CESÁREO GONZÁLEZ

Césareo González, a la izquierda, con María Félix y Perico Chicote.

LA HISTORIA DE UN EMIGRANTE DE PELÍCULA

Cesáreo González fue el gran productor español de cine de los años cincuenta. Nació en el Vigo de la emigración en 1903 y pronto supo que el mundo era más grande que Galicia, incluso que Nogueira de Ramuín, de donde eran sus padres.

Posiblemente hoy resulte un personaje olvidado, aunque no hace mucho se le dedicó un ciclo en Santiago de Compostela y mi apreciado amigo José Antonio Durán escribió un libro-crónica, imprescindible para quienes sientan curiosidad por el hombre y su época.

Cesáreo González era un personaje del cine porque creó Suevia Films, la productora que elevó a la categoría de actrices a las folklóricas de la época, quienes resplandecían en el firmamento cinematográfico al lado de los grandes de Hollywood. Y Vigo ha de agradecerle que fotogramas de la ría sirvieran de introducción, como fondo del anagrama de la productora, en toda esa serie de películas que hicieron un poco más divertida aquella dura época de la postguerra civil.

Su vida juvenil es la historia de la emigración y aventura de un joven aprendiz que se fue a Cuba y a Mexico con O Carroleiro, veterano afilador de Luintra. Porque, verás. Se dice que Cesáreo hizo dinero fácil con el juego en Cuba y que tuvo problemas con la ley en Méjico.  En el país azteca se casó con una prima y montó una panadería, que  tal  vez fuese la base de su posterior fortuna.

Porque… Cesáreo vuelve al Vigo republicano de 1931 con 50.000 pesetas producto de la venta de aquel establecimiento. Monta el Savoy en la calle del Príncipe y luego un hotel; se convierte en el mejor vendedor de Citroen y se hace falangista, además de socio del Celta, del que llegaría a ser presidente de honor.

Pero su vida era el cine por eso se va a Madrid. Dicen que su afición despertó en Cuba, donde se codeó con mucha gente de Hollywood en aquellas partidas de póker.

En el cine español Cesáreo González marcó una época y un estilo inconfundible. Fue un productor singular, habilidoso, muy intuitivo y dominador del mercado internacional por sus alianzas comerciales con América. Si triunfó fue porque supo aprovechar todas las corrientes políticas, sociales y culturales de aquellos años difíciles de la dictadura.

Cesáreo Gonzalez es el falangista que produce las películas de Berlanga o de Bardem  –“Muerte de un ciclista”, “Vivan los novios”, “Historias de la Radio”, “Calle Mayor”- y al mismo tiempo convierte en mitos a Lola Flores, Joselito, Carmen Sevilla o Sara Montiel.

Galicia la lleva en el alma –como buen emigrante- y no solo produce alguna de las primeras películas aquí rodadas sino que apoya a los actores jóvenes gallegos, entre los que destacan Antonio Casal o Fernando Rey.

Durán en su libro dice que también es el descubridor de Xan das Bolas; puede, pero de lo que yo estoy seguro es de la habilidad Cesáreo González para competir como nadie con el cine extranjero y de que fue el gran productor de buena parte de las películas españolas del siglo XX.

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