Dodro

El paisaje de Rosalía

El conjunto de hórreos de Imo.

El paisaje de Dodro se moja hoy de orvallo, que, como describió Rosalía de Castro desde la ventana del viejo Pazo, “chove miudiño pola banda de Laiño e pola banda de Lestrove”.

Pero tal vez la lluvia menuda es la que hace converger la belleza entre A Lomba da Poza y la Veiga das Brañas, entre el monte y el valle.

Las laderas son de soutos, carballeiras y fragas con líquenes misteriosos, nacidos de la humeda atmósfera de los ríos que alimentan al Sar, que se entrega al Ulla para provocar la creación de un ecosistema fluvial,  prolongado hasta el humedal de marea de Laiño.

Gracias al orballo, un manto verde rodea el palacio que fue de obispos y canónigos catedralicios, reconvertido  ya en encantador espacio turístico.

En la proximidad, Imo nos invita a revivir un pasado etnográfico felizmente recuperado.

Y como telón de fondo de todo esto, brilla el resplandor diurno entre millones de gotas de lluvia fina y árboles desnudos de invierno.

A lo lejos se escuchan las campanas de Bastavales para invitarnos a releer los clásicos poemas de aquel resurgir de la cultura gallega del siglo XIX.

El Pazo de Lestrove, alojamiento recomendado para los que busquen inspiración.

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