CON OJOS AJENOS

Costa de muerte, porque fueron muchos los que se acostaron con la parca en el lecho de este mar, que están escritos 157 naufragios y más de 500 víctimas. Pero también es costa de vida por los espacios de resurrección que hallaremos insertados en un paisaje de ensueño; que hay quien dice que aquí está el paraíso.

Sí, las cruces de piedra se miran en este mar como recuerdo imborrable de tantos navíos. Tras cada nombre, una leyenda. Detrás de cada tragedia, un temporal y rocas de aguja con nombre propio, agrupadas para recibir la embestida de las olas.

Pero la vida también resplandece sobre el agua, en playas interminables con luces plata de amanecer, verdiazules de mediodía y olas de fuego que llegan desde la infinidad a la orilla, entre la luz y las sombras, en el luscofusco de la Galicia mariñeira.

Este año, dos meses antes de que un bicho se metiera en el cuerpo de los humanos, un joven alemán, Dennis Schmelz, descubrió con sus cámaras la belleza del Fin de la Tierra y su entorno “beautiful”.

Mírate la grandeza con que le muestra al mundo este país y dale las gracias por su sensibilidad.  

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