EL “DOPING” DE LA FRISONA

Míralas en el prado, disfrutando de ese sol de invierno que derrite el hielo de las mañanas y les permite comer hierba fresca. Pese a la crisis aún siguen formando parte de la mitología del país. A mí siempre me adornan la foto porque son consustanciales con el paisaje… ¿O eran?

La verdad, desde hace algún tiempo, se ven menos, muchas menos, rompiendo ese verde sobre el otro verde de mi Galicia mas rural. Ahora las esconden en granjas que no son tal: son naves enormes en donde les han creado un espacio mínimo.

La comercialización de la leche, su bajo precio, la normativa europea que limita la producción… todas estas cosas, supongo que influyeron en la desaparición de muchas de las antiguas explotaciones lecheras…

—– Es la misma leche, pero ya no es rentable.

Y quizá, para que lo sea, me cuentan que algunos dopan a las frisonas como si fueran ciclistas…

—–  Bueno, después de la famosa “Operación Brucela” andamos muy encima y ya no se atreven tantos.

Me lo cuenta un guardia civil amigo, del SEPRONA, servicio donde trabajan los agentes medioambientales…

—– No, a las vacas las dopaban antes con una hormona llamada BST que está prohibida en toda la Unión Europea, aunque la comercialice una empresa multinacional muy conocida entre los ganaderos…

La BST, según cuentan expertos veterinarios, sirve para aumentar la producción láctea en unos 5 litros diarios por vaca. No es nueva, se produce en la glándula pituitaria del ganado vacuno. Antes se obtenía de las reses que se sacrificaban pero en la actualidad no hace falta gracias a los avances tecnológicos. Hubo científicos que consiguieron replicarla.

—– Me pregunto dónde está el beneficio…

—– Pues en el aumento de producción, claro. Algunos ganaderos inyectan a las reses dos veces al día y sus vacas llegan a dar 45 litros diarios…

—– Tal como anda el precio de la leche, que siempre se quejan los ganaderos, no sé yo si les compensaba mucho este tipo de doping…

—– Supongo que sí, porque las dosis se vendían a 15 euros.

La Guardia Civil, en su momento, destapó algunos casos de explotaciones ganaderas que hacían enfermar a las vacas de brucelosis, para cobrar una subvención oficial que pagaba la Xunta por el sacrificio de cada animal.

—– Qué cosas, ¿No?

Lo curioso es que, mientras en España se alerta de que la leche producida por vacas hormonadas puede perjudicar la salud del consumidor… en Estados Unidos se dice que no existe ningún problema para las personas que tomen productos lácteos que contengan BST.

—– Pero la Unión Europea no está de acuerdo con los laboratorios americanos y afirma que aumenta el riesgo de cáncer de mama y provoca múltiples trastornos.

—— De hecho, DANONE interpuso denuncia contra una explotación de Pamplona que le suministraba leche con BST.

Termino de escribir la historia con una sonrisa porque recuerdo perfectamente que algunas de las granjas de frisonas sancionadas por dopar a sus vacas, recibieron premios tanto a la cantidad producida como a la calidad de la leche.

Que te conste que esas prácticas son ajenas a la mayoría de los ganaderos gallegos. No tengas dudas,  la leche de las vacas dopadas no llegan a los mercados por la cantidad de controles que pasan hoy en día.   

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