EL MAR ES UNA HUERTA

Te invito a sumergirte. Ponte el traje de neopreno y baja a las profundidades de nuestros dos mares para descubrir una nueva huerta.

—- Pero de que huerta me hablas… Buscaremos centolla, nécora, santiaguiño, camarón, pero verdura…

Efectivamente, tienes toda la razón, de aquí salen los mejores pescados y mariscos, pero también estas hierbas que se nos enredan en las piernas cuando nos bañamos en verano tienen infinidad de sabores ocultos  y son seres vivos  que aportan mucha riqueza a nuestros mares…

—- Son, hoy por hoy, una opción empresarial.

LAS ALGAS DEL MAR GALLEGO ENTRAN CON FUERZA EN LA GASTRONOMÍA

Tradicionalmente las algas se utilizaron para agricultura y ganadería; también para cosmética. A máquina o de forma más artesanal, con burros, se recogen desde hace décadas para aprovechar todo su valor nutritivo. Y de su utilización como abono hemos pasado a considerarlas los vegetales del mar.  Se han identificado ya 600 tipos de algas, de las que unas 100 son comestibles, pero de las que se comercializan tan solo una veintena.

La facultad de Farmacia de la Universidad de Santiago de Compostela ha realizado diferentes estudios nutricionales que concluyeron en que las algas bajan el colesterol y tienen un efecto saludable en diabéticos y en la población en general. Además son un alimento muy adecuado para el ritmo de vida y la dieta actual, porque son bajas en grasas, ricas en fibras y sales minerales, combaten la hipertensión y mejoran el metabolismo.

Alguna de las más conocidas, como el espagueti de mar, tiene seis veces más hierro que las lentejas o el wakame, con ocho veces más calcio que la leche. Por eso ya empiezan a ser una importante opción en la gastronomía. Las algas gallegas viajan a los mejores restaurantes del mundo de la mano de empresas como Portomuíños.

Aquí en Galicia son muchos los restaurantes que utilizan esta materia prima como una forma de enriquecer su carta.

Como producto gastronómico, las algas enganchan de tal manera que hay quien inventó ya un sabroso caldo mientras otros las presentan con lacón sustituyendo a los grelos. Yo ya he probado una ensalada que buscaba una combinación agridulce y tuve que convenir que estaba muy conseguida: algas, remolacha y buey de mar… ¡Riquísimo primer plato!

Hace años, mi amigo Miguel hacía unas jornadas de las algas de mar y conseguía una carta en la que no había un solo plato que no fuese acompañado de algas, incluso el postre.

No hay que tener miedo a la innovación. Las algas aportan nuevos sabores, aportan color a la presentación y es un producto novedoso.  Atrévete y verás como disfrutas de un producto nada caro, por otra parte.

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