CUANDO JULIO ERA MEDIO GALLEGO

De aquel verano en Cangas, cuando era un chico de Madrid, pasó a ser en los setenta medio gallego porque, además de las mujeres, le gustaban mucho las nécoras. Aquel Julio era divino y yo le acompañé en alguno de sus bolos por este país, en donde las traía a todas por la calle de la amargura. Me reía con él lo indecible y su música, tan romántica, me hacía imaginar situaciones inimaginables en aquel tiempo.

Luego se hizo famoso en todo el mundo, perdió el glamur y la juventud, cantó en los grandes escenarios, vendió millones de discos, se hizo el más rico del barrio, pero… ya no volvió nunca a ser aquel pipiolo al que le gustaban los trajes blancos, susurrar canciones de amor… e incluso la tierra de su padre.

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