EL DÍA QUE ASESINARON A KENNEDY

Aquel día pasé de la vida a la muerte en un santiamén, que Angel Huete sabía bien donde localizarme y así fue. Éramos unos quijotes, vocacionales del periodismo, acostumbrados a montar un par de páginas y media cada uno y cada día; por eso aquella edición nos la íbamos a llevar de calle.

Y así fue. Hicimos una edición especial en un santiamén con una portada genial y contenidos en las interiores que no solo narraban los hechos de tal día como hoy, hace cincuenta y siete años,  en Dallas, Texas. También habíamos sido capaces de desempolvar de los modestos archivos la vida y milagros del trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos, que unas horas antes había sido asesinado.

A mí John F. Kennedy era quizá el único americano que me caía bien de aquellas e hice una loa que jamás volví a leer; pero como era redactor de sucesos también me cayó la crónica de los hechos. Solo teníamos teletipo de EFE y las fotos nos llegaban a través de un aparato infernal que tardaba una hora en llegar y otra en hacerse el cliché.

Éramos todos…  ¡El Diario de Pontevedra! Aquel que, dependiendo del día, salía a la calle con páginas ilegibles porque la rotativa era de segunda mano. Pero teníamos un equipazo y un gran comandante al frente, Huete, que de frentes sabía mucho.

Por eso salió aquella edición especial del asesinato de Kennedy en un modesto periódico de las Rías Baixas…

—– Felicidades chicos, ya tenemos hecho el periódico. Pero… ¿Y quién lo vende?

Eran las siete de la tarde y las “repartidoras” llegaban a las siete de la mañana… Pero nadie lo dudó: el periódico tenía un seiscientos que nos adjudicaron a Pepe Conde Corbal y a mí. Llenamos el maletero y los asientos traseros de periódicos… Los demás, usaron sus coches particulares…

Nosotros fuimos a Villagarcía de Arosa, que entonces se llamaba así. Yo aún me veo en una punta de la Plaza de la Baldosa, con los periódicos a mis pies y gritando…

—– ¡Kennedy asesinado! ¡Edición especial con todos los detalles del Magnicidio! ¡Kennedy asesinado por un francotirador en Dallas!

Lo del “francotirador” les animaba mucho a comprar e insistía…

—– ¡Kennedy asesinado por un francotirador en Dallas, Texas!

Hasta que se me acercó un señor y me dijo…

—– Está diciendo la radio que fue un cubano, un tal Oswald… ¡No pudo ser el “tirador de Franco”!

Le di las gracias por la información porque ya había vendido los ochocientos ejemplares de mi lote, lo mismo que Pepe Conde Corbal… Los dos solos habíamos vendido la mitad de la tirada normal de un día…

Nunca me arrepentiré de haber contribuido a hacer aquella edición especial. Desde entonces tuve muchos amigos que se ganaban la vida de esta forma…

—- O sea, haciendo “periodismo de calle”…

Como repetirá desde el espacio mi amigo Amador Larriba.

Aquel 22 de Noviembre de 1963 no lo olvidaré en mi vida gracias al comandante Huete y al hasta entonces presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, el único americano que me caía bien.

Yo solo tenía 20 años.

Un Comentario

  1. Pois o que che faltaba era vender xornais na rúa. Iso deberías poñelo no currículo na honra de todos aquiles que o fixeron naqueles tempos…

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