BARCELA DOURADA E MILAGREIRA

Por Jorge Freijanes Morales

Está situada en un meandro del filón aurífero “a pegada do ouro”, en el fronterizo río Miño de Arbo. Se asienta a los pies del Paradanta y del milagreiro San Fins, y forma parte de la Red Natura 2000 porque es patrimonio natural protegido por la UE. Bañada también  por el río Cea, es tierra de emigrantes, músicos y mariñeiros. Barcela es una parroquia con historia, muchos encantos… lembranzas e tamén esquecementos.

Tuvo frenética actividad entre los siglos I y III DC como consecuencia de la Romanización de la Hispania que, ya se sabe, trajo, dejó y se llevó. Su nombre proviene del latín barcella o barculla, es decir, barca. Antiguamente era el mejor enlace con el Portugal vecino, alá pola Gundiana, estreito rápido para raftinguistas e por outra banda remanso de paz, calmo e paciente, lonxe de aventuras.

Su iglesia parroquial es la de San Juan y data del siglo XVII. A virxe milagreira comparte capilla con otro milagreiro, el San Amaro, que mantiene a la parroquia en los límites censales más bajos de pacientes reumáticos. Posee además un calvario, cruceiro, peto de ánimas y una torre luminaria, del siglo XVIII. También O Cristo da Coruxa, izado in situ para perpetuar el recuerdo del fusilamiento de 12 defensores de las tradiciones patrias y del rey.

De especial relevancia y alto interés patrimonial es el yacimiento aurífero de A Lagoa, con poblados de mineros asentados en su propio entorno; es la más grande del Baixo Miño, ha sido estudiada, entre otros, por Brais X. Currá y ocupa la casi totalidad de la ribeira de esta zona del Miño.

De esta mina se extrajeron 610 kilos de oro y 20.240 de estaño, tras remover un total de dos millones de metros cúbicos de tierra. Esta explotación, que actualmente está parcialmente dañada en un contexto geológico de depósito secundario, es similar a la de Las Médulas, en el Bierzo, como se sabe, de gran interés turístico.

El agua para el lavado del mineral procedía fundamentalmente del Cea, regato de Portabouzo e dos seus releixos, y en su zona mas occidental del agua das Valiñas e do rego dos Eidos D’arriba de Sela. Había otra zona de lavado de tierras auríferas en el regato de Lamas, en Sela.

Sin embargo, hablando de esquecementos, puede afirmarse que este conjunto histórico está lamentablemente descuidado, al igual que casi todos los asentamientos romanos del Baixo Miño.

En Barcela está a Lagoa negra con su peculiar fauna de tortugas, e O Pozo do Inferno. Este entorno ha sido afectado en su entrada principal de aguas por el polígono, y más abajo por escombreras de obras llevadas a cabo por Renfe y roturaciones agrícolas inmisericordes realizadas de forma arbitraria en terrenos especialmente protegidos. En parte, y parcialmente, aún es posible su recuperación. Ya se sabe, “la primera generación crea, la segunda mantiene y las siguientes destruyen”.

Siguiendo el discurrir del agua hemos de recordar el espacio del río Cea en A Ponte, con aserradero y la primera mini-central eléctrica para autoconsumo, que abastecía a la población de Arbo y exportaba energía a Portugal. Desgraciadamente, corrió la misma suerte. 

En lo agrícola y forestal posee Barcela unas más que fértiles cuarenta hectáreas comuneras de un potencial incalculable (que espero ver  en un futuro próximo explotadas), coronadas por el oasis  y mítico enclave paradisíaco del “Peluxo”, un pastizal tierno y exquisito para toda a gandeiría da zona, pastores de retoños incluidos.

Los viñedos son de excepción y de ellos salen los mejores vinos.  Destaca el albariño francés ou torrontés, que cuando se pasa, por su tacañería, muere en la parra e non vai a bocoi.

En cuanto a lo gastronómico, destaquemos sus más de cincuenta históricas pesqueiras de ascendencia prerromana, aún hoy activas, en donde se pescan las mejores lampreas. Están ubicadas en un enclave natural con especies autóctonas que hoy se intenta poner en valor.  

fontes, pozas, muiños, camiños, carreiros e doces e tenros alisios ventureiros que tremen a alma co son de  cantigas e panxoliñas o compás do canto do cuco cando remontan as ceibes lampreas”.

Otra riqueza inexplotada es el manantial de A Gundiana, de aguas mineromedicinales, cegado por movimientos de tierra pero de facilísima recuperación. Espero no morirme sin verlas brotar y catalogarlas.

En este mismo lugar, al sur del paso sobre el ferrocarril, alangreándose o camiño do Rebouzo, la vegetación posee una flora ejemplar y nutritiva de “apóutegas, mel do cuco ou putigas”, polinizadas polas formigas, que parasitan as raíces dos carrascos, carpazas ou queirugas. Fueron el primer chupa-chups, postre y merienda de los pacientes y sacrificados pastorcitos a la salida de sus escuelas, co gando ao pé.

Cuenta la historia que la feligresía de San Juan de Barcela allá por los años 1753 (Catastro del Marqués de Ensenada), era un territorio señorío y vasallaje del conde de Salvaterra, jurisdicción de Arbo, inclusa en el partido de Crecente; tenía 116 vecinos con 120 casas habitables, 19 inhabitables y una arruinada; también vasto monte común. Al año el cabeza de familia pagaba como tributo un real de vellón (moneda aleación de cobre y plata introducida por José Bonaparte. Una peseta = 4 reales de vellón). Estaban exentas las viudas y solteras. En total se recaudaban 88 reales de vellón. Además, se pagaba el voto del Apóstol y cada vecino de casa entregaba un ferrado de maíz, y las viudas y solteras, medio.

Su delimitación se describe literalmente:

Desde el regato, arriba al Puente Cabaleiros, de allí va por el regueiro pequeño hasta el sitio del puente, que serán unos treinta pasos, de allí va a la congostra cega (camiño de carros estreito e profundo), de ésta a la poza del Fidalgo, de allí al marco de poza Foles, de este al forno telleiro, de allí al alto del monte de la Costa, de allí al coto de Penediña, de éste al sitio de las Valiñas, de allí al sitio de Guisande, de este a dicho río Miño y sitio de costa del Loureiro y sigue por el arriba al sitio del regato, donde se empezó la demarcación. Desde P. la octava de una legua, otra tanta distancia desde Na’s y de circunferencia media legua que para caminarla se ocupará una “ora”.

El párroco era Diego Vázquez. Por razón de diezmo percibía el cura doscientos ferrados de maíz, cuatrocientos y dos de centeno y de vino veinticuatro moios -128 litros/cada- . También cobraba veinte azumbres, diez apizales de lino, y cincuenta reales por razón de corderos, sábalos, lampreas, hortalizas de primera además de otras primicias.

Solo había tres molinos harineros, uno en Ambrega, de Pedro de Puga y Araujo, con un valor de arrendamiento anual de cuarenta reales de vellón. Otro en Gundián, de Francisco Alonso (250 reales), y otro en O Gorgullo, de Gregorio Simón, a quién por estar arruinado, no le contemplan utilidad alguna.

Tenía la parroquia nueve pesqueiras de sábalos y lampreas, en Grelado, Ameixa, Penacova, Anovado, Mourisca, Carballo a Piñeiro, Barqueira, Bullón…

Toda la producción agraria y forestal estaban sometidas a servidumbres de tercerías, contumelias negativas y otras capitulaciones de vasallaje, por lo que sus precios eran consecuentemente elevados.

O ferrado de dehesa de robles produce en el año de su corta siendo de primera calidad seis carros de leña… el ferrado de maíz a cinco reales, de centeno cuatro, el azumbre de vino diecisiete maravedís, el apizal, ou feixe, ou caule de lino siete reales; cada carro de leña de roble seis reales, el de tojo o broza ocho, cada lamprea,

Las especies de árboles frutales que hay en dicho término son perales, manzanos, cerezos, guindeiros limoneros y naranjos, que se hallan plantados sin orden ni regla ni método alguno dispersamente y en las márgenes de las tierras.

Había 18 colmenas cuya miel y cera por enjambre que produce al año le regulaban cuatro reales vellón.

No había tendero de lanas, ropas, de oro y plata, seda o lienzos.

Solo había un abogado a quien contemplan de utilidad en cada año por su oficio cuatrocientos reales de vellón, con escribano que ganaba mil y cien reales, dos notarios (testigos de grado), que cobraban cada uno al año ciento cuarenta reales.  Ejercía asimismo un cirujano que ganaba sesenta reales (por su salario creo que sería un curandeiro) y un estanquiller o de tabaco.

Contaba la parroquia con tres sastres, dos carpinteros y un cantero que cobran dos, cuatro y tres reales, respectivamente. Además, entre la feligresía no había pobre alguno de solemnidad, pero sí cinco clérigos.

Un lechoncito valía por su aumento hasta el año diez reales  y del año hasta los dos –“cuando de ordinario ceban y matan”, treinta reales de vellón.

A cada oveja le consideraban media libra de lana que en bruto valúaban por diez maravedís (Moneda de cobre. La peseta siempre tuvo 136 maravedís o 100 céntimos, un céntimo contenía 1,36 maravedís y, una “perra gorda” equivalía a casi 14 maravedís).

Por lo regular una vaca de vientre se consideraba que podía procrear desde el cuarto año y por cada cría que pariese ya fuese ternero o ternera se pagaban treinta reales y por la leche y manteca diez reales.  

La lamprea costaba 2 reales, el valor de un jornal diario; el sábalo, 4 reales; una gallina 2 reales y el pollo, 16 maravedies. Una sola taberna que regía Francisco Valado das Carreiras recaudaba 60 reales de vellón al año.  El ferrado de trigo valía 10 reales, el de maíz 3 y el de castañas 1.

Dicen las crónicas de entonces que no había hospital alguno. Ni cambista mercader al por mayor ni otra persona con lucro o interés.

Sin conocer el IPC de la época lo que sí se pueden es establecer datos y precios comparativos con el presente; por ejemplo: una lamprea es el valor de un jornal diario. Hoy en día las cosas van casi por ahí.

Son nombres que aparecen documentalmente los siguientes: Francisco Blanco, Joseph Méndez, Antonio Durán de Castro, Domingo Estévez de Puga, Jacinto del Rial y Puga, Juan González Baliño, Pedro de Sarandón y Puga, Juan Gonzales, Francisco Alonso, Andrés de Bilas, José Benito Fernández, Joseph Fernández Máximo, Juan Gil de Castro,  Antonio Durán Castro, Domingo Hestévez, Benito Troncoso, Andrés de Vilas, Manuel González, Francisco Balado, Francisco Alonso, Bernardo de Puga de Sela, Benita Troncoso, Ciprián…

Realmente la historia es una lección de vida.

                                                                Jorge Freijanes Morales

* La imagen con el contorno de la mina es una fotointerpretación de A Lagoa y modelado digital sobre la fotografía aérea del vuelo “americano” (1956)

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