ESTE FIN DE SEMANA NOS INVADEN LOS VIKINGOS

Ascendiendo el río Ulla desde Cortegada, que es isla del Parque Nacional,  se alcanzan rápido las Torres D’Oeste y su fábula. Estamos en tierras de Catoira y en este lugar es donde se inicia la parte más importante de su historia.

La fortaleza D’Oeste se levantó en el siglo IX para defender Iria-Flavia y Compostela. Los obispos de Iria y de Santiago y los reyes de Asturias se preocuparon por la defensa del santuario xacobeo y de las poblaciones costeras, ante la furia vikinga llegada en sucesivas oleadas.

En época de Gelmírez, que posiblemente nació aquí, D’Oeste cobró una importancia todavía mayor, al ser el castillo donde la mitra gustaba refugiarse en los días adversos.

Debido a su importancia estratégica, la fortaleza D’Oeste tenía que seguir siendo la «llave y sello de Galicia» y en sus inmediaciones estaban los astilleros y la pequeña flota de guerra -la primera de la España cristiana- que Diego Gelmírez armó contra los almorávides.

En la modernidad de aquellos sesenta de nuestra juventud y el ingenio de los ilustres intelectuales del Ateneo del Ullán juntamente con el entusiasmo de los trabajadores de Cedonosa, hicieron que el recuerdo de aquellas bárbaras invasiones vikingas se transformase en una gran romería de paz, donde la cultura se entremezcla con el buen yantar campestre, a la sombra de la historia.

Precisamente se celebra este fin de semana y es un buen motivo para que vayas en busca de buenas viandas a este lugar cargado de historia y también de leyendas.   

Por la Romería Vikinga es conocida Catoira en medio mundo y también por ser uno de los puntos estratégicos de la Ruta Xacobea de la Traslación, como se conoce históricamente a la única ruta fluvial por la que se peregrina a Compostela, ya que fue por el Ulla por donde Teodoro y Atanasio, sus discípulos,  trajeron el cuerpo del Santiago, el Apóstol, tras su muerte en Jaiffa.

Al margen de que nace como pueblo en el entorno de las medievales Torres D’Oeste, Catoira fue paso obligado del Camino Real entre Vilagarcía y Compostela y posteriormente lo fue también del primer ferrocarril gallego, el que unió a Santiago con Carril.

Quiere esto decir que, además de ser lugar preferido por uno de los más populares obispos de la mitra compostelana, Diego Gelmírez, fue siempre un lugar excelentemente comunicado y de gran importancia estratégica.

El descubrimiento de una rueda fosilizada del II milenio antes de Cristo, indica que Catoira es población antigua y todo parece indicar que en el actual emplazamiento de las Torres D’Oeste, un puente romano enlazaba una y otra orilla del río.

Antes de los vikingos, recibió frecuentes invasiones de los normandos y de los árabes. Los vikingos conquistaron las torres en el año 968 y en el asedió pereció el Obispo Sisnando.

Catoira es un municipio situado en un área muy dinámica, movida en gran parte por el gran puerto de Vilagarcía y por la riqueza turística y pesquera de la Ría de Arousa, cuya influencia poblacional es notoria.

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