CIUDADES PARQUE CERCA DE LA ALDEA

* Para Raida Rodríguez Seijo

Yo concibo Galicia, también, como una “Ciudad Jardín” cuando el motivo esencial es la expresividad cromática del paisaje urbano.

Cuando cae el agua de otoño refulge la piel verde de sus siete urbes; es decir, los parques y jardines crecidos entre  el territorio de la modernidad.

Y es el verde espacio el bien común que expresa la calidad de la vida urbana.

El entorno nos permite sentir el silencio de la mañana o vivir los románticos secretos del momento último de cada día, entre los nuevos edificios que crecen hacia el cielo. Porque…

Hay aquí parques con música para calmar las prisas del desarrollo…

Bosques que cuelgan sobre el mar para perdernos en la mera contemplación de la tarde…

Jardines románticos…  Jardines de aguaTropicales

Me gustaría invitarte a dar un paseo entre sus flores para seguir el mismo  trayecto que el sol de otoño, ese que persigue solo la belleza serena.

Sí. Las siete ciudades de Galicia tienen estilo propio y dinamismo, reflejado en el vértigo de sus anchas avenidas  o en la nueva arquitectura del gran bosque de edificios que nos cuenta su desarrollo.  

Pero también nos ofrecen lugares placenteros para que disfrutemos la calma que sigue a la tormenta.

Claro que, para descansar bien el cuerpo y el alma, también podrías enraizarte en el mismo sueño, que está próximo a mis dos aldeas

Una es la que dejó mi abuelo en su huída y otra es el paisaje actual, que huele a tierra cultivada.

La aldea del abuelo era un trozo de mundo silencioso… Un lugar sin vida con campo yermo de margaritas y fondo de cementerio.

Sin embargo en mi aldea, esa a la que han vuelto los sudores humanos, sobresalen los agros cultivados en los que renacen los grelos, las nabizas y las berzas. Y también crece el maíz del llano para que el gallo cante una nueva alborada.

Esta mi aldea de ahora es un trozo de mundo vibrante, que está lleno de frutos de castaño de souto, atravesado por regato limpio que baja del monte próximo creando verdes brañas, donde aún suena, ligera, una guadaña.

Verás. Es que hay una Galicia que se esconde detrás de la gran Catedral y otra que atraviesan siete caminos de peregrinación.

Quiero decirte que,  si en una puedes oler a gardenias de vivero en la otra puedes revivir viejas aventuras ya olvidadas.

Ambas Galicias son únicas. Y muy hermosas.

*  Raida Rodríguez Seijo nunca publicó nada, pero supo transmitirme su amor por esta tierra. Solo era maestra. Y también mi madre. Para ella son hoy las flores de mi jardín y el olor a vida de mi aldea.

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