CHANO ME DIJO QUE YA NO ESTABA PARA MÁS PELÍCULAS

Este día gris oscuro, de lluvia fina, me hace viajar en el tiempo para recordar momentos vividos en mi pasado con amigos inolvidables, a los que debo una parte de mi propia memoria histórica. El “inesquencible” por antonomasia es Chano, Chano Piñeiro. De vez en cuando se me asoma por detrás de la nube de la nostalgia y me vuelve a sonreír, como el día aquel en el que supe que no habría más películas…

“Todos lloramos cuando se proyectó “Sempre Xonxa” en la Hermandad Gallega de Venezuela”

Cuando llegue la primavera este año se cumplirán 24 años de su merte. Chano hubiera sido, si el tiempo de la vida se lo hubiese permitido, el Berlanga gallego. Porque, aunque crecido boticario en la ciudad, nació ya cineasta; y me lo imagino de niño con el “cinexín” en la mano tragándose cien veces las del “Ratoncito Pérez” y de adolescente con el “videobox” aquel, captando planos diferentes de una Galicia que llevaba en lo más profundo de su corazón…

La de la negra sombra franquista que le contó “Mamasunción” y la de la “Esperanza” de los demócratas que nunca se sabía si llegaría el nuevo orden,  alguna vez, por el “Camino de las Estrellas”, aquella ruta xacobea de cine que convirtió en peregrinas a las mismísimas sirenas de la Ría de Vigo. 

Porque Chano Piñeiro era de Forcarei, donde los artistas amplifican su arte porque tienen por musa a la sierra del Candán, imponente y seductora cuando en primavera viste los  colores irrepetibles de la media montaña.

Os confieso que me hice amigo de Chano y me acuerdo de él, todos los días, cuando busco a mi familia entre las estrellas; a mi familia, la que viaja por el espacio cada anochecer, procurando su luna para contemplar desde ella  la vida anterior.

En realidad, todos éramos amigos de Chano, que se hacía querer más que nadie; sobre todo le adorábamos aquellos a los que nos contó primero el gran proyecto de “Sempre Xonxa”, el mejor film de ambientación migratoria gallega que he visto y que quizá veré. De principio a fin, la película es un sentimiento del que todos participamos; director, intérpretes, espectadores y hasta los políticos de la época…

Porque –quizá esto no se sepa- Chano era un idealista y pensó que aquel primer film del nuevo cine gallego iba a ser costeado por el pueblo, al que abrió participaciones… Pero yo le recuerdo en la soledad de mi despacho de la TVG a la búsqueda de financiación que obtuvo, no solo allí, sino en la Xunta de Galicia presidida entonces por el joven catedrático Fernando González Laxe.

A aquel joven presidente y al también joven director de la televisión autonómica agradeció siempre Chano el dinero final de su presupuesto, para empezar a rodar “Sempre Xonxa”, un guión para actrices y actores noveles y que marcó el devenir futuro del cine gallego.

Lloré el día del estreno y lloró mi primo Alvaro –que seguro se pasea por el cielo junto a Chano- el día que proyectamos “Sempre Xonxa” en la Hermandad Gallega de Caracas…  Porque en aquella historia única, Chano nos retrató a muchos de los que allí estábamos recordando el cómo de aquel éxodo y los porqués de los retornos…

La última vez que vi a Chano Piñeiro fue en TVE, después de una grabación  para “Desde Galicia para el Mundo”:

— ¿Tés algunha nova película na cabeza, Chano?, pregunteille tomando un café dises de máquina,  no centro territorial da TVE.

E xa me dixera…

— Estouche moi enfermo, Xerardiño… ¡Xa non che estou para películas!

Dínlle a man e deixeino con Julio de la Sierra, o realizador,  porque eu sentín a necesidade de meterme no despacho e deixar que me cairan unhas cantas bagoas na honra do amigo que se me iba…

De aquella película de Chano, de “Sempre Xonxa”, se escribió ya casi todo y la propia Xonxa, es decir, la actriz Uxía Blanco, se encarga ya de contar y recordar que este film figuró entre los mejores de 1989, en todo el estado español. Y es que en la actualidad…

Para muchos de los directores del cine español e incluso del americano, el país se presta; y por eso vienen. Pero desconocen –quizá porque no hemos sabido contárselo- que aquí hay una industria de la que ya se sabe detrás de las fronteras y que Galicia tiene también sus propios “goyas”.

Sí; hemos de distinguir bien el cine gallego y el cine rodado en Galicia. El primero resulta imprescindible,  aunque digan que, por publicidad, está bien que aquí vengan los “maestros”.

Pero nadie mejor que nosotros mismos para realizar el gran spot del país, ese capaz de conseguir el éxito en el mundo.

La industria audiovisual gallega es uno de los sectores productivos mejor posicionados cara al futuro económico, y lograra no hace mucho una cifra mágica de tres mil empleos. Es el sector que crece, que crea riqueza y que ya exporta su mejor producto. Pero, aún hay más…

El cine, la televisión y el audiovisual aquí hechos, son el mejor escaparate para mostrarle al resto del planeta estos escenarios verdes y con historia…  Y hoy por hoy, este es el principal foco creativo de la Galicia de la modernidad y del progreso.

Esto es algo que le debemos a Chano Piñeiro, aquel cineasta de Forcarei,  y a “Sempre Xonxa”, la película que nos recordó en la transición que aún existían emigrantes gallegos por el mundo…

(7) Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *