EL DRAMA DE VENEZUELA TAMBIÉN LLEGA A GALICIA

No te creas, mi amigo maracucho, que la cosa les va mejor a los que se vinieron. La Venezuela actual es como un mal sueño para todos los que, en aquellos años de postguerra, hicisteis una sencilla maleta para buscar fortuna lejos de esta Galicia por la que tanto suspiramos cuando estamos lejos.

Me sé de memoria cientos de historias de gente que adoptó como patria esa otra ribera atlántica. Toda ella mereció un trato exquisito y se ganó las posibilidades de una vida mejor luchando por conseguirla. Algunos, pocos, hasta lograron la fortuna soñada; y otros, los más, se conformaron con una vida sencilla que permitía también la felicidad a los humildes.

Aquellos eran años de gloria y daba gusto viajar por Venezuela, incluso hacer turismo, que tuve guías que me llevaron a Los Roques, a Margarita y hasta el mismísimo Salto del Ángel. ¡Qué gran país el que conocí en aquellos mis años jóvenes!

Nada que ver con esta Venezuela de locos dónde la muerte acecha detrás de cada esquina y el bandidaje se asentó en las instituciones, mientras un pueblo se desespera y hasta los mayores huyen desesperados de esa misma desesperación.

Hace bien poco que llegó a la aldea Jota Pé y da gusto oírle hablar de la Venezuela de su juventud…

—- Es mi patria adoptiva. Me permitió estudiar y llegar a ser profesor universitario. Casarme y tener tres hijos. Dos, las niñas, se han venido conmigo. El mayor sigue allí soñando un cambio.

El viejo profesor tomó la decisión de venirse un buen día cuando le secuestraron y le robaron el coche…

—- Pasé un miedo terrible y casi nunca volví a salir de casa.

Los ochenta le están llegando a toda prisa en su Galicia, pero a pesar del maltrato, no olvida Venezuela. Hace dos años que tramitó su pensión, la que le corresponde, pero no le da llegado y ya no tiene ahorros de los que tirar.

Nancy hace mucho tiempo ya que se vino a vivir a Vigo, con su hijo, porque el horror de Caracas no lo aguantaba más. Sufrió dos secuestros y varios asaltos a mano armada. Es funcionaria, jubilada. Cobró durante algún tiempo su pensión, 1.300 euros. Pero su país de adopción…

—- Está a la deriva. El gobierno me ha dejado sin mí paga hace casi dos años…

En Vigo vive también Ernesto, un viudo de 85 años que tuvo que abandonar Venezuela por estar enfermo. Si la república bolivariana está como está, imaginaos lo que será la sanidad pública. Está en casa de su hijo y de su nuera, ambos en paro; tiene dos nietos y le duele infinitamente esta situación…

—- Me he pasado la vida trabajando y cotizando solo reclamo lo que es mío.

Son solo tres ejemplos del infierno que están viviendo tres mil familias que han vuelto a Galicia, dada la situación en la que se encuentra Venezuela. Todos dejaron de cobrar su pensión desde hace casi dos años y lo más grave es que España se la niega “porque son titulares de una retribución venezolana”.

Pero ellos no la cobran y por eso viven una situación miserable que les conduce todos los días a las puertas de Cáritas… mientras los gobiernos, tanto el bolivariano como el español, les dan la espalda.

(2) Comentarios

  1. ¡ Qué tristeza me da la renovada tristeza de nuestros hermanos que pasaron las mismas que nosotros…desde que vertimos aquellas lágrimas de fuego en los lejanos e insolidarios puertos españoles de los años cincuenta…

    La putísima madre. Tanto remar para morir de sed en la orilla.Pobrecitos hermanos que salieron del infierno, conocieron el limbo y de nuevo se les abre la puerta del infierno, con el agravante de que ya no tienen fuerzas, ni chance, ni ganas para luchar. Lloro de verdad por su dolor, que bien pudo ser el mío.

    Agradezco, como lo he hecho siempre, en primer lugar a mi madre que me imbuyó de su espíritu de lucha frente a la adversidad, y en segundo lugar a esta patria hermosa, mi humilde Uruguay querido, que me hizo un lugar bajo su ala suave desde mi niñez a mi vejez y sigue velando por mí como yo velé por ella, pagando tanto amor con no darle jamás un disgusto civil. Pobres hermanos galivenezolanos, que no merecen tanto dolor.

  2. La situación caótica de Venezuela produce miedo, indignación e impotencia. Muchos fueron los españoles que acudieron a esta región para buscar nuevos horizontes. Emigrar nunca fue lindo y luego de tanta lucha caer en carencias ya olvidadas es desesperante. España tendría que revisar la situación financiera de esta gente, que buscó refugio en otra tierra, porque la propia no le ofrecía más que miseria. Quiera Dios que esta gente encuentre remedio pronto.

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