FIN DE SEMANA – Edición 487

Allá se fue Alex, el primer temporal del otoño, dejándonos lluvia, viento y sobre todo olas. También las primeras nieves –ya es curioso- en el paso de Fonte da Cova, la puerta sur de Peña Trevinca. Dónde más llovió fue en Vilariño de Conso -casi 50 litros por metro cuadrado- ahora que no hacía falta porque ya no hay incendios y tanta lluvia tiñe de negro los regatos y los ríos. La mar se puso demasiado brava entre el cabo Prior y la Illa Pancha; metía miedo en Ortegal. Y el viento llegó en el norte más norte, la Estaca de Bares, a 135 kilómetros por hora. Por fortuna no hubo daños. Así que todos tranquilos y a esperar al próximo, que andan varios huracanes sueltos por el Atlántico Norte y ya sabes que son los que dan origen a las borrascas.

Sin embargo Francia e Italia sufrieron las consecuencias de la tormenta perfecta, esa que destroza todo a su  paso. “Alex” dejó destrucción: cientos de personas sin hogar, varios muertos y múltiples desaparecidos. Los gallegos, que aprendimos a vivir con los temporales, lo sentimos mucho. Vaya para franceses e italianos nuestro abrazo solidario. 

Hoy sábado ya hemos recuperado la estabilidad climática, así que nos vamos de excursión a…

PONTEVEDRA, BOA VILA

Por mar llegó a Pontevedra Teucro, fundador de la ciudad según la más antigua imaginación literaria. No obstante la capital solo sería un puerto en la Edad Media, cuando de A Moureira salían para Flandes e Inglaterra vinos y demás frutos agrarios de Galicia; un comercio promovido por los Mareantes de la villa, que aún hoy siguen representados en las tradiciones urbanas.

Pontevedra, sin embargo, creció más desde el estuario de su río, el Lérez, que llega a la urbe lento y amplio, para formar la Ría. Dicen las crónicas de Plumbio que por la romana Póntis Véteris pasaban todos los caminos trazados por la costa de las Rías Baixas. Por eso es su capital. Y la ciudad del Lérez.

Es aún encantadora y recuperó su vocación peatonal. Tuvo siete puertas  y, tras su decadencia marinera, creció de piedra, belleza  escrita en los templos construidos por los anónimos maestros canteros pontevedreses… también autores de los nobles pazos  de urbano señorío… de las fuentes que dan de beber a quien pasa… y de las calles que paseamos buscando la vida saludable.

Además, a pié de cada casa, Pontevedra tiene… o plaza o jardín o alameda, que permiten al caminante huir del bosque de hormigón de la ciudad nueva y esconderse entre las flores.

Que también resulta delicioso ver como el hombre pasea su ancianidad entre las viejas palmeras mientras el niño grita su niñez espléndida. Los jardines, ya se sabe, hacen más habitable la ciudad.

Pontevedra te sorprenderá por su arquitectura antigua y sus calles empedradas, algunas con soportales que protegen la entrada a singulares edificios y casi todas con final en una plaza hermosa.  De visita indispensable son: 

La Basílica de Santa María, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura gallega renacentista. La Casa del Barón cercana a la Basílica. Un edificio romántico del siglo XIX convertido en Parador de Turismo. La Plaza del Teucro donde se ubican los Pazos de Montenegro, San Román, Aranda y Guimarei. La Plaza de Mugartegui,  presidida por el Pazo del mismo nombre recuperado para la Cultura. La iglesia de Bartolomé, otra bella muestra de la arquitectura religiosa románica. Cerca de ella, la emblemática Plaza de la Leña, así llamada porque en ella se vendía la leña para cocinar.  Justo al lado, la Plaza del Museo y en él hemos de entrar porque es uno de los grandes de España y un gran clásico. De él emana una de las más importantes fuentes de la investigación cultural de Galicia desde hace más de 75 años. Hoy sus fondos bibliográficos son documentación al alcance de gran número de investigadores.

Pero será en la Plaza da Ferreiría –así llamada porque era donde trabajaban los herreros antiguamente-, en donde encontremos el más singular conjunto arquitectónico del casco histórico pontevedrés.  Entre los edificios que la rodean destaca el del Regidor, del  1.536. El templo del convento de San Francisco, del siglo XIV, gótico. Junto a ambas edificaciones, en los Jardines, la romántica fuente “da de beber a quen pasa”. Y justo al lado de la Plaza de la Herrería aparece el santuario de la patrona de la ciudad, la Virgen Peregrina, construido en el siglo XVIII, con acusados estilos barroco y neoclásico, y planta circular en forma de vieira.

A partir de ahí y hacia la Estación del Ferrocarril, nacieron nuevos espacios urbanos, también peatonales, en los que brillan especialmente las fuentes y que son muy apropiados para disfrutar del buen clima pontevedrés, paseándolos de noche. En este territorio humanizado no hay prisas porque este es un espacio también para caminantes. Sobre todo en ese momento en el que se encienden las luces y cuando el Lérez vuelve a servir de espejo a la ciudad.

FERNANDO SIMÓN, MULTIDISCIPLINAR

Anoche, antes de irme a la cama, me quedé con varios pantallazos con los que Jesús Calleja interesó al gran  público en su Planeta. No era para menos, allí estaba con él el personaje del año: buceando, metiéndose en una cueva maravillosa, haciendo kilómetros de senderismo hasta la cumbre, ascendiendo en bici de montaña hasta el puerto para luego hacer un descenso por el monte vertiginoso y terminar la película volando en globo. Fernando Simón, epidemiólogo celebre porque no le queda otro remedio en estos días de pandemia, 57 años de ciencia y aventura, le demostró a Calleja que no es el único capaz de hacer esas cosas que a mí me dan vértigo.

El caso es que, entre paisajes de ensueño y exhibiciones deportivas, Jesús Calleja tuvo la habilidad de saber escuchar al director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias y yo he resumido lo que contó porque me parece que estas cosas ayudan a tener confianza en los expertos. Verás…

—- Le dijimos -a Pedro Sánchez- que necesitábamos controlar la transmisión y eso solo se podía hacer controlando la movilidad, si no el sistema sanitario estaba en grave riesgo de colapsar. Hubo un momento de silencio y luego el presidente dijo: “vamos a hacer lo que hay que hacer y a cerrar toda la actividad esencial”. Y yo en ese momento sentí un gran peso sobre mi espalda porque iba a cerrar un país por lo que le había dicho, pero también pensé que ese hombre tenía mucho valor por tomar la decisión de cerrarlo. A mí me temblaron las piernas, así que me imagino que él sentiría una responsabilidad enorme. No había más opción.

—- Ahí tuvimos problemas de entender cómo funcionaba la enfermedad. La enfermedad, hasta ese momento se pensaba que se transmitía fundamentalmente a través de sintomáticos.

—- La vía de entrada del virus en España tuvo bastante que ver con la situación de Italia y el gran intercambio de personas que se produce con este país. Lo que hemos hecho, lo hemos hecho sabiendo que íbamos a salvar vidas. No sé lo que hubiera pasado en caso de hacer otra cosa. Pero con lo que hemos hecho ha habido mucha gente que no se ha muerto, pero ha habido otros que sí se han muerto, y cada uno de ellos pesa.

—- Las manifestaciones del 8-M, no tuvieron nada que ver. El riesgo de participar en esa manifestación era equivalente al riesgo de ir en el metro todos los días en Madrid en aquel momento.

—- Habrá vacunas suficientes para vacunar a todos y quizá a mitad del año que viene tengamos a un porcentaje de población vacunada muy alto. Luego estarán los que han pasado la enfermedad… así que tendríamos un porcentaje suficientemente alto para pensar que el riesgo de epidemia sea más bajo. Estoy casi seguro que antes del próximo verano no tendrá nada que ver con lo que estamos viviendo ahora.

En cuanto a la política, dijo…

—- No es mi mundo. Quizá hablo demasiado, quizá soy demasiado idealista, quizá soy demasiado práctico para las cosas que no son mi práctica profesional.

Y sobre las presiones políticas…

Nadie me ha dicho nunca lo que tengo que decir. Nunca jamás nadie me ha dicho tienes que decir esto. Nunca jamás. Es más, en algún momento sí que me han dicho: “No te voy a decir lo que opino que deberías de decir, porque sé que luego vas a hacer lo que quieras”. 

Fernando Simón también dejó claro que él es funcionario “del Estado no del Gobierno” y que desde que ocupa el cargo actual pasaron por el Ministerio “más ministros del PP que del PSOE”.

Transcurrió todo en Mallorca, en el mes de septiembre, cuando la derecha pidió explicaciones porque abandonaba el puesto de mando durante una semana después de haber sido el centro de la pandemia durante tantos meses. Debe de ser porque a mí también me fascina la naturaleza por lo que me quedé hasta el final del programa y me tragué más de una hora de anuncios, que estos canales comerciales siguen incumpliendo la ley de emisión de publicidad, sin que nadie les multe.

Una curiosidad para terminar la jornada: el dermatólogo Benigno Monteagudo, que ejerce en el área sanitaria de Ferrol, acaba de dar un aviso a navegantes:

—- Tres meses después de tener Covid-19 se te puede caer el pelo de forma exagerada. Es más, el virus deja varias secuelas según detectamos en los ambulatorios de Ferrol.

Así que, si aumenta la población de calvos en el mundo también es culpa del coronavirus.

O Albre é símbolo do señorío espiritual de Galiza, é un engado dos ollos pol-a súa fremosura. É tamén unha ledicia pros ouvidos, porque n-él cantan os paxaros.  É un arrolador do esprito porque nas súas ponlas conta contos o vento. O día que seipamos o que val un albre, aquel día non teremos necesidade de emigrar…”

(Castelao)

ÁRBOL DE OTOÑO

El bosque gallego aún está poblado por mil millones de árboles autóctonos, los nuestros: carballos, castiñeiros, sobreiros, bidueiros… Nos toca a 600 árboles por cabeza, que es toda una riqueza. Forestal y turística. Porque nuestros árboles tienen mucho que ver con el paisaje que disfrutamos, que a su vez es, después de la gastronomía, el segundo valor que mueve al turista hacia Galicia.

El que viene a esta esquina atlántica puede gozar de 376.000 hectáreas ocupadas por árboles propios. Y a cada cual, más interesante.

La fraga es un bosque encantado, plagado de leyendas en cada uno de sus millones de líquenes y de las especies únicas que surgen de la frondosidad.

La carballeira es el bosque sagrado. El lugar donde nace el carballo, árbol que mereció el calificativo de “emblema natural” de Galicia. Tiene cientos de años y es el que más abunda.

El souto es el hogar del castiñeiro, el árbol indispensable de la aldea de mediamontaña, que sirvió de alimento a todo cuanto por allí se paseaba, fuese hombre o animal, doméstico o salvaje.

En la montaña ya crecieron más el toxo y la xesta, y la carqueixa, arbustos que sirvieron para alimentar el fuego de la vida. Pero por sus laderas aún trepan especies únicas como el acebo o el sobreiro, de belleza desafiante cuando ha pasado la barrera de los cien años.

Hay en Galicia Carballos, castiñeiros y sobreiros con nombres propios y de mucha fama. Y es en otoño cuando carballeiras, soutos y fragas adquieren la policromía que convierte en disfrute y placer la visita a la aldea vieja.

¿Qué quieres que te diga? Esta mañana me quedé embobado contemplando el otoño en el parque central de la city, de arriba abajo, porque, encima de tanta hermosura, el cielo negro estaba amenazándome. Me puse a pensar en los millones de pasos que llevo dado entre árboles y en las múltiples lluvias sufridas de esas que empapan las ropas; las mías, por cierto, nada deportivas, en mis años mozos. Siempre me fascinó el agua y nunca me importó mojarme. ¡No me van asustar esta mañana de domingo unos nubarrones de nada! Además, ahora sí; sí voy de Adidas. 

ENCUENTROS EN COMPOSTELA

Habrá que decidirse y pedirle al Dr. Frame que haga de taxista. Hace un mes por lo menos que no piso Compostela y antes era un sagrado de mis domingos y fiestas de guardar, que si no me movía la fe –esa que atrae al peregrino- me reconfortaba ver como el caminante perdido se quedaba impresionado por la belleza de la ciudad.

A mí el hecho de caminar las empedradas calles mojadas de Santiago me cura los pecados del cuerpo. Además, cuando me fijo en algunos edificios se me hincha la vena intelectual porque detrás de esas puertas está la verdadera cultura.

Santiago de Compostela también es el epicentro de la información porque siempre te encuentras con alguien al que no veías y te da el parte. No sé cómo anda ahora la cafetería del Araguaney pero Galeb Jaber, mi buen amigo “El Galimoro”, es un pozo de información. A ver si lo veo un día de estos y nos hacemos unas risas.

Paseando por Santiago te puedes encontrar con José Luís Barreiro que, esta semana que viene reestrena aquel su “Camiño de Volta” en Radio Voz, un magazine que comenzará a las ocho de la mañana –nunca le importó madrugar- y acabará a las nueve y media. Conociendo al personaje ya te digo que va a ser más que una experiencia radiofónica. Me alegro, porque el dial gallego anda necesitado de gente interesante y sobre todo culta. A ver si algún día conseguimos que dejen de imponernos la programación desde Madrid, que llega muy contaminada. 

Otro que me gustaría ver es a José Luís Bernal “Farruco”, con el que me fui de tazas muchas veces. Cuando se pasaba le decía al tabernero…

—- Este viño e malo de carallo. Sabe a “Blanco Campaña”.

Un amigo común me dijo que “Farruco” se hizo mayor y ya no cuenta aquellos cuentos tan divertidos como los que hicieron reír a los gallegos de París, ya en los 80, cuando Quiroga presidió la preautonomía.

Bien sé que ahora en Santiago no podré conversar con aquella gente admirable con la que me paraba en la Rúa del Villar: Antón Fraguas, Ramón Piñeiro, Camilo Nogueira, Otero… Pero quedan los de mi quinta, aunque algunos, por lo que sé de ellos, mejor ni verlos.

Sí me gustaría darle un abrazo a Palmeiro, saber cómo le va al Mago ahora que está tan próximo al Opus, escuchar a Rey Novoa y comprobar que todo va mejor por “El Correo Gallego”, coincidir con Quintanilla y recordar los tiempos del cuplé, tomar un café y luego echar una partida de tute con mis amigos papantes… En fin, que me gustaría poder pasar unas horas de encuentros en Compostela para que la gente de mi aprecio perviva en la memoria.

Lo que si me contaron es que en estos tiempos de crisis van a abrir un nuevo restaurante en Compostela. Eso sí, solo los fines de semana y en base a comida italiana. Lo abren Borja Portals y Teresa Abalde, que ya tienen garantizado el 70% de las plazas para este mes mediante reservas por Internet. El restaurante también tiene fecha de caducidad, pero no la dicen. Que les vaya bien.

El Dr. Frame me contó que lo de los jueves sigue siendo como siempre: la policía local deshizo el pasado nada menos que 22 fiestas ilegales en pisos del Ensanche. Como los estudiantes sigan así de inconscientes no nos salva ni el Apóstol de un nuevo confinamiento.

En fin, a pesar del coronavirus tendré que hacer un hueco en mi apretada agenda –es coña- para volver a pisar Compostela.  

¡VAYA EQUIPO QUE TENEMOS!

—- ¿Cómo quedó el Celta?

—- Muy cansado.

En tres días le metieron cinco chicharros, tres el Barsa y dos Osasuna. El grande se lo comió pero el pequeño lo devoró. Así que si pensabais que esta temporada, sin público en los estadios, no sufriríamos… prepararos porque cualquier día, ante la tele de pago, os puede dar un infarto. Yo ya decidí cerrar los ojos.

—- A lo mejor es que el Celta es de segunda división y está en primera de prestado.

—- Puede, pero este presidente es de regional. 

Mejor cierro por hoy, que tampoco hay muchas noticias agradables que contarte. Además, te has merecido tener un domingo tranquilo.

SIN SOL NI FÚTBOL

Es verdad, también hay lunes negros que te obligan a acortar el trayecto. Frío y lluvia son malos compañeros de viaje por el espacio natural. Esto es lo que nos espera, dicen, toda esta semana. Así que, bienvenidas serán las benditas raioliñas que solo nacen en nuestro cielo, porque me falta la vitamina de la energía.

Además, tengo la impresión de que de ella carecen muchos de mis conciudadanos porque pasan a mí lado guardando la distancia social, sí, pero demasiado serios y cuando conversan de dos en dos, camino del supermercado, lo hacen sobre lo mismo…

—- En Ames hay alrededor de cuarenta contagiados.

—- Sí, pero son del Milladoiro, no de Bertamirans.

—- ¿Y tú que sabes? Sanidade solo da la cifra del concello.

—- Lo sé porque me lo dijo un celador que trabaja en el Clínico.

—- Ya, pues tendremos que hacerle caso al celador.

Me separo de las dos señoras que tienen tan buena información y me arrimo –a dos metros, eso sí- a dos mayores que bajan despacio por la Avda. da Mahía…

—- Esa nascarilla que levas non e lejal. Moi bonita pero non é lejal.

—- Sí que o é; as fabrica Amancio Ortega e ise é un señor moi lejal.

—- Pois a mín díxome a enfermera do Sintrón que debemos levar as queirugas… (¿Quizá quiere decir las quirúrgicas?)

—- Vas mal José, esas non existen.

—- Sí que as venden na farmacia.

Entro en el Gadis porque quiero vivir como lo que soy, un gallego. A las diez ya está a tope, se conoce que estamos a primeros de mes y la tarjeta vuelve a tener saldo porque ya ingresaron los salarios miserables.

La cajera, aún jovencita, le confiesa a la señora distinguida que huele al clásico Chanel eau de perfum, de más de cien euros cada cuadrada botellita…

—- ¡Ay hija yo tengo mucho miedo! ¡Esto no se sabe a dónde va a llegar!

—- Mujeriña, eso tengo que decirlo yo, que paso de los 50… (¡Dónde van ellos!).

—- Es que 40 casos activos en Ames son muchos casos.

—- No te preocupes, mujeriña, esos son del Milladoiro.

La culpa de las infecciones municipales la tienen, según mis vecinos de Bertamirans, la gente que vive en el Milladoiro. En la City hacemos todos vida de anacoreta y solo salimos de la cueva por asuntos esenciales.

(No se lo cree nadie, con lo bullangueros que somos).

En esto veo al negrito Raúl, cubano de nacimiento y gallego de adopción. Toca la gaita y baila la muiñeira y su filosofía de vida es la misma que la de la gente que traté en La Habana:

—- No hay prisa chico…

—- Yo de eso no sé…

—- Hay que esperar a que venga el ingeniero…

—- Tomate un ronsito y ríete del mundo…

—- Oye, ya llegaremos aunque sea tarde…

Le pregunto al hombrecito, que ha aprendido el oficio de paciente fontanero que ejerce cuando tiene ganas…

—- ¿Y tú qué dices de la pandemia?

—- Yo de eso no entiendo, machiño…

(Lo de machiño viene porque antes vivió en Vigo)

Cuando vuelvo a casa y me pongo a escribir lo primero que me digo a mi mismo es…

—- ¡Ahora los lunes ni hay sol ni se habla de futbol!  

La realidad nos lleva a consultar los informes de Sanidade con una alta preocupación por las cifras de la pandemia a las que se ha llegado en la provincia de Ourense: en las últimas 24 horas se detectaron 81 casos con lo que alcanza 1.037 positivos. De ellos, 459, se registraron en la capital. Ourense y sus áreas sanitarias de Verín y Valdeorras están en lo alto de la tabla de contagios de coronavirus.  El alcalde Pérez Jácome define esta situación como “terriblemente preocupante” y manifiesta que la ciudad está “al borde del confinamiento”, pero le ha desmentido el conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña:

—- Fago un chamamento a prudencia da cidadanía a que lle digo que Ourense está ainda lonxe do confinamento.

Por áreas sanitarias, están así las cifras de la pandemia:

Ourense, 1.037 (81+).

A Coruña, 819 (+1).

Pontevedra, 685 (-4).

Santiago, 528 (-2).

Lugo, 495 (+2).

Vigo, 419 (-26).

Ferrol, 117 (+1).

 En Galicia se dieron 189 altas en las últimas horas y se añadieron al balance de casos activos 252 nuevos enfermos, por lo que la cifra total de contagios de la que informó esta mañana Sanidade es de 4.101 pacientes de Covid-19. La buena noticia es que se han curado hasta la fecha más de 20.000 personas y que el número de fallecimientos se estabiliza en 757 ya que no hubo que lamentar más víctimas mortales por el momento.

En cuanto a la situación hospitalaria, 37 (+1) pacientes están ingresados en las UCI y 204 (+12) en diferentes unidades. En sus domicilios reciben atención médica 3.860 afectados. Se han efectuado ya 511.007 pruebas PCR en toda la comunidad.

Las residencias de mayores notan hoy un repunte con un total de 441 enfermos, 27 más que ayer. 308 (+7) son usuarios y 133 (+20) trabajadores.  

Si estás pensando en ir a vivir a Ferrol, que es el área sanitaria con más baja incidencia de la pandemia, te conviene saber que encontrarás 59 pisos a precios de ganga. Los ha puesto a la venta el Ministerio de Defensa y se ubican en Caranza y en Narón. Para que te des una idea de por dónde van los tiros hay varias viviendas de 80 metros cuadrados por 18.000 euros.

Aunque no solamente Defensa vende propiedades, también lo hace el ADIF mediante concurso-subasta: 14 parcelas e inmuebles situados en Vigo, Ourense y Lugo. Tanta venta indica que el Estado no anda sobrado de cuartiños.

No puedo cerrar el fin de semana sin hacerte una recomendación: las noticias del coronavirus son muy confusas y puede que hacer un seguimiento exhaustivo de cómo anda la epidemia por el mundo te afecte al cerebro.

Así que, procura leer novela y ver ficción o humor.

Anoche me fui a la cama después de seguir en TVG el “Malicia Noticias” y dormí como un lirón: ni te imaginas como disfruto con Lucía y Oswaldo, la pareja cómica que más me hace reír en esta época -junto con Silvia Abril y Buenafuente-. Todo el equipo de “maliciosos” está que se sale en una producción con una puesta en escena muy modernita y contenidos de este país para desternillarse. Mirátelo esta noche, a las 22’00. Va de domingo a miércoles…     

(4) Comentarios

  1. Yo ví el programa de Calleja y me parece que le hizo muy buena publicidad a Fernando Simón. La verdad que el río sirve para artistiña.

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