EL TRABAJO

Por Alde Perello

La historia del trabajo humano en las comunidades organizadas se puede suponer  que se remonta al mismo tiempo que comienza el ser humano a descubrir los beneficios de vivir en comunidad  y hasta el día de hoy  en todas las culturas el trabajo, el hacer representa una buena parte de nuestra existencia y a la que más tiempo  se le dedica.

El trabajo humano es una virtud  netamente social porque es vinculante entre todas los seres que forman parte de una comunidad y posibilita  participación inclusión y seguridad a todos los miembros de la comunidad social y la que solo es posible con la participación organizada de todas/os vinculados en una red fantástica de aportar y recibir, produciendo lo que uno puede y sabe hacer para recibir el producto de otros.

El trabajo es un ordenador natural de las personas y las comunidades

Quizás un  aspecto aún más trascendental  y conmovedor de los humanos consiste en que esa, su condición de trabajador, no comienza con el ejercicio de una actividad o labor. Cualquiera sea la actividad que se desarrolle aún por más simple que fuera, requiere de una preparación previa muy anterior al mismo proceso de aprendizaje para el desempeño de una actividad laboral, comenzando esta preparación desde el poco tiempo del nacimiento.

Quizás sea el estudio del idioma materno la primera actividad social seguida por la incorporación de los códigos culturales de su comunidad lo que le permita interactuar  con los otros, interpretar y ser interpretado, caracterizarse con los rasgos culturales de la comunidad.  Estas son las condiciones esenciales  para poder pasar a esa segunda etapa  de su  preparación que continúa con la escolarización desde el preescolar, el  espacio en el que trabajadores docentes y no docentes le brindaran valores conocimientos y habilidades más específicos y ordenados para poder comprender, expresarse y desarrollarse armoniosamente con su comunidad.

Ese proceso de capacitación y formación para el desempeño de una actividad  específica puede  llegar a extenderse por muchos años de su única vida, incluso durante toda su vida si pensamos en su constante perfeccionamiento con la incorporación de conocimientos y habilidades orientadas a la especialidad que esa persona elija  o que se le presenta como oportunidad para desarrollarse.

En un determinado momento comenzará  a practicar y descubrir desde el trabajo esa nueva dimensión humana como es el ser  y sentirse parte activa de una comunidad y en la que el intercambio de capacidades, el trabajo será la constante en  nuestra vida, aún después de la jubilación ya que dependeremos  de los servicios y productos del trabajo de otros para el bienestar.

Pero no todos los trabajos requieren de estudio formal escolar y no por ello ser menos  valiosos si se piensa en  que pueda existir una escala que califique.  El campesino aprende los secretos de su trabajo de otros que se lo trasmiten, y el conocimiento adquiere otras formas, pero es  igualmente valioso.

El trabajo en una comunidad organizada, representa una dimensión fantástica

En buena medida somos lo que somos por el aporte de la labor y el  trabajo de otros seres humanos. Desde el mismo momento del nacimiento viviremos vinculados y vinculando desde el hacer con el resto de los mortales.  Incluso después de la muerte con aquellos que se ocuparan de ese  cuerpo que dejara abandonado el alma que parte.

El individuo se constituye y se reconoce así mismo por su trabajo. El trabajo por el entregado a su comunidad lo legitima en sus derechos y también es la razón de su tragedia y su gloria.

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