EL CAMBIO

Hay dos formas de ser engañado: una consiste en creer lo que no es cierto y la otra es negarse a creer lo que es cierto”.

(Soren Kierkegard)

Por Antonia Blanes Hermida

Allá por el 1998, se puso de moda entre los ejecutivos un librito de 106 páginas escrito por el psicólogo estadounidense Spencer Johnson en forma de parábola, en el que afronta el hecho de adaptarnos en un mundo en constante cambio, Quién se ha llevado mi queso.

Dos ratones y dos liliputienses en un laberinto tienen a su disposición un almacén de queso. Un día, cuando llegan al local, lo encuentran vacío, sorprendiéndose, porque ellos tienen derecho a su queso. !!!

El queso representa cualquier cosa que queramos alcanzar, amor, dinero, trabajo, felicidad…  y el laberinto es el mundo real.

Nos enseña que todo cambia, lo que estaba seguro de pronto ya no lo está, las fórmulas que sirvieron en otros tiempos ahora pueden quedar obsoletas, lo único que es constante es el cambio.

En este momento de la “Nueva normalidad” no hemos entendido que la normalidad lleva por delante el adjetivo que la define “nueva”, por lo que no es lo de siempre… es algo diferente y hay que actuar en consecuencia; un virus, algo tan pequeño que no podemos ver y tan desconocido que no podíamos prever, ha puesto todo lo que creíamos seguro patas arriba.

¿Aprenderemos a buscar otras formas para vivir? O nos seguiremos lamentando de lo que nos ha cambiado la vida que creíamos inmutable.

El turismo, algo que representa el 14% del PIB, de pronto no está. ¿Para que nos sirven ahora esos hoteles abundantísimos e inmensos del todo incluido si no hay gente para llenarlos?

Un cambio tan pequeño como un virus, un microorganismo, nos ha dejado fuera de juego.

¿Buscaremos nuevas formas de economía que no dependan tanto de los servicios o seguiremos esperando la llegada de clientes a quienes servir?

El cambio ocurre, anticipémoslo, no nos aferremos a viejas ilusiones, los pequeños cambios son la base de los grandes cambios, hay que prepararse para poder adaptarse rápidamente y poder cambiar una y otra vez.

Antonia Blanes Hermida

Graduada senior y vocal de FEGAUS

Un Comentario

  1. Desgraciadamente el futuro no depende de nosotros, que somos los sufridores. No soy muy optimista con respecto a lo que nos va a dejar todo esto, incluso cuando pase. El coronavirus ya sirve de disculpa todo, me imagino cuando empiecen a despedir a la gente y a bajar sueldos que nadie se va a movilizar como la vez anterior.

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