ESCUCHANDO LEYENDAS CON SHIRLEY MACLAINE

La SER me llevó anoche, de madrugada, por la ruta de los sueños de los caminos a Compostela, la que siguieron poetas como Lorca y cuántos son capaces de interpretar las estrellas de la bóveda celeste, esas guirnaldas de plata que iluminan aún el infinito sendero para que el peregrino pueda llegar a tiempo de alcanzar la alborada de la vida.

Morfeo tiraba de mí tranquila serenidad mientras yo procuraba escuchar las historias de los caminantes que decían haberse encontrado a sí mismos tras haberse perdido en la jungla de cemento.

Una de las muchas contadoras de costumbres, participantes en tal experiencia hablada, narró su encuentro con Shirley MacLaine ya cuando su brillo de estrella de cine se había apagado y andaba por el Camino procurando su verdadero yo, entre las creencias religiosas olvidadas y el misterio que envuelve a los caminantes en algunos tramos especiales de la gran ruta.

Yo también viví esa experiencia con mi admirada Shirley en una de las arterias peregrinas que atraviesan A Ulloa y ambos escuchamos historias múltiples –de esas que se debaten entre la leyenda y la verdad-  contadas por anciana mujer que vivía en una vieja casa de aldea con una estancia en la que lo mágico lo percibías si mirabas fijamente a las faiscas que saltaban en la hoguera de la lareira.

En esta comarca que une a las provincias de Lugo y Pontevedra no me resultó nunca extraño lo misterioso, lo mágico e incluso lo legendario. En el tramo del Camino que la atraviesa aparecen, otra vez, las cruces de piedra del culto a la muerte; las románicas iglesias construidas por los maestros canteros anónimos; los nobles pazos de romántico señorío; y esos paisajes de aldea que compartieron con nosotros el relato de la anciana, fiel testigo de todo cuanto existe y subsiste en esta tierra que cruza el estrecho sendero de polvo aplastado por millones de pasos a lo largo de un milenio.

A la actriz que interpretó en el cine el papel maravilloso de “Irma la Dulce” la tenían fascinada los monólogos de la anciana casi centenaria de nuestro lejano pasado, por lo que interpreto, ahora, que ya está ofreciendo su arte en ese Mas Allá al que llegaremos todos.

—- El tiempo se debate aquí entre la nieve del  sagrado  monte y la niebla que penetra en el bosque que habitan los protagonistas de mis historias.

Así justificaba la anciana sabia su parsimonia de aldea, solo bien comprendida por cuantos habitan lugares como este, que inspiró a Valle Inclán sus “Sonatas de Otoño”  y a la Pardo Bazán su mejor obra, “Los Pazos de Ulloa”.

Además, en las riberas del río nacieron poetas de fácil verso que cantaron su obra incluso en las Américas.

La anciana contadora de historias comenzó por Monterroso…

—- En la villa existen gentes con extraños poderes y diablos peludos con retorcido rabo, capaces de crear tormentas en los días claros y más luminosos del verano. Son los “nubeiros” o los “tronantes”, a los que la tradición popular aleja con un repique de campanas de la iglesia parroquial.

Y siguió…

—- En el Castillo de Sirgal, en el antiguo castro sobre el que se erigió la fortaleza, hay un sepulcro cuya losa acumula agua de lluvia, que permanece incorrupta todo el año… hasta que los vecinos acuden a lavarse en ella, cada noche de San Xoán.

También nos habló de aguas que sanan…

—- Hay más de cien fuentes con propiedades curativas, pero es la del Campo das Antas la que tiene un manantial mas milagreiro, por eso se llama ahora o “Rego do Santo”.

Nos trasladó asimismo a la era prerromana…

—- Los castros son lugares propicios para la magia y el de Santiago de Amoexa, en Antas de Ulla, es el lugar de los más crueles encantamientos sufridos por los “mouros”.

Siguió navegando por el río…

—- Ulla abajo, en el Castro Marcelín  de Agolada, habitan los guardianes de Merlín, vigías que alcanzan cien horizontes y todos los tesoros, que son los que la Reina Marcelina escondió detrás de una puerta de piedra.

La anciana nos dijo también que sobre las piedras del Monte Farelo,  se celebraban rituales druídicos y aún en la actualidad, les atribuyen poderes sobrenaturales.

Al pié de la lareira, en aquella pequeña aldea de las Tierras de Ulloa, nos ensimismó con estos y otros muchos relatos, cultura popular que heredó de sus ancestros, historias que traspasaron la frontera de los años de boca en boca.

Tras escuchar a aquella fascinante mujer durante tres horas, el grupo se deshizo y cada uno siguió su camino.

No volví a ver a Shirley MacLaine pero en el 2016 supe que seguía activa y genial. Fue cuando se estrenó “Como reinas”, de Andy Tennant, film en el que compartió honores estelares con Demi Moore y Jessica Lange. La historia no es nada espiritual, pero la señora MacLaine sí que conserva su personalidad de caminante.

La inolvidable anciana se olvidó de contarnos aquella vez que, tras el fuego, incluso en una lareira, se esconde una deidad protectora o al menos eso me dijo Neira Vilas, en su casa de Vila de Cruces:

—- Se algún dos habitantes destes vales profundos séntese angustiado pola tristura ou a tribulación, será suficinte con avivar o lume e pronunciar o ritual:

Tennos sempre na prosperidade, sempre dichosos, ti que eres eterno, fermoso, sempre xoven…¡Lume do fogar…!

(3) Comentarios

  1. Yo hice el Camino pero no tuve oportunidad de que vivir la experiencia de que alguien me contara esas historias tan de la Galicia misteriosa. Esa experiencia con Shirley MacLaine debió de ser todo un lujo…

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