EL CHIVITO, EL BOCATA MÁS POPULAR DEL MUNDO.

EL CHIVITO +

La primera vez que fui a Montevideo me invitaron a cenar un chivito. Es el plato que hizo feliz a Ernesto “Che” Guevara, que se llevó a México Mario Moreno “Cantinflas” y que machacó a Joaquín Sabina.  El sandwich uruguayo está a punto de cumplir los 70 años y por eso me he leído el libro de Armando Oliveira, “El chivito: rey de los sándwiches de carne”.  Porque a mí, como a Sabina, no me encandiló pero sí a la mayoría de los miembros del equipo del DGPM con los que también esa noche tuve el placer de sentarme a la mesa. Ya sabes. Para gustos se logran sabores.

En el chivito, pan y carne conviven con huevo, queso, panceta, pimiento, aceitunas, jamón, lechuga y tomate. Es, me contaron entonces, junto al asado, el plato de referencia en Uruguay.  Lo creó en 1946 –dicen que por casualidad- el propietario del restaurante “El Mejillón” en Punta del Este,  Antonio Carbonaro y enseguida adquirió mucha popularidad en todo el territorio nacional uruguayo.

Cuando nació el chivito Punta del Este era un balneario de prestigio internacional por el que desfilaban las más rutilantes estrellas de la música, el cine y los deportes del momento. Sobre todo cobró mucho auge a partir de su primer festival de cine, celebrado en 1951. A Lola Flores se le escuchó decir entonces…

—–  Un sol enorme, precioso, arena, mar, buenos amigos y el chivito de Carbonaro. Punta del Este es un auténtico paraíso.

Armando Oliveira cuenta que El Che introdujo el “chivito” en Cuba y que cuando estuvo en la cumbre de la OEA en Punta del Este lo comió casi todos los días.

Pero, partiendo de aquella idea de Carbonaro, en la actualidad, cada cheff aplica su receta y por eso se acumula en cada “chivito” una auténtica exageración de ingredientes que no soportan todos los estómagos. De ahí que Sabina, desvelara en un concierto en Montevideo, en el 2010,  porqué no le había gustado el más popular de los sandwichs del mundo mundial…

—– Uruguay se merece la canción más hermosa del mundo. Nuestra intención es sacarnos la espinita del año pasado, cuando se me atravesó un chivito que me dio una enorme cagalera…

Sin embargo Steven Styler, el líder de “Aerosmith”, lo disfrutó al terminar su concierto y Norah Jones dijo en directo, en el 2012:

—– Lo siento, pero no puedo parar de pensar que me voy a comer un chivito cuando esto acabe…

Armando Olveira, que es periodista, dice que “para tomarlo hay que estar entrenado”. Así que voy a empezar por preparármelo esta noche yo mismo y a ver qué pasa. Si quieres, te invito…

Por cierto. En Punta del Este ya no existe “El mejillón”. Carbonaro lo vendió en 1961 y quienes lo compraron no supieron aprovechar la fama de uno de los restaurantes más famosos de la historia de Uruguay. 

PUNTA DEL ESTE +

Un Comentario

  1. Aún anda por estos pagos,como todos lo veranos, rodeado de un séquito de servidores y cargado de años y plata un centenario Rockefeller, devorador de “chivitos”, esos “bocadillos” o “bocatas” ya universales, con carta de ciudadanía uruguaya.

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