CARBALLO

DEL VERDE AL AZUL

        Te propongo esta vez que viajemos a Carballo, villa y municipio coruñés que extiende su territorio entre el Mar de los Ártabros y los montes de Santa Comba, que fueron celtas.

        Esta es la Puerta de la Costa da Morte y si te apetece puedes seguir las viejas calzadas romanas que conducían al Finis Terrae para revivir historia y tradiciones.

        Cuando llegues, por autovía nueva o bella carretera convencional, verás que la capital de la comarca de Bergantiños, nacida en torno a sus viejas termas, goza de mucho dinamismo en la actualidad.

       ¿Te vienes? Venga. Hagamos turismo, juguemos al golf y disfrutemos de los paisajes que nos salen al paso entre el verde de la tierra y el azul del mar.

        Los celtas y los romanos quizá nunca pensaron que Carballo se convertiría en el “granero de Galicia” y jamás los agricultores del siglo XIX creerían que este territorio terminaría siendo uno de los más activos centros urbanos del País. Hoy la agricultura ocupa a una mínima parte de la población y  más de treinta mil personas trabajan en las grandes industrias.

         Aunque, te digo,  el famoso “Pan de Carballo” sigue siendo el de toda la vida. En su huerta se cultivan sabrosos frutos; y haciendo honor al topónimo –carballo, roble- la madera de sus montes es un buen recurso económico.

        Carballo tiene 18 entidades parroquiales,  numerosos espacios naturales de mar y de montaña;  y  excelentes cotos de pesca en el río Anllóns y otros ríos menores.

          ¿Quieres leer su historia en las piedras de sus caminos? En primer lugar vamos a la parroquia de Aldemunde,  en donde se ubica el dolmen más emblemático de Carballo, la Pedra Moura… Dice la leyenda que una bellísima mujer morena embrujaba a los hombres ofreciéndoles oro y amor.

 

          Proseguimos caminando entre las alturas y el mar para ver alguno de los 20 castros catalogados y pasear por la “Per Loca Marítima”, la vía romana más comercial del Imperio, de la que aún queda en pié el puente de Lubiáns.

          Tenemos que ver una joya arquitectónica del siglo XVI, la iglesia de Rus, la mejor muestra del barroco geométrico gallego y si te gustan los pazos te llevaré hasta el Pazo do Souto, totalmente recuperado para el turismo rural. Es magnífico.

            Hemos de hacer un hueco para disfrutar a tope del agua. El origen del desarrollo de la villa está en sus termas minero-medicinales. En 1716 surgieron dos balnearios: el de los “Baños Nuevos”, hoy desaparecido;  y el de “Los Baños Viejos”, reconvertido actualmente en un moderno complejo hostelero-termal.

          Carballo creció sin embargo por el auge de sus ferias y mercados, así como por el cultivo de cereales. De ahí viene la fama de su pan, producto que aún hoy se vende y tiene mucho aprecio en la ciudad de A Coruña.

           Te cuento una curiosidad: es el único municipio que conozco donde primero se construyó una cárcel y luego la casa consistorial. Hoy en día la vieja cárcel es un museo muy interesante. Fue inaugurado en el 2001 y es la mejor referencia de los espacios naturales, de las peculiaridades etnográficas y de la cultura popular de toda la comarca de Bergantiños.

 

           Es Carballo de larga tradición turística originada por aquellas ferias de antes, las del siglo XVIII, que generaron viejas casas de comidas. Actualmente modernos restaurantes siguen dando de comer al hambriento, que a la vista de los platos que te presentan, lo parecen mucho más. A mí me pasó…

 

         Te recomiendo una empanada de lo que sea… No descubras sus secretos ingredientes antes de comerla… verás que sabor. Dice mi amiga María, la panadera,  que el “toque” está en la masa.

         Bergantiños fue una comarca rica y comercial de siempre por eso abundan los pazos y las casas grandes. Las hay muy confortables para hacer turismo rural aunque si lo prefieres, podrás elegir modernos hoteles o campings excelentes mirando al mar.

 

           Ya sé. Tú eres pescador y te encanta ese paisaje en verde que provoca el curso de los ríos. En Carballo, ya sabes, hay varios cotos de pesca y hace solo una semana que empezó la temporada, por ello es de suponer que bajen abundantes.

           El río Anllóns es el que marca el eje fluvial de toda la comarca de Bergantiños, y a él afluyen otros de menor importancia, pero no de menor belleza. Como por ejemplo, el Río Grande, que en el lugar de Sampaio-Entrecruces, dibuja una hermosa perspectiva, con varias fervenzas o cascadas dignas de contemplar.

          Y si no te gusta la pesca, los ríos de Carballo nos permiten seguir los senderos naturales marcados, para uso y disfrute de cuantos aman la Naturaleza.

            El paisaje pintado de azul nos sorprenderá en la playa de Razo, la más visitada de la zona. Y  en el rico eco-sistema de Baldaio, ubicado en la base del monte Neme, de cuyas entrañas se extraía el wolframio durante la segunda guerra mundial, para abastecer a las fábricas de armas…

           Este espacio de Baldaio-Razo constituye un excepcional enclave, formado por un cordón litoral con varios cinturones de dunas, extensas marismas y la laguna de Baldaio, un humedal en el que se asientan, para invernar, todo tipo de aves.

           Además, una red de pistas rodea todo este espacio natural protegido, por lo que su acceso es muy fácil.

         ¿Te gustó el paseo? Pues no se a que esperas; ponte ligero y empieza en Carballo el trayecto increíble de la Costa de la Muerte

 

Un Comentario

  1. Pingback: TIERRA [La geografía vibrante]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *