DEL BOSQUE ENCANTADO AL CARIBE DOMINICANO

La emigración a América nos dejó escritas tristes páginas… pero también es verdad que la mayoría de los gallegos sembraron de afectos esos países que hoy por aquí consideramos hermanos, como por ejemplo la República Dominicana.

Bien lo sabe María del Carmen Sixto Hurtado, gallega nacida en Santo Domingo porque allí emigró su padre, Benito Sixto Cabanas. Benito nació en Cecebre, parroquia del municipio coruñés de Cambre. Se fue a los 19 años en 1951. Nunca volvió porque en Santo Domingo y a ritmo de merengue descubrió el amor… Actualmente, a sus 77 años,  vive en Higuey, una villa situada entre La Romana y Bávaro.

Benito Sixto Cabanas tomó el tren en el mismo Cecebre, -que siempre fue estación de ferrocarril-, para embarcar en el vapor de pasaje que le llevaría al otro lado del océano… ese mismo Atlántico que, a veces, contemplaba desde la coruñesa Torre de Hércules, cuando era niño y de la mano de su padre, Benito también de nombre.

Cecebre es el pueblo más bello del municipio de Cambre. Porque guarda en sus paisajes la capacidad de asombrarnos. Lo flanquea un bosque, se extiende a lo largo de un lago y contempla el paso de un río. En conjunto conforman un espacio natural protegido.

El bosque es la fraga que Wenceslao Fernández Florez animó, escribiendo el más hermoso de los cuentos. Aquel que decía…

“Cuando un hombre consigue llevar a la fraga un alma atenta, no ha de hacer otra cosa que mirar y escuchar, con aquella ternura y aquella emoción, y aquel afán de saber, y aquel miedo a lo desconocido que hay en el espíritu de los niños.  Así se comprende que existan las infinitas almas que animan el bosque entero.”

La Fraga de Cecebre, por donde se perdería de niño Benito Sixto buscando gnomos bajo las setas, es aún hoy un tapiz de vida,  apretado contra las arrugas de la tierra.

Cerca de la fraga está el lago de las mil emociones, habitado por peces y aves, protagonistas de la vida tranquila en el refugio del pescador. Por aquí vagan procurando su belleza las almas de los Sixto y los Cabanas,  que se quedaron en Cecebre aquella mañana de 1951.

Y el río, el Mero, aún sigue moviendo molinos en en el Peiraio, creando lava de plata en su trayecto y tiñendo de verde sus frondosas riberas.

La fraga, el lago, el río… son el paisaje ritual en el que se envuelve Cecebre, el mismo pueblo de Cambre que vió nacer a Benito Sixto Cabanas, hoy gallego-dominicano de Higuey.

Su historia es una de las muchas que se pueden contar y así me la hizo saber su hija María del Carmen. Yo creo que bien se merecía una crónica…

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