ESCRITO EN PIEDRA

Galicia es un País con muchos milenios de antigüedad. Las huellas del pasado más antiguo las hallamos en las piedras de la prehistoria, con los petroglifos de nuestros símbolos, aquella primera escritura. Y las encontramos también en los dólmenes y los menhires, de aquel primer culto a la muerte.

Los pueblos galaicos descubrieron para vivir los paraísos de la media montaña y aquellos otros que tienen su horizonte en nuestros dos mares. Los nobles de la Galicia medieval eligieron paisajes únicos para levantar sus fortalezas y castillos. Y los monjes sabios construyeron  sus influyentes monasterios en los más hermosos lugares.

El relato quizá más fantástico es el que nos habla del ermitaño llamado Pelayo, descubridor del Campus Stellae, en donde se halló la tumba del Hijo del Trueno, Santiago, el Apóstol, que aún sigue siendo motivo principal de las peregrinaciones y del turismo a Compostela.

Esta semana os invito a conocer  cinco de los escenarios de nuestra historia para descubriros al mismo tiempo otros tantos lugares hermosos de esta Tierra Única.

Un dolmen, el de Axeitos, nos motiva para visitar el municipio de Ribeira, en la península del Barbanza, costa norte de la Ría de Arousa. Posee fantásticos lugares que no olvidarás como el mirador de A Curota; un sin fin de playas y el Parque Natural de Corrubedo,  la antesala paisajística del  marinero castro de Baroña.

El castro más antiguo es de Lás antigua ciudad habitada por 4.000 galaicos y ubicada entre los municipios de Cenlle, San Amaro y Punxín. Pese a la romanización,  supieron mantenerse fieles a sus formas de vida. Desde San Cibrao de Lás se alcanza el paisaje del Miño a su paso por el Ribeiro, donde el salto de Castrelo lo convierte en mar interior.  En sus ribeiras,  Laias, es uno de los mejores balnearios de España.

Sobre un antiguo castro, se construyó una de las más bellas fortalezas de Galicia,  el Castillo de Soutomaior. Este es uno de los tesoros monumentales de la provincia de Pontevedra, construido en el siglo XII y posteriormente reconstruido por Pedro Álvarez de Soutomaior, el célebre Pedro Madruga, protagonista de más de una leyenda relacionada con la revolución de los Irmandiños e incluso con Cristóbal Colón.  El Castillo mantiene muy cuidados unos atractivos jardines y está próximo a Arcade, final del trayecto del río Verdugo y magnífico inicio de la Ría de Vigo.

Finalmente, buscaremos el impresionante escenario de la Ribeira Sacra en la que se produjo la mayor concentración de cenobios de toda Galicia. Para descansar, es recomendable el nuevo Parador de Turismo que ocupa las dependencias del antiguo monasterio de San Estebo de Ribas de Sil, en el municipio de Nogueira de Ramuín; y desde allí recorrer dos  de los monasterios de la margen derecha del Sil: el de Santa Cristina y el de San Pedro de Rocas, este último quizá el más antiguo de Galicia.

Nuestra historia nos ofrece muchos más escenarios atractivos. Pero si visitas estos cuatro monumentales lugares habrás conocido una buena parte de nuestra razón de ser.  

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