EL MONTE DE LOS DEMONIOS

Solo había ido una vez hasta O Corpiño, santuario de advocación mariana ubicado en la parroquia de Losón, a unos 15 kilómetros de Lalín, capital del Deza. Si te digo que pertenece a la diócesis de Lugo te percatarás de que seguimos encontrando distintos criterios entre lo religioso y lo político, en lo que se refiere a la geografía del país. Aunque como diría Xavier Alcalá, “iste é o Impaís”.

Por el entorno andan sueltos los demonios. Antiguamente se subían a los carballos para que no los vieras,  pero ahora…

—- Procura que la noche no se cierre cuando retornes de tan placentero lugar porque se te meterán en el cuerpo y tú no sabrás que ocurre…

El aviso provenía de Mouriño, mi amigo expolicía, que tiene la teoría de que muchos hombres y mujeres malos están poseídos.

—-  Salvo que esa… sea la noche de O Corpiño… post Romería… no camines de noche por los aledaños del Santuario.

Hace tiempo ya que he subido a la colina pero la puerta del santuario estaba cerrada, así que no pude hablar con la Virgen de los Milagros. Debió de ser el cura, que quiere hacerlo él solo, para tener la exclusiva y si me apuras, vendérsela a cualquier tele.

Sin embargo, al buscar la sombra de los carballos verdes, me pareció que los líquenes que los poseían se movían como reptiles por el tronco, como desafiándome.

Eran los demonios, sin duda, porque sentía su ansia de poder sobre mi alma. Hablaban el idioma del infierno entre ellos…

Menos mal que alguien me susurraba cosas al oído, pero no lo veía. Yo solo miraba esos líquenes que a medida que se movían soltaban como una baba que echaba humo, como el de las Burgas de Ourense, que son de aguas hirvientes.

—- ¿Crees no demo? ¡Non creas nunca! ¡Isas son as Hidras deste bosque que lle toman o pelo a xente! A xente cre no demo e nesas bobadas de que se che mete no corpo… ¡Como si non houbera demos entre os humáns! ¿Ou de onde ven tanta maldade que te rodea? Dos homes, ven dos homes, nunca do Mais Alá…

Estaba yo solo. Nada que ver con aquellos dos días de 1963, el 23 y 24 de junio, cuando  miles y miles de personas abarrotaban este lugar de milagros.

Muchos de los que vienen a la romería se creen “enmeigados” porque han padecido alguna enfermedad mental que les ha llevado a enfrentarse con su propia familia y con los vecinos. Nadie de los afectados cree en la psiquiatría y sus poderes de sanación, porque ellos no están locos… ¡Están endemoniados!

Y en el Santuario de la Virgen del Corpiño seguirán todo un rito en el que blasfeman, chillan, babean, escupen, muerden a su gente, lloran… ¡Hasta que el demonio se va por fin del cuerpo y sus trastornos mentales desaparecen milagrosamente!

—- Por eso supone la idiosincrasia rural de los asistentes a la romería, que esos miles y miles de demonios que salen de esas “cabeciñas”, se quedan por el entorno del santuario de la Virgen…

—- Tiene lógica… Se quedan por aquí que es a donde vienen los que mayormente creen en ellos…

Es cierto. Hay varias romerías similares en Galicia en donde se celebran los mismos ritos pero ninguna Virgen goza de la popularidad y de la devoción de estas gentes como la del Corpiño.

—- Es una de las manifestaciones religiosas, profanas y económicas más importantes del país.

—- ¿Cómo?

—-  Nuestra Señora del Corpiño cura todos los males, aunque preferentemente expulsa a Satanás de los poseídos. La Iglesia recauda varios cientos de miles de euros; es la romería que mas recauda en tan corto espacio de tiempo. También hay fiesta coincidiendo con los actos religiosos y chiringuitos que venden de todo… Fé y negocio, eso es O Corpiño.  

Se me van desvaneciendo las pocas creencias que me quedaban y ya no se mueven los líquenes de los carballos… No hay ni demonios ni hidras en el bosque. Estoy yo solo y mis pensamientos. Ya no escucho aquella voz…

—- ¿Sabes? Me parecía que era la de Antón Fraguas.

Claro. Me he pasado toda la semana leyendo su libro “Romarías e Santuarios”, que además de contener sabia información mantiene esa retranca que el gran maestro de etnógrafos gallegos tenía en persona.

¡Yo sí que extraño mis casuales encuentros con él por la vieja Compostela!

Según Fraguas todo surge porque, allá por el siglo VII…

En una cueva del monte Carrío vivía un ermitaño que gozaba de fama de santo. Un buen día, los vecinos encontraron su cuerpo incorrupto entre toxos y silvas, por eso erigieron allí una capilla. Sin embargo aquella era época de luchas de moros contra cristianos y la abandonaron, por eso terminó por derrumbarse.

Ocho siglos más tarde ¡Imagínate! Unos niños que se dedicaban al pastoreo, al ver que se avecinaba una gran tormenta,  buscaron refugio entre las piedras de la vieja capilla derrumbada y nada más entrar…

—- “Fueron cegados por una claridad que no era de este mundo”, escribió Fraguas.

Tras la luz se les apareció la Virgen con un ramo de flores en la mano derecha…

Las apariciones se sucedieron con frecuencia y miles de devotos de toda la comarca las presenciaban y daban fe de ellas. Por eso levantaron el actual santuario dedicado a la que sería Nosa Señora do Corpiño…

Esta Virgen, dicen en Lalín, es la más milagreira. Cura todo con sus poderes sobrenaturales, pero se especializó en los enfermos mentales o endemoniados. Su romería es la más concurrida y miles de personas buscan en ella pintoresquismo, fiesta y unos cuantos… esperan el milagro para que el demonio se vaya de sus cuerpos.

—- ¿Cómo?

Siguiendo pura terapia de grupo, siendo los protagonistas de escenas que a algunos le resultan divertidas y a otros trágicas. Flota en el ambiente un halo espiritual, pero también ese misterio de la Galicia profunda y la tensión propia de los creyentes.

Los sacrificios ofrecen un amplísimo catálogo devocional. Desde gente que camina descalza 20 kilómetros, otra que da vueltas de rodillas alrededor del Santuario; y los ofrecimientos de exvotos, velas, hábitos incluso animales y dinero, mucho dinero para poder tocar la Virgen.

El morbo turístico busca la entrada de los endemoniados en el templo, cuando los enfermos se resisten, chillan, se enfurecen. En realidad esto forma parte del rito; dice la tradición que es así como se van los diablos.

Tengo clavada una escena en el corazón como una espina:

Una señora muy mayor entraba aquel año en el templo, con las rodillas sangrando, vestida con un hábito morado, chillando frases que aunque recuerdo no me gusta repetir, insultando a todos cuantos le rodeaban y recibiendo una auténtica paliza que le propinaba un joven que parecía su nieto.

Aquello me hizo pensar que tras pasar esta experiencia, si estás realmente enfermo lo disimularás hasta que te mueras.

—- Es posible que se haya ido el demonio que llevabas en el cuerpo, pero la vergüenza que pasaste te puede llevar a ti a la tumba.

Esta vieja historia, créeme, se repite cada año, durante dos días después del San Xoán, fiesta que tiene cierta conexión con estas creencias. Otro día te lo cuento.

(2) Comentarios

  1. La verdad que el relato mete miedo pero algo de especial debe de tener O Corpiño cuando va tanta gente a las romerías que allí se celebran.

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