CINCO LUGARES MÁGICOS PARA CONOCER EN OTOÑO

Este otoño, el sol baila su danza sobre el verde de la Tierra. Su intensa luz ha borrado del paisaje la niebla  y deja estos días al descubierto la fantasía de cristal de agua sobre el lomo del río. En la montaña dominante, con los cielos limpios, reverdecen el toxo, la xesta y la carqueixa; y el agua viaja de prisa por la ladera para llegar al lugar fulgurante donde provoca la cascada. Salta aquí,  por encima del verde más salvaje, para mostrarnos la ilimitada belleza de un río, cuando entona la sinfonía de mil corrientes en busca del oasis perfecto. En Galicia, cada otoño, reverdecen los paraísos en medio de un estético mosaico de extraordinario valor natural.

Hoy quiero perderme contigo en alguno de ellos. Nos pondremos el traje verde para llegar a los paisajes perfectos, algunos casi secretos,  que despertaron mi amor por la Tierra Única.       

PORTA DO ALÉN

Te habrán contado ya mil historias sobre nuestro culto a la muerte, pero puede que nadie te haya enseñado nunca la puerta del Mas Allá. Está en la Serra do Cando, concretamente en el Monte Seixo, que alcanzamos desde la parroquia de Caroi, en el municipio pontevedrés de A Lama.

En Caroi me contó Blancoamor como interpretaba él lo de la Porta do Alén:

—- É un lugar máxico ó que non debes aproximarche moito porque entón sentirás unhas irresistibles ganas de atravesar a porta… e nese instante morrerás.

La muerte es temida, pero a mi entender es también lo más justo de nuestras vidas porque no distingue a ricos de pobres. En torno a ella la superstición y la leyenda siguen en este país tan vivas como hace siglos… y es por eso por lo que buscamos paisajes misteriosos que nos expliquen cómo podría ser ese momento del tránsito final.

Al margen del misterio, este es un lugar poco frecuentado por el turismo convencional; sin embargo dicen que el paisaje pétreo no tiene parangón en el viejo continente. Podría tener su origen en el pleistoceno.   

CASTELO DE DOIRAS

Procuremos ahora otro de los lugares mágicos con perspectiva de asombro. Aquí destaca la silueta del viejo castillo medieval entre el verde de la Serra de Ancares. Se localiza fácil en la zona más al sureste del concello de Cervantes, en la parroquia de Vilarello. Este sitio tiene dos nombres, Ponte de Doiras y Ponte da Ferreiría, porque está próximo al obradoiro del ferreiro de Fonquente, cerca del puente medieval sobre el río das Casas.

Este es un lugar para recordar los tiempos aquellos -¡Qué tiempos!- en los que la gente compartía el saber del abuelo a la luz del candil y de las chispas del fuego de la lareira.

En uno de esos hogares con sabor a aldea vieja me contaron el cuento de la princesa hechizada que vagaba perdida por los montes que circundan el Castillo de Doiras convertida en una hermosa cierva blanca. La leyenda dice que fue su hermano el príncipe quien le dio muerte. Lo supo cuando le cortó una pata que se convirtió en mano: en el dedo anular lucía el anillo real.   

También me contaron cuentos de jóvenes que acudían a beber a la fuente de los enamorados en la Campa do Barreiro, los amores y diabólicos hechizos de la Ponte do Demo, leyendas de hombres que enterraron vivos, de reinas que nunca reinaron en este mundo, de ángeles que liberaron a los cristianos del cautiverio romano…

Literatura popular en suma, de profunda tradición oral en las noches familiares con la cumbre nevada del Mustallar como testigo.

SANTUARIO DE AS ERMIDAS

Para que disfrutes de un paisaje diferente te llevaré ahora hasta As Ermidas, la meta espiritual más trascendente de la Galicia sur oriental, el lugar donde el peregrino llega a la perfecta comunión espiritual con su creencia. Para situarnos te diré que se trata de un santuario barroco, al que se llega tomando un desvío a medio camino entre Viana do Bolo y la villa de Petín. Está encajado en el cañón del Bibei y en el trayecto del serpenteante acceso lucen hoy los soutos de castiñeiros su sorprende color otoñal.

También tiene su leyenda. Verás. Por tierras de O Bolo, el obispo Alonso Mexía de Tovar iba escuchando un milagro tras otro de aquella virgen pétrea, al mismo tiempo que iba empeorando su lamentable estado. Los médicos que le acompañaban y los que encontró en el trayecto, le decían que el mal era incurable, pero su fe le llevó hasta el lugar en donde se había producido la aparición virginal.

La imagen resultó ser tan milagrosa que curó de su incurable mal al Obispo Alonso Mexía de Tovar, quien había llegado hasta allí, no solo desahuciado de la medicina, sino acompañado por la muerte.

Por este milagro, el Obispo Alonso mandó erigir allí un suntuoso templo que los posteriores obispos de Astorga elevaron a santuario.

A partir de aquel momento, Mexía de Tovar, el sacerdote que había sido aventurero en América y obispo de una de las diócesis más importantes del territorio galaico leonés, se convirtió en humilde monje y llegó a ver como crecían las peregrinaciones al lugar de As Ermidas, por las viejas vías romanas, e incluso como surgían ramales desde la entonces muy concurrida Vía de la Plata de los Caminos a Compostela.

Así nació el Camino de As Ermidas y todo este lugar hermoso es aún testigo de  un constante peregrinaje, que termina en Vía Crucis, tras beber el agua de las fuentes, también milagrosas.

MOSTEIRO DE ESGOS

Si no te mueve tu perdida fe cristiana… a San Pedro de Rocas, un monasterio excavado en la piedra cósmica de lejanos orígenes, te llevará la curiosidad de quien siente la naturaleza como valor inexcusable para moverse por este mundo. Este lugar, además de mágico, ofrece misterios nunca descubiertos y te hace sentir cosquilleos en el alma. Tendrás que ir a propósito, porque está en Esgos, en la parte geográfica que se encuadra en la Ribeira Sacra.

Este monasterio de San Pedro de Rocas, tan viejo como el propio cristianismo gallego, es uno de los más antiguos de Europa, ya que fue construido en el año 573. Resulta único en el mundo por su singular edificación, que consta de tres naves excavadas en el interior de la descomunal roca del monte Barbeirón. Sobre ella se conserva  el  campanario exterior.

Pero esta zona de Esgos es también la mejor muestra del gran juego de la tectónica en la Ribeira Sacra: esa interacción que -por efecto del calor interno de la Tierra-,  ha permitido la aparición de grandes y graníticos  bloques en lo alto de sus montes, que son frontera ya con el gran nudo montañoso ourensano.

Es un paisaje de sustratos rocosos emergiendo a la luz desde las entrañas de la Tierra y allá en lo alto de la colina. De grandes resaltes graníticos de extrañas formas pedregosas, auténticas esculturas creadas por el sol, el viento, el agua y la propia tierra: los cuatro elementos que marcan el devenir de los tiempos.

MAR DA MORTE

Pero hay más historias que contar. Se dice en algunas crónicas antiguas que existía un  Mar de los Muertos, buscado y nunca hallado por personas vivas.

Los caminos que conducían a  ese mar estaban sembrados de megalitos y en todo el trayecto, la gente expresaba el profundo conocimiento de los sabios maestros y las tradiciones, mágicas y secretas, que practicaban misteriosas cofradías.

Te diré que también por aquí se habla de una ciudad desaparecida bajo las aguas, antiguo crisol de las culturas galaicas cuando comenzó el megalitismo y nació el lenguaje de los petroglifos. Dicen que hasta ella llegaba mezclado el canto rumoroso de los pinos, con el de las sirenas y  las voces de druidas, los profetas de aquella época en la que Venus presidía los cabos de Galicia.

El Mar de los Muertos es un secreto jamás descubierto, pero si visitas este otoño el Cabo Vilano, el gran faro de Camariñas, es posible que el mar de los vivos te envíe cantos nunca cantados.

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