EN UNA PLAYA, ESTE VERANO

En las vacaciones me he embarcado en la aventura de tumbarme al sol en la playa. Para mí ya es mucho. Te reconozco, como marinero en tierra, que me impresionan el navegar y el sumergirme en las aguas atlánticas o incluso las cantábricas. Mi querido Churruca, el viejo lobo de chalana, me enseñó cuando era un niño algunos secretos de ría y océano y eso hizo que sintiera un excesivo respeto por nuestros dos mares. Así que, esta semana aún de verano, en la arena de la cala escondida de la punta de San Vicente, protegido del norte, solo me dediqué a escuchar los cotilleos de la gente, afanada en que les tostara un sol de justicia.

Una playa de verano, si tienes el oído fino, es como un gran plató de televisión en el que se despelleja a los famosos con pasmosa facilidad. La única diferencia es que las señoras pasaditas de kilos que discuten bajo la sombrilla están mejor informadas que los bien pagados y pagadas comentaristas profesionales. Porque ellas, las señoras, devoran con apetito insaciable este tipo de información que a la minoría nos la trae al pairo y son capaces de transmitir con enjundia sus conclusiones sobre las muchas especulaciones que se hacen en programas y revistas viscerales.

Esta crónica de hoy transcurre en la arena, al sol, y se limita a reflejar las conversaciones de algunas de las personas a las que, los de la toalla vecina, consideran las mejor informadas.

Por una de ellas me entero que Julio Iglesias fue toda su vida un debilucho y que este verano ha tenido que suspender su gira del 50 aniversario porque sufre insoportables dolores de espalda.

—- Lo que pasa es que Julio es muy presumido y ya no se gusta.

—- No, no. Hace tiempo que se fue de Miami a vivir a Santo Domingo y ahora está cambiándose a Panamá.

—- ¡Siiií! Está cambiando todo, incluso el dinero.

—- Es verdad, ha puesto a la venta todas sus propiedades inmobiliarias…

—- Bueno, por dinero no será, que tiene una fortuna cercana a los mil millones de euros.

Eso sí es verdad, pero los tiene en paraísos fiscales. Cuando viene a España –cada vez menos- solo trae una Visa Platino.

Por cierto, me dice uno de sus allegados que Julio sigue presumiendo de la “terra do seu pai”, que en paz descanse. Papuchi era de A Peroxa, el mismo pueblo que Feijóo, o noso presidente.

La conversación de las marías playeras subió de tono con el tema del dinero y George Clooney se convirtió en el más rico y el más guapo de todos los ricos-guapos del cine…

—- A mi Julio nunca me gustó como hombre.

—- ¡Pues mira que tuvo éxito con las mujeres!

—- Pero mucho menos que George Clooney… que está bastante más bueno que él.

—- No digas, María, Julio es más atractivo…

—- Es más escuchimizado y George está para comérselo. Además es más rico. El año pasado ganó 285 millones de dólares y su fortuna supera los cinco mil millones, que son palabras mayores…

Es decir, que el maduro actor hollywoodiense ganó más el año pasado que U2, Colplay y Rafa Nadal juntos.

En esto mete baza en la conversación Marujita, que tiene pinta de niña feisbuquiana, que además es twitera y tiene cuenta en Instagram. Eso por lo menos…

—- ¡Estáis desfasadas! Ahora el dinero está en las redes sociales y no en la música o el cine. Killy Jenner es ya la tercera mujer más rica del mundo y el año pasado, a sus 21 añitos, ingresó nada menos que 166 millones de dólares. Imaginaos cuando llegue a los 57 de Clooney o a los 75 de Julio Iglesias…

Os confieso que tuve que averiguar de quien se trataba porque mi cultura no llega a tanto. La tal Kylie es una chica lista que pasa por ser “influencer”, por lo que se ve profesión del virtual mundo social muy bien remunerada. Claro que además, es la más pequeña del clan Kardashian y va camino de convertirse en la más poderosa de la familia…

—- ¡Con ese dinero y soltera! ¡Imagínate!

Tras despellejar como dios manda a su peluquera, la que parecía ser madre de Marujita sacó el tema de la real familia. Como bien sabes, da para dar y tomar, sobre todo en estos tiempos en los que el rey emérito se refugia en su “Sanjenjo” para escapar de Corina.

—- ¡Aquí da guzto navegar!

¡Y papar! Que están encantados algunos de los restaurantes de postín de la villa.

—- Oye, no sé qué pasa que a Galicia siempre viene el más golfo de la familia real…

—- Déjalos estar, que no nos vengan a estropear el verano…

—- Por cierto, ¿Sabéis porqué la princesa Leonor siempre lleva trenzas?

—- ¿Por…?

—- Leonor varía el vestuario pero su peinado siempre es el mismo. Tiene el cabello rubio muy fino y las trenzas evitan muchos problemas en los actos oficiales. Por eso la peinan siempre así…

—- ¡Es la heredera de la corona!

—- Bueno, ya veremos si para entonces hay corona en España para ella.

—- Os recuerdo que lo mismo decíais en los ochenta cuando Felipe era un principito.

Cuando la conversación va más allá de peinados y pasa a la política, se deshace el grupo. La gaviota es testigo de cómo se van todas al agua, momento que aprovecha el sol para hacer brillar sus abundantes carnes embadurnadas con cremas varias.

Entonces decido que a mí no me interesa nada este mundo de arena y sol ni las conversaciones de playa, tan banales como lo son las de las Campos o los Matamoros.

Así que, la próxima vez buscaré el frescor a la orilla del río que me trae mejores recuerdos y muchas emociones, con su agua viva o con su agua mansa, con sus remolinos o con sus espejos.

Además, en el río podría encontrarme con la Pedroche de esta guisa…  

  

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