FRIOL

CON PAN

         Hacía tiempo que no me enfrentaba a la fortaleza de San Paio de Narla para admirar esa ingeniería medieval magnífica, después de haber comido, eso sí, media tetilla y pan de broa…

         —- Ven, conmigo, te invito…

         —- Pero sitúame, para ver lo que me espera.

         Es un municipio lucense con vocación agropecuaria, mucha historia en su castillo y un envidiable entorno natural. Está entre Guitiriz y Palas de Rei, a 24 kilómetros de Lugo

        —- ¡Vamos allá!

A la rica tetilla...

CON PAN Y QUESO

          Las aldeas y el castillo resisten el paso del tiempo en este territorio hermoso. Aquí nace el día en las aguas del río Narla, cerca de la fuente donde las hadas peinan sus cabellos. Es el reino de la belleza ilimitada, el paisaje vital de esta tierra lucense alfombrada de sonrisas.

         El río es protagonista del grandioso espectáculo del agua pero huye serpenteando valles para entregar sus aguas al Miño.

        En realidad imita a los jóvenes a los que no les queda más remedio que seguir lo que este momento vital les dicta, que no es otra que seguir camino, emigrar, como hicieron sus abuelos.

        Ellos, los abuelos, dejarán que transcurra la vida, lentamente, en soledad, entre el olvido y la memoria renacida.

       La verdad es que sus aldeas, las que están lejos del asfalto, también se quedan solas, en silencio… esperando que pase el peregrino a Compostela.

Peregrino a Compostela.

          Hemos llegado a  Friol. Uno de los municipios más extensos de Galicia. Cuenta con 32 parroquias y nada menos que 320 núcleos de población, la mayor parte de cultura agropecuaria.

         El territorio es, casi en su totalidad, verde. Es el color que predomina en el medio rural de Friol; el del paisaje que rodea a las aldeas, el de la piel patria pero sobre todo, el de los prados dominantes.

La frisona guapa.

          Los prados no son solo una perspectiva poética, sino que fueron y serán siempre el gran símbolo de la macroeconomía de los municipios del interior de Lugo. Sobre los prados veíamos y aún vemos las “frisonas”, las vacas guapas que compiten en los concursos, las que nos dan leche de calidad.

         Lo que más ha influido en su competitividad ha sido, sin duda, su modernización. Del viejo establo se ha pasado a las más modernas granjas totalmente informatizadas; con salas de ordeñe automatizadas, y elementos mecanizados para todas las manipulaciones del ganado y del producto.

        Esta evolución del sector lácteo ha sido vital el asociacionismo en entidades cooperativas y la organización administrativa comarcal, cuando se crean las denominaciones de origen.

        —– ¿Y qué hay que ver en Friol?

        —– Posee un increíble patrimonio medieval en el que destacan la Fortaleza de San Paio de Narla, que alberga la sección etnográfica del Museo Provincial de Lugo. Las Torres de Miraz y de Friol; y algún que otro pazo.

Fortaleza de San Paio de Narla, en Friol.

      La Fortaleza de San Paio de Narla se yergue sobre un antiguo castro desde el siglo XII aunque, tras su destrucción por los Irmandiños, fue reconstruida en el siglo XVIII por Vasco das Seixas.

      El conjunto lo componen un cuerpo central rectangular, la torre del Homenaje y el Gran Torreón, además de una capilla.

      Pero la Torre del Homenaje es lo más interesante y lo mejor conservado de su primitiva construcción: se accede a ella desde el cuerpo central y tras cuatro pisos, el almenado te premia con unas panorámicas muy bellas: se alcanza la Cova da Serpe, que es el lugar mágico en el que una serpiente mantenía esclavizada a una princesa hasta que fue liberada por un mancebo enamorado que así se convirtió en príncipe…

     La leyenda la puedes novelar a tu manera, porque hay mil versiones contadas por mil abuelas que alguna vez se sintieron princesas. Esta, al parecer, es la cueva del milagro…

A cova da serpe.

       Desde la Serra da Serpe, el paisaje desciende en Friol  hasta el bosque encantado, que por algo forma parte de la Reserva de la Biosfera conocida como “Terras de Miño”, una de las más extensas de Europa. Ofrece espacios naturales increíbles.

        Destacan los que baña el río Narla, donde se pueden practicar deportes fluviales; y varias áreas recreativas ubicadas en diferentes parroquias.

Río Narla.

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       El bosque encantado está en Miraz y en él hallarás esa mezcla de magia y belleza que caracteriza a la fraga gallega.

       La reserva de “Terras de Miño”, que comprende media provincia de Lugo, es de gran interés científico y la designación de un espacio como tal supone la conservación y protección de su biodiversidad.

        Esto no impide el desarrollo económico de estas zonas; al contrario, lo potencia al crearse una red mundial de investigación e intercambios.

       Son territorios con excepcionales valores naturales a conservar, pero utilizados socialmente por  el hombre que los habita.

       Aquí está la más hermosa y viva naturaleza.

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