Cabeza Grande

La hermosura infrecuentada

Nieve y hielo sobre el agua en el lugar mas fulgurante de Queixa.

Una vez que, caminando hacia la aventura, dejamos atrás los valles batidos por el agua y las laderas de soutos, se escucha ya el silencio del gran bosque.

Al final del sendero, siempre hay una cumbre desde donde el paisaje nos muestra la primigenia Galicia de la montaña, que es aquella en la que la gran mancha verde deja paso  a los picos escarpados.

Cada cima tiene nombre propio y en su entorno jamás crece la hierba mas allá de donde se lo permiten los rebaños de ciervos, corzos y gamos.

La montaña gallega pinta su mayor encanto natural en estas crestas de pastos, que se alzan hacia el cielo por encima del bosque y nos permiten ver todo cuanto existe en el territorio.

Abajo, los valles profundos sobre rocas enquistadas por la erosión de los ríos. Próximos a los penachos, los saltos del agua en libertad que buscan su destino final desde el precipicio. Y en lo mas alto, los restos de antiguos glaciares rodeados de nieve.

Todo está a nuestro alcance siguiendo los viejos caminos que persiguen la montaña de la Cabeza Grande de Manzaneda desde la hermosura infrecuentada de Vilariño de Conso.

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