CUANDO VENECIA SE AHOGA

Venecia ha sufrido en la noche del miércoles la peor inundación desde 1966, cuando todos pensamos que el mar se tragaba la historia. Esta mañana aún sigue entrando el agua en las casas, en los hoteles de lujo, en algunos museos y hasta en las escuelas cerradas.

El fenómeno del Aqua Alta hundió los “vaporettis” del transporte público, arrastró las góndolas y las lanchas amarradas, estrellándolas o dejándolas a su deriva. El nivel del mar ha crecido cerca de dos metros y eso supone una tragedia para una ciudad debilitada como consecuencia de la falta de medidas contra las agresiones que ha sufrido en los últimos tiempos, cuando el descontrol del turismo provocó sus mayores problemas.  

El alcalde Brugnaro lo ha dicho…

—- La situación es dramática. Pedimos al Gobierno que nos ayude, los costes serán altos. Estos son los efectos del cambio climático.

¡A buenas horas buscamos soluciones, alcalde!

De esta parece que os va a costar mucho salir. Dicen los técnicos que mucho más que de aquella otra del 66, dos años después de que todo el mundo cantara con admiración la chanson de Aznavour.

Venecia no solo es cosa de Italia, alcalde. Es Patrimonio de la Humanidad y como tal ha de responder el planeta entero si queremos soluciones de futuro aunque, tiene usted razón, quien sabe cómo nos afectará a todos el cambio del clima que sucede imparable.   

Lo digo de corazón: me conmocionó especialmente la foto del mar cubriendo totalmente la Plaza de San Marcos. El agua no respetó ni la Basílica que guarda los restos del evangelista.

El procurador del templo, Pierpaolo Campostrini ha recordado que en octubre del año pasado la Basílica ya sufrió una marea alta. Esta vez entraron hasta 70 centímetros de agua en la zona del nártex, donde los mosaicos que forman el suelo y las columnas acaban de ser restaurados.

En 1.200 años esta es la sexta vez que Venecia se inunda y aún no tiene sistemas de defensa para evitarlo. Los expertos afirman que la ciudad ha envejecido 20 años en los últimos doce meses:

—- Un terremoto o el derrumbe de un edificio son evidentes, pero una invasión de mareas repetida como esta acrecienta el daño… porque está solapado, escondido.

Supongo que estos otoños que son inviernos y los veranos que son otoños nos los hemos ganado a pulso, maltratando a esta casa común llamada Tierra. A ver si es cierto que detrás de la tempestad llega la calma y el ayuntamiento de Venecia comienza por regular el número de turistas, de cruceros y de vehículos acuáticos en sus singulares canales.

Porque cuando Venecia se ahoga es que algo muy grave le está pasando al mundo…

(4) Comentarios

  1. Cuando Venecia se ahoga siento una pena inmensa porque es la ciudad que conserva mas tesoros y todos están en peligro, que el aqua viva la está destrozando por culpa del cambio del clima.

  2. «El alcalde Brugnaro lo ha dicho…

    —- La situación es dramática. Pedimos al Gobierno que nos ayude, los costes serán altos.

    Estos son los efectos del cambio climático.»

    ¡Jé, jé, ! ¡Aiutto, Governattore, manden dinare…!
    «La situazione é piú dramática…»

    Signore Brugnaro : el cambio climático tendrá lo suyo in questa emerxenza ; no se lo discuto.
    Ma, ¿se ha preguntato il per qué, las razones de anteriores «acquas alzatas» cuando ni se soñaba con la muletilla climatológica?
    De paso, yo que usted , me preguntaría por qué su dios «tutto protectore e omnipresente» no protege a tan católico enclave…

    Il Véneto , que estaba muy bien pensada cuando era una aldea para cien personas y ni se soñaba lo que sería, se inundó siempre, unas veces más y otras menos.

    Ahora lo vemos en directo y al instante desde millones de cámaras que nos muestran hasta el mínimo detalle.
    Los arquitectos de antaño fueron muy buenos en lo suyo, pero la geología estaba menos que en pañales : no existía como tal.
    entonces construían en donde les salía de los cojones a los poderosos sin fijarse en ulterioridades,
    Ni más ni menos como lo siguen haciendo hoy en día ,que construyen en lugares por los cuales la Naturaleza suele escurrir sus aguas sobrantes
    y se lleva por delante todo lo que se les opone.
    Claro que ahora, que «somos más sabios», no cabe disculpar a los traficantes de bienes raíces, culpables de desastres previsibles..

    ¡Menos mal que la torre de Pisa (entre otros edificios próximos) ya estaba inclinada en tiempos de Galileo , sino le echaríamos la culpa de su «inminente» derribo a los cambios ambientales!
    Lo mismo nos impactaría ver la erupción del Vesubio en directo y no mal enterarnos del desastre pompeyano dos mil años después.
    La Naturaleza es así. un ser vivo. Y como tal , inquieto y cambiante
    ¿O ya se olvido del desborde del Arno hace más de 50 años?
    ¿O del maremoto de Agadir en 1959 y el de Chile en 1960? .
    Entonces no había tanta cámara a disposición ni tanta gente predispuesta a vivir pendiente de sus pantallitas creavidas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *