BARREIROS

PLAYA Y MAR DE PRIMAVERA.

          Tú y yo viajamos esta vez por la costa norte para llegar a Barreiros, municipio cantábrico que también procura el verde interior hacia el sur de su territorio.

          Su postal inicial está donde el mar esculpe las rocas para dividir bellas playas y mecerse en su arena.

LA PAZ DE ARENA

Playa Remior, en San Cosme de Barreiros.

       Navegando por el mar de Lugo,  las playas se abren paso entre acantilados esculpidos por el Cantábrico en los días de furia. Barreiros es una bella muestra de su obra.

      Es primavera en A Mariña; y las olas se limitan a bailar sobre las rocas y a besar la paz de arena, mientras por ellas cabalga el barco marinero en busca del que llaman pez espada, aunque pronto llegará la costera del bonito, que es la que nos trae el más bonito de todo el norte español.

      Esta vez, hemos de pasear los espacios solitarios para mejor escuchar la sinfonía cantábrica que cautivó a los celtas de Fazouro… y perdernos entre el inmenso mar y las multiformas de la rasa, que impone la ley del pasado.

La rasa cantábrica.

      Aunque esta gran playa, toda ella, también se poblará de estío, que pertenece a la gran villa veraniega.

      Las olas ya se visten de verano cuando estalla el sol sobre la arena y entonces el mar nos acaricia para que nuestros sueños se pierdan entre los infinitos azules.

      ¡La gente, incluso en primavera, llena de vida este espacio!

      En esta playa, si conversamos con nuestro pasado, veremos frente al horizonte infinito… Irlanda.

      Y cuando ya no hay más trayecto,  nos perdemos entre la ficción y la realidad, animados por la luz marinera y la belleza que provoca el grandioso escenario final.

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           San Cosme de Barreiros y Reinante son las dos poblaciones principales de este tramo de costa, que nació con vocación emigrante y hoy vive un acusado protagonismo turístico.

           El territorio municipal, sin embargo, divide sus sentimientos entre el verde y el azul. El verde significa interior, agricultura, ganadería…

PAISAJE DE INTERIOR.

Los regatos pequeños del interior de Barreiros.

        El azul es el mar, el Cantábrico que lo hace maravilloso.

       Por eso su mayor población se concentra en un litoral con abundancia de chalets y modernos edificios  de apartamentos.

       El turismo es su mayor industria. Y el  sector servicios su motor económico.

       Se nota que este mar es Cantábrico.

       Hemos cruzado a pié la Foz del Masma, que está la marea baja, y ya nos podemos bañar en este arenal magnífico de Barreiros: el de Playa Tupida, que se sitúa frente a la Rapadoira.  Ambas, son muy parecidas.

       Aquí se percibe el Cantábrico como elemento esencial del verano. Porque no nos queda otro remedio que pensar en la playa desde ese momento mismo en el que estalla el sol entre nubes de amanecer.

AMANECER EN LA PLAYA

         Pero sigamos: nos sorprende un acantilado en plena playa: el de la Punta de San Bartolomé. Otra vez las rocas de caprichosa forma se imponen al paisaje.

         Nada mas doblarlo, ya estamos en la gran playa, porque son cuatro que hacen una: Remior, Balea, San Pedro y San Cosme.

        En el medio de su arena, mientras admiramos la belleza de las olas sobre el litoral, surgen pequeñas esculturas que nos anticipan catedrales.

Roca y arena en Os Castros.

         No es de extrañar, ante tanta hermosura, el crecimiento de San Cosme de Barreiros, convertida ya en villa veraniega, y de todo su litoral que se extiende por la costa hasta Reinante y Benquerencia.

         Nos quedamos hoy  disfrutando del paisaje de playas como Area Longa y Moledo, en cuya mitad vuelven a nacer las rocas preciosas. 

Salida.

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