CARMEN VICTORIA PÉREZ, ANIMADORA EN CASTRELOS

…No pude evitar emocionarme cuando me llamó Beni y me devolvió el recuerdo de La Flaca.

¿Sabes? Nadie me llama ya por teléfono. Ni mis amigos catalanes, en estos tiempos en los que agradecería saber como están. Ni tampoco los que viven cerca, cada uno a sus líos. Ni me llaman los compañeros de largas experiencias laborales. Ni siquiera aquellos con los que conviví como si fueran de la familia…

—- Es que ahora no se llama, se manda un guasap y tú no usas.

No, es verdad; mi teléfono es un Nokia C201, una reliquia del siglo pasado, que responde perfectamente hasta las llamadas internacionales cuando se producen. Como esta semana, cuando mi amigo Beni Morales me llamó desde Miami para darme la alegría de que se había encontrado con La Flaca y le había dado muchos recuerdos para mí.

—- Desde su madurez, aún pronuncia tu nombre con cariño y recuerda aquel espectacular programa que hiciste en Castrelos, en Vigo,  “Galicia para el Mundo”.

—- Y yo recuerdo aquel otro que hicimos en Venevisión, “La Noche de Galicia”.

Carmen Victoria Pérez presentó aquella noche de hace 35 años un programa dedicado a Galicia y a los gallegos en Venezuela, acompañada por Orlando Urdaneta. Me hizo tal entrevista que nunca la he olvidado. Porque nunca Galicia quedó tan bien retratada en un programa de televisión.

En mi primer viaje a Venezuela conocí a Renny  Ottolina. Entonces no solo era la gran estrella de la televisión, sino también el candidato preferido por el gran público para la presidencia de la República y las elecciones estaban próximas. Me impresionó aquella tarde en la Hermandad Gallega,  a donde Renny había acudido para hacer campaña…

Pocos días después fallecía en un accidente aéreo, aunque nadie en Venezuela se creyó lo del accidente.

 —-  Yo sentí mucho la muerte de Renny porque llegué a su oficina como secretaria y terminé compartiendo con él el premio “Ronda” a los mejores animadores…

 —-  ¿Cómo fue que lo conociste?

 —-  En un casting para formar parte de su grupo de baile. Tenía17 años.

Carmen Victoria Pérez y yo hablábamos de Renny diez años después de su muerte, en el Parque de Castrelos de Vigo, en el backstage de aquel “Galicia para o Mundo” de 1988, transmitido vía satélite por 130 televisiones de todo el planeta, que conoció por primera vez la existencia de la Televisión de Galicia, una adolescente en la España de las autonomías.

Carmen era ya “La Flaca” y representaba como gran estrella que era a la Venevisión de los Cisneros y del inolvidable Rodolfo Rodríguez, su vicepresidente ejecutivo; un cubano hijo de un porriñés, del que heredó su espíritu emigrante y su inteligencia.

Aquella mujer me llamó especialmente la atención entre una marea de presentadores, a cada cual más popular e importante, en sus respectivos territorios.

Por su profesionalidad pero también por esos modales de niña educada entre monjas pero que se desarrolla como mujer entre artistas, por lo que, con muy buenos modales, utiliza un lenguaje… digamos especial.

—- Coño, carajo… Mire usté, esto es muy grande. Nadie ha hecho nunca una gala así, en directo… Carajo, coño… ¡Yo nunca vi tantos artistas en un escenario!

Seguí la carrera de La Flaca, inusualmente interesado, porque la vi como la más rutilante estrella de los shows musicales televisivos venezolanos. Mi primo Álvaro era su fans y le enviaba flores después de aquellas grandes galas en las que participaban las primeras figuras de la música mundial.

De hecho, a sus espaldas tiene más de 500 programas extraordinarios en varios países, incluidos los Estados Unidos; y se le recuerda como la más bella y natural presentadora del festival de la OTI, donde animadoras y animadores se caracterizaban por ser de lo más histriónico; y también por el Festival de Acapulco del 91 donde lució aún mas como la gran entrevistadora que fue.

Carmen Victoria es genuina representante de los supervivientes y aún no hace mucho, leí lo que decía en una revista de papel couché…

      ¡Yo soy del siglo XXII! Yo siempre he sido una mujer de vanguardia y adelantada a mi tiempo. Yo no tengo generaciones marcadas. Yo voy con los siglos de los siglos. Me independicé muy pronto. Siempre he tenido un sentido de independencia muy marcado. Yo era muy joven cuando empecé a pensar que no me gustaba que mi papá y mi mamá me estuvieran manteniendo…

Personalmente mucho le he agradecido que fuese el faro que iluminó mis más divertidas noches en Caracas y sus lecciones sobre la televisión en Latinoamérica, su verdadera pasión.

Hace más de veinte años que no la veo ni por sky. Es de la que manda recados y eso está bien para ubicarla, en Miami, sana y salva, triunfando en la jungla empresarial y –para que no cierren las heridas- desarrollando “talleres de animación y conducción televisiva”, lo que le gusta.

Eso sí, ya no es tan “Flaca”…  

— Todo el que vive, come y viaja bien, engorda. ¡Ja ja ja! ¿Por qué no? Yo estuve flaca durante muchísimos años y ahora estoy un pelo menos flaca…

La gente ignora que Carmen Victoria estuvo enferma y tuvieron que tratarla con cortisona… Pero flaca o menos flaca, si la ves por Caracas, por Miami o por Canarias, dale un beso de mi parte y dile que sigue siendo mi animadora preferida.

Esta mañana de recuerdos, antes de escribir, me he mirado detenidamente en el espejo y he visto como el tiempo pasa velozmente por mi rostro. Creo que ese es el motivo por el que no suena mi viejo Nokia. Cuando entra el invierno en tu vida,  aquellos amigos, los que decían que lo eran, te olvidan y te meten en ese cajón que nunca abren… en el que guardan los móviles sin guasap.

Por eso no pude evitar emocionarme cuando me llamó Beni y me devolvió el recuerdo de La Flaca.

(6) Comentarios

  1. Querido Xerardo :
    Podrá parecerte -por aquello de que ya «el teléfono casi nunca suena»- que, ahora, que somos mayores, ya casi nadie se acuerda de nosotros. Y, cuando alguien por ahí aparece llamando, recordándonos, hasta nos emocionamos, como bien confiesas en este artículo-evocación.
    Sin embargo, aunque no nos lo parezca, siguen existiendo muchos de esos ciudadanos de a pie que antaño nos escuchaban cada día en la Radio, o nos leían en lo que escribíamos en la Prensa, que sí nos siguen recordando. Aunque no nos lo parezca.
    Son los mismos que un día, cuando Dios nos llame, dirán… a este tío le escuchaba yo todos los días y hacía una Radio de puta madre… Eso es lo que tu hacías en aquel inolvidable «Galicia de Noche», lo que hiciste en Vigo en el no menos inolvidable «Mediodía en Punta» y en todos los muchísimos proyectos de Comunicación que por tus manos pasaron durante décadas.
    No te preocupes porque ahora no te llame «casi nadie». Por fin te han dejado en paz tantos hipócritas y mal agradecidos que soportabas disfrazados de «amigos» mientras eras y estabas. Ahora que ya no estás, han volado a otros palomares : ¡mejor!.
    Sin embargo, en el recuerdo de tantos y tantos oyentes anónimos, que seguían impenitentes tus programas de Radio, o de Televisión, continuará imborrable el recuerdo de aquel Xerardo Rodríguez, ourensano de pro, gallego hasta la médula, indivíduo universal, que a tantos nos enseñó que la Radio -si se hacían las cosas bien- podía ser algo tan mágico como capaz de enganchar a miles y miles de fieles oyentes que… antes te siguieron y ahora, mientras vivan, te recordarán por lo que para ellos significaste. Esos son los que cuentan, los que siempre supieron de tu valía.
    Los otros, los «notables» que ya no te llaman… no estaban interesados en saber de tu valía, sino en aprovecharse de tu valía.
    El abrazo fuerte de siempre, querido maestro.
    Y sigue recordando, por favor, a través de estos estupendos artículos, aquellos tiempos que para muchos oyentes y televidentes siguen siendo inolvidables.
    EUGÉNIO EIROA FRANCO
    (También ya del Club de Jubilados.

  2. Suscribo todo lo que dice Eugenio Eiroa Franco. Gracias a Xerardo pudimos disfrutar de «Galicia para o Mundo» en una Caracas que ya comenzaba a dar devaneos y todos los gallegos nos refugiábamos en aquel gran programa que nos traía la alegría de la Tierra y mataba la morriña. Yo vi aquel programa dedicado a Galicia por Venevisión y estoy seguro de que Xerardo tuvo mucho que ver porque nunca antes nos habían dedicado nada en la tele. La Flaca era muy querida entonces y tenía mucho prestigio. La imagen de Galicia quedó altamente representada por figuras de la política, las letras y la música, algo que un emigrante gallego no olvida con facilidad. Desgraciadamente esta Venezuela no es lo era y tampoco tenemos el consuelo de ver en la televisión como progresa España, solo vemos como arde Barcelona. Un abrazo para Xerardo de Miguel, el del Tamanaco.

  3. Doy fe de que se esperaba Galicia para el Mundo con la misma ansiedad e ilusión con que antaño (toda la vida) aguardábamos por las cartas familiares .
    Era un placer extra escuchar, fundida con las vibrantes y coloridas escenas de nuestra tierra- magistralmente filmadas y editadas- , con el discurrir de arroyos entre las fragas, con el sonar de gaitas y panderos y el revolotear de gaviotas en nuestras costas, una educada voz en off que completaba el impagable portento de imaginarla tan cerca que, casi ,casi, la podíamos tocar y olfatear.
    Tal la profesionalidad del tamaño relator.
    Años después supimos que esa voz es de quien nos sigue aproximando , semana a semana, a nuestra Galicia Única.
    Por tanto, gracias Xerardo, en nombre de tus ( nuestra/os) hermana/os espallada/os polo mundo.

  4. Suscribo todo lo anteriormente dicho. No conozco al personaje pero sí su obra y es de bien nacidos ser agradecidos. En Argentina también presumíamos del país del abuelo y lo hacíamos en familia e incluso con amigos.

  5. La Flaca fue y será recordada como la gran conductora que fue en la televisión de una Venezuela en la que la gente tenía para comer y aún le quedaban ganas para ver televisión. Ahora ni eso.

  6. Algunas aunque no te llamemos ni te veamos porque estamos lejos sí aplaudimos no solo tus anteriores programas sino también esta Galicia Única que es una verdadera embajadora de la madre patria. Debes ser de muy buena ley cuando tú sí te acuerdas de tus amigas.

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