Cedeira

Entre la ría y el mar

La villa se acuesta en su ría.

Dicen que el sol de la vida se esconde aquí cada noche, en su casa de mar, mas allá de los acantilados de rocas afiladas como agujas y del faro de Punta Ardilosa, que marca el infinito a los navegantes de Cedeira.

Aquí tienen tanto arraigo las creencias que las gentes llegan, peregrinas, al santuario del Apostol Andrés, para no tener que volver del mas allá, una vez cumplido su ciclo final.

En esta Galicia de ría y mar, de bosques sagrados previos al reino verde del caballo en libertad, habitaron druidas y magos como Merlín, atraídos por la irremediable belleza de esta extraordinaria conjunción natural.

Hasta el caballero Lancelot buscó aquí refugio para evitar que se derramaran sus lágrimas de amor por Ginebra, la reina de Arturo.

Ante tal belleza, resulta lógico que otro santo, San Antonio, se mire en los espejos del Mar de Cedeira desde lo alto de la colina en la que, la devoción marinera, le erigió capilla.

Es este un incomparable mirador del Atlántico, pero también de la calma espaciosa de la bella ría, que envía olas de agua limpia a la playa de todos los veranos…

No es de extrañar que Cedeira recupere su vocación turística y pinte su perfil urbano sobre verdiazules marinas…

Teixido, la gran cita de la mitología gallega.

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