Desde aquí, desde la altitud del Barbanza, bien se ve el horizonte atlántico y como el gran océano deposita suavemente su azul sobre los verdes de la playa interminable.

Bajo la misma bóveda celeste,  confluye sobre el azul del mar la ría del sol, para crear un paisaje espléndido que brilla siempre con la calma de la tarde,  entre bateas e islas.

Por estribor, también se besan las olas de este océano y las de la otra ría,  en el lugar donde comienza la historia de la estirpe marinera. En ambas ribeiras se asientan las villas veraniegas de la Península del Barbanza. Un trayecto, donde la naturaleza pintó sus mejores acuarelas:

El mirador que nace del mar para que veamos como navegan los barcos en medio de un paisaje de olas de colores frágiles y limpias.

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