EL GALLEGO SILVA, FOTÓGRAFO DE GARDEL

Autoretrato coloreado de Silva hace 85 años.

Por J.J. García Pena

Carlos Gardel, a pesar de su nebulosa natal, no necesita presentación. Lo indudable es que sus fotos más famosas e icónicas fueron obtenidas en Montevideo por un gallego nacido en Montillón de Arriba, parroquia de San Andrés de Souto, Pontevedra.

Para quienes quieran indagar más sobre quién fuera conocido como “el fotógrafo de Gardel” les recomiendo bucear en el documentado y ameno libro del estudioso uruguayo Juan Antonio Varese “Memorias de José M. Silva”, de donde extraje la información para dar a conocer la feliz coincidencia del famoso cantor con el galleguito que viviera 102 años, 88 de los cuales transcurrieron entre retratos, magnesio y grafito de retocar.

El niño José María, huérfano de padre muerto en la “guerra de Cuba”, llegó con su madre a Montevideo con cinco años, en 1903.

Como tantos y tantos niños gallegos desplazados de su tierra, terminó la escuela y comenzó a trabajar muy joven, a los catorce años.

Por ese entonces los estudios fotográficos conservaban mucho de sus antecesores directos, los románticos atelier de pintores y retratistas. El Indio no era una excepción.

En ese ambiente el joven gallego, inicialmente recadero, fue adquiriendo y puliendo sus conocimientos de fotografía, generándose un afecto mutuo entre el incipiente fotógrafo y sus patrones, a los cuales, de por vida, siempre manifestó agradecimiento.

A punto de cumplir 25 años de edad, se independizó,  instalándose por cuenta propia. 

Nacía Fotos Silva, sinónimo de cuidada calidad artística, preferido de generaciones de uruguayos, en especial de clase media

Retrato de Gardel realizado por Silva.

Gardel fue retratado por José María desde el año 1917, aún siendo  fotógrafo dependiente en El Indio y a partir de 1922 lo hizo en su estudio de recién emancipado, hasta el último año del cantor en el Río de la Plata, 1933.

Este es, en estrechísima síntesis, uno de los miles de ejemplos del bien hacer de nuestra honrada gente en todo tiempo allende fronteras, disputándole, con perseverante honradez, a la adversidad, un lugar en el mundo.

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