ENTRE MÉXICO Y GALICIA

Existe una conexión especial entre México, lindo y querido, y Galicia, tan tradicional. Ambos países mantienen afectos y devociones comunes, además de los fraternales lazos que estrecharon los protagonistas de aquel éxodo.

En las laderas del Suido, se escucha aún hoy el eco de aquel mariachi que nos hizo soñar…

En las bibliotecas y hemerotecas de este País, permanece vivo el recuerdo de la cultura de nuestro exilio mejicano…

Y también tiene raíces mejicanas nuestra virgen más popular, que es “moreniña” y guadalupana, además de rianxeira, con canción dedicada que se entona también en los días de gloria, es decir cuando, como ocurrió el domingo pasado, el Celta se salvó por los pelos del descenso.

Sin embargo, no llegó la imagen de la Virgen de Guadalupe descalza por la arena de Tanxil, como reza la canción. A los amantes de las leyendas les decepcionará su historia, que está vinculada exclusivamente a un escultor rianxeiro, sentimental deudor de la villa.

Hasta su actual santuario, -levantado en el siglo XVII sobre el originario de Nuestra Señora de la Cruz,-  trajo la actual talla de su autoría Fray José Santiago.

Ocurrió a principios del verano de 1773, cuando Fray José vuelve a Rianxo desde el Monasterio de los Jerónimos de Guadalupe, en la extremeña ciudad de Cáceres.

La imagen, -la misma que aún se venera en la actual capilla situada en la hermosa Alameda rianxeira-, es pequeña y representa a una Guadalupe morena, que tiene poco que ver con la iconografía guadalupana de México.

Sin embargo Rianxo comparte con el país azteca esta devoción por la Virgen de Guadalupe, de quien recibe también patronazgo, y a quien honra con su fiesta grande. Así lo hace desde 1773, cuando Fray José depositó la talla de la Virxe Moreniña en su actual santuario rianxeiro.

Propios y extraños suelen admirar también una gran escultura de Asorey, una imagen muy especial de la Virgen de Guadalupe que preside el entorno portuario de Tanxil, a su vez uno de los más típicos lugares rianxeiros.

Desde Tanxil, al fondo, tras Sálvora, imaginamos hoy América, tan querida y tan nuestra; que nunca olvidamos aquel éxodo y aquel exilio…

En Galicia la cultura tiene una impronta histórica indeleble. Tiene música e imagen universal. Y sentimiento galleguista…

Como un discurso de Castelao. Como un film de Carlos Velo. Como un ejemplar de aquel “Vieiros” de Lois Soto… ¡La cultura gallega de la otra orilla atlántica!

También vivimos conectados a través de la fiesta, que hasta aquí nos llega el eco de los ritmos tropicales cuando, en los días grandes nos movemos entre los rezos y los pecados. Que llegará septiembre y ya verás como todo volverá a ser maravilloso: ya le rezaremos a la “virxen moreniña” para que nos perdone la desenfrenada algarada nocturna en la que mezclamos el arraigado costumbrismo histórico con la música de la modernidad y el erotismo  que ocultan las sombras de la madrugada.         

Fiesta y Fe. Tradición con varios siglos de vida. Fiesta que comienza con el “Chupitaso” y termina de madrugada cantando todos el himno, “A Rianxeira”, el más popular canto de todos los cantos de Galicia.

Al día siguiente hay tiempo para arrepentirse, para expresar otra vez la fe en la romería, la de la Guadalupe; a la que aquí decimos, con perdón de los devotos mexicanos, la “virxen rianxeira”.

Luego están también Avión, Beariz, A Lama, O Covelo. El Suido ourensano y la media montaña pontevedresa. Si emprendemos una ruta por estos municipios y nos detenemos en sus hermosos pueblos escucharemos un claro acento mejicano y veremos cómo crecieron a través del tiempo los lazos que nos unen.

En ellos quedan huellas de un pasado que todos quieren olvidar y también se levantaron mansiones que indican la prosperidad actual. Incluso, por alguna ventana, suena el mariachi desde algún moderno equipo de sonido. Y el sabor a México no falta en las grandes fiestas que,  aquí, paga cada año una familia distinta.

De aquí son los poderosos Vázquez Raña: Mario, Olegario, Apolinar y Abel. También los Mouriño. Y miles de personas anónimas que aún se pierden en las calles del “Distrito Federal” y en toda la piel morena del México querido.

En Avión, Beariz, A Lama y O Covelo está la Galicia mexicana, protagonista del éxodo que, con el paso del tiempo, trajo riqueza a lo que era una inhóspita sierra. 

(16) Comentarios

  1. Que bonito, la unión de los dos pueblos llega a través de una virgen morena y de las idas y venidas. El señor presidente debería de aprender a conectar los sueños de dos países que siempre fueron hermanos a pesar de Hernán Cortés.

  2. Los gallegos tenemos que estar muy agradecidos a México puesto que la mayoría de los exiliados por la dictadura de Franco fueron acogidos allí con los brazos abiertos, así que mil gracias a gente tan generosa como la mexicana.

  3. Soy de origen mexicana –mi abuelo fue emigrante y mi madre me parió en la capital- pero también me siento gallega. Tengo la suerte de vivir en Vigo y sentir que al otro lado del mar tengo otra tierra. Es lo mas grande que nos pudo ocurrir a los gallegos.

  4. México y Galicia son dos países hermanos porque tienen lazos de sangre. Que se olviden los políticos de historias que nadie quiere recordar porque desde el éxodo de la guerra civil española siempre hemos sido muy leales los unos a los otros. No consentiremos que nadie lo estropee.

  5. Felíz de ser mexicana de padres gallegos. Feliz de ser republicana española como ellos. Feliz de conocer la cultura de ambos países…

  6. Soy mexicana, hija de gallego y vivo en Francia. Me importan un carajo Hernán Cortes y el mismísimo Napoleón. Tampoco me preocupan las vírgenes guadalupanas o riancheiras. Lo único que sé es que mi parte de gallega me dice que soy hija del mundo… Un beso a todos los terrícolas.

  7. Luisa, las vírgenes en sí son producto de las leyendas no de la historia… Así que está bien la coincidencia, es curiosa, pero no dejan de ser tallas que hizo el hombre.

  8. Mexico es un país maravilloso y nada tienen que ver los mexicanos con su presidente, que lo sepáis. Mucho hablar de los conquistadores pero a los indígenas los tiene abandonados.

  9. Estuve en Mexico viviendo durante seis años y siempre recibí un trato exquisito. Le estoy muy agradecido al país y a esa buena gente que me acogió con los brazos abiertos en una época muy difícil de mi vida. Así que, gracias, Mexico.

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