Cabana de Bergantiños, patria de Breogán.

Dicen que Cabana de Bergantiños es la verdadera patria de Breogán y no deben andar muy lejos los orígenes del caudillo galaico, si juzgamos la leyenda por la abundancia y riqueza de restos históricos hallados en este territorio.
Esta es la cara más amable de la Costa da Morte, porque sus vistas al mar empiezan en la playa de San Pedro y terminan poco más allá de la Punta del Padrón, un trayecto entre acantilados y calas que hay que caminar para descubrirlo.
Pero además, Cabana ofrece al viajero otros paisajes más dulces, que merecieron la atención del bardo Pondal, como los que crea el río Anllóns en su tranquilo discurrir hasta la Ensenada da Insua; o los valles, con su longitudinal belleza paisajística; o las atalayas de Borneiros, donde cuenta la historia está el origen de todo.
Muchos de los 144 lugares registrados como aldeas o parroquias tienen ahora menos de cien habitantes que se enfrentan a los problemas de la dispersión, pero que, por otra parte, gozan del privilegio de vivir en uno de los territorios más bellos y tranquilos del planeta.
Hubo una generación errante que navegó para evitar la miseria escrita en la piel y gente con alma emigrante que atravesó el océano en busca de la vida. Hoy, sin embargo, vuelven para quedarse y sentir el placer de vivir en Cabana. Son seis mil los elegidos que mantienen abierta la puerta para que podamos conocer la idea perfecta que proporciona las mil formas del paisaje de mar y tierra.

Dolmen de Dombate

Un dolmen, numerosos castros y una vía romana. Tres grandes tesoros de nuestras anteriores civilizaciones que bien hablan de la importancia arqueológica, monumental e histórica de Cabana de Bergantiños, poseedor de uno de los más antiguos poblamientos de los pueblos galaicos, de los que dan fe al menos dos de los más conocidos e importantes yacimientos de la prehistoria gallega: El Dolmen de Dombate y la Cibdá de Borneiro.

El Centro Arqueológico de Dombate es actualmente todo un ejemplo, tras la actuación que se hizo en el yacimiento: tres años de excavaciones y la construcción de una cubierta de preservación y de un centro de interpretación. Estas obras, llevadas a cabo por iniciativa de la Diputación provincial de A Coruña, suponen una revalorización de esta obra de arte del megalitismo gallego, cuyo origen se remonta al Neolítico.

El pabellón del monumento es obra del arquitecto Francisco Vidal. Constituye una gran vitrina en la que la madera y el cristal son los protagonistas para conservarlo en condiciones de humedad y temperatura controladas que, según los responsables del proyecto, permitan que el megalito y las pinturas que guarda en su interior permanezcan intactos.

En el centro de interpretación, los visitantes pueden contemplar una neocámara con una réplica exacta del dolmen con el interior del monumento y sus pinturas.

Cibrá de Borneiro

Por lo que se refiere a la Cibdá de Borneiro hay que dar un corto paseo para llegar a uno de los castros mejor conservados de Galicia, magníficamente representado por un conjunto de 18 casas con planta elíptica o rectangular, con muros y fosos.

Bien se ve en este lugar el cuidado con el que los antiguos galaicos elegían sus asentamientos, porque desde aquí se alcanzan excepcionales paisajes.

El castro de Borneiro data del siglo VI antes de Cristo, pero no es el único existente en Cabana de Bergantiños. Se calcula que existen otros ocho recintos castreños sin excavar.

De la presencia romana nos quedan aquí restos de la Per Loca Marítima, la vía comercial que unía Portugal con Cruña, la actual A Coruña. El más claro es el puente sobre el río Anllóns, por Ponteceso, camino de Corme. Y también el yacimiento aurífero de Corcoesto, que intenta seguir explotando una empresa minera americana en la actualidad.

Merecerá la pena seguir buceando en la historia medieval, en las ruinas del Monasterio benedictino de Canduas y admirar el románico de las iglesias de Cundíns, Cesullas o Reibó.

Ensenada da Insua

Es el río Anllóns, cuando se entrega al océano, quien genera el paisaje más característico del municipio en la Ensenada da Insua, porque supone un gran contraste con la perspectiva marinera.

Ahí comienza realmente la ría de Laxe con un gran arenal en el medio del estuario, que es geográficamente rectilíneo, bajo y abrigado, por lo que en sus riberas se concentra, en pequeños núcleos,  casi la mitad de la población de Cabana y los servicios turísticos.

La ensenada posee uno de los bancos marisqueros más importantes del país y es todo un espectáculo contemplar cómo se marisquea.

Estamos en un territorio de unos cien kilómetros cuadrados. Entre el paisaje marinero de la Costa da Morte y las fértiles tierras de Bergantiños, a cuya comarca pertenece este municipio de Cabana, que tiene su núcleo administrativo, la casa consistorial, en el lugar de A Carballa.

Sin embargo  es un ayuntamiento de población muy dispersa, sin que encontremos  un núcleo urbano “rector” en sus diez parroquias, muy castigadas por la emigración, a lo largo de la historia moderna. En los últimos 25 años  la población disminuyó notoriamente sobre todo en las parroquias más orientales. Baste decir que ninguno de los núcleos sobrepasa los doscientos habitantes.

Desde el ayuntamiento se intenta en la actualidad no solo recuperar población, sino también convertir el municipio en una zona atractiva para vivir, con muchas posibilidades turísticas y con toda suerte de servicios.

Santiago de Compostela está a tan solo 55 kilómetros por Baio, Zás y Santa Comba; y A Coruña a 56, por Carballo, Buño y Ponteceso.

El municipio de Cabana, por su posición al fondo de la ría de Corme y Laxe, poco tiene que ver con la Costa da Morte, a la que mira de lejos. Pero son espléndidas sus dos playas, la de San Pedro y Rebordelo.

Playa de San Pedro

El mar y la ría se alcanzan desde lo que fue una plenillanura mesozoica, que en este territorio hallamos los roquedos más antiguos de la Galicia occidental. El tiempo la fragmentó creando una continua alternancia de montes bloques de acusadas pendientes y de valles esculpidos en fosas tectónicas lineales a lo largo de una red ortogonal.

Así tuvieron su origen los montes Lourido, granítico, que llega hasta las playas de San Pedro y Rebordelos; y Borneiro, rocoso, atalaya extraordinaria del municipio y, como os contaba, importante asentamiento de los pueblos galaicos.

Hay otro paisaje verde valle creado por la compartimentación del relieve de este territorio, en el que se asientan los núcleos agropecuarios. Pequeños pueblos cuyos escasos habitantes dedican su tiempo a trabajar la tierra y a cuidar de la cabaña ganadera.

El pintoresquismo es lo que nos conmueve en estos lugares, solitarios en su mayor parte, y que parecen haberse detenido en el tiempo.

Finalmente está el río, el Anllóns, que marca los límites con Ponteceso por el norte. Tras recorrer media comarca de Bergantiños, llega a Cabana calmado pero dispuestos a crear hermosos paisajes y a ser el espejo de un extenso bosque de ribera.

Ya ves que, por donde quiera que te pierdas, merecerá la pena disfrutar de este municipio… de playa y campo.


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