Castro

El círculo mágico de los pueblos galaicos

El castro del Tecla, los cícrculos mágicos del monte Santa Tecla.

En los castros hallamos las raíces del País, porque son la primitiva configuración de la aldea galaica, aunque el esplendor de la vieja cultura castrexa llegue a la Gallaecia con la Romanización.

Los castros se impusieron como sistema dominante porque, desde sus emplazamientos magníficos,  controlaban los pasos estratégicos y permitían explotar con facilidad los recursos naturales.

Había castros con casas grandes de planta cuadrada, pero la mayoría  agrupaban casas pequeñas y circulares. En su interior giraba la vida en torno a una hoguera, en el centro, que rodeaban bancos pétreos.

La economía se sustentaba en la agricultura, la ganadería y la caza, e incluso en la pesca. Como aún hoy ocurre en algunas viejas aldeas de Galicia.

En los castros, en su círculo, encontramos hoy el origen de lo mágico.

Es el alma que persigue la sencillez del paisaje por donde vagan las hadas con luces de alborada y nocturnos duendes que habitan en las estrellas el cosmos.

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