EL UNICORNIO AZUL DE ANCARES

Cuando te subes a las altas cumbres de Ancares tienes por techo el Universo. Se te hará de noche y millones de estrellas se posarán sobre ti para que te sientas acompañado y nunca perdido en el bosque. Tienes que atravesar la oscuridad, cuando el búho real vuela porque tiene hambre  y apenas te enteras de lo que pisas: los animales noctámbulos han salido todos de sus guaridas para procurar presas fáciles como tú.

El bosque no se calla y te parece ver hidras subidas en cada carballo centenario que a su vez se envuelve en un maléfico mundo de líquenes grises para protegerse. Sin embargo el miedo te rendirá en los brazos de una meiga que te llevará en su escoba hasta la campa de los Tres Obispos. Allí te embrujará,  harás el amor y luego dormirás plácidamente soñando sus formas femeninas, mientras el viento va enfriando poco a poco tus pensamientos…

Cuando amanece, abres un ojo; miras con asombro… y contemplas al más bello y noble de los animales; abres el otro… y descubres que es un unicornio quien te despereza y se pone a tu altura para que lo montes…

Subes a su lomo blando y el te lleva de cumbre en cumbre para llegar al pueblo encantado de Piornedo.  Al llegar, todos te saludan como a un héroe… porque has encontrado al Unicornio de Ancares. Pero, cuando te giras…  ves como el más bello de los animales se despide de ti desde la loma…

Al final suena aquella canción inacabada…  

Todo esto fue un sueño, sí.  Pero me hubiera gustado vivir su realidad con el mismo placer con el que disfruto de esta música que nos brindan a medias Los Sabandeños y Silvio Rodríguez. 

Venga, dale al play.

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