ENTRE GALICIA Y MÉXICO

Existe una conexión especial entre México, lindo y querido, y Galicia, tan tradicional. Porque Galicia y México mantienen afectos y devociones comunes, además de los fraternales lazos que estrecharon los protagonistas de aquel éxodo.

En las laderas del Suido se escucha aún hoy el eco de aquel mariachi que nos hizo soñar todos los veranos…

En las bibliotecas y hemerotecas de este país permanece vivo el recuerdo de la cultura de nuestro exilio mexicano…

Y también tiene raíces mexicanas nuestra virgen más popular, moreniña y guadalupana, además de rianxeira…

Por Rianxo vaga el espíritu de Castelao impregnando las calles de galleguidad, presidiéndolo todo y contemplando los espejos del mar de Arousa.

Al fondo, tras Sálvora, imaginamos América tan querida y tan nuestra, que nunca aquí se olvidó aquel éxodo y mucho menos aquel exilio.

Por eso reviven en este paisaje los protagonistas que hicieron posible nuestra cultura, más allá del horizonte. Carlos Velo, Lois Soto…

Pero una parte de nuestra conexión mejicana la encontramos en la devoción a la Virgen morena, la Guadalupana y Rianxeira.

 No llegó la imagen de la Virgen de Guadalupe descalza por la arena de Tanxil, como reza la canción más popular de Galicia… A los amantes de las leyendas les decepcionará su historia, que está vinculada exclusivamente a un escultor rianxeiro, sentimental deudor de la villa.

Hasta su actual santuario, -levantado en el siglo XVII sobre el originario de Nuestra Señora de la Cruz,- , trajo la talla actual, de su autoría, Fray José Santiago.

Ocurrió a principios del verano de 1773, cuando Fray José vuelve a Rianxo desde el Monasterio de los Jerónimos de Guadalupe, en la extremeña ciudad de Cáceres.

La imagen, -la misma que aún se venera en la actual capilla situada en la hermosa Alameda rianxeira-, es pequeña y representa a una Guadalupe morena, que tiene poco que ver con la iconografía guadalupana de Méjico.

Rianxo comparte con el país azteca su devoción por la Virgen de Guadalupe, de quien recibe también patronazgo, y a quien honra con su fiesta grande.

Así lo hace desde 1773, cuando Fray José depositó la talla de la Virxe Moreniña en su actual santuario rianxeiro.

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